martes, marzo 16, 2010

vaya pieza...

...me contaron...

"Vivíamos en un monasterio. Era muy pequeño, pero sus pasillos aparecían siempre vacíos: unas celdas intrincadas horadaban los muros, y allí nos alojábamos.
Una tarde, llegó a la puerta una comitiva. Numerosos jinetes rodeaban a un mozo montado en bicicleta. Él era el candidato a ingresar en el monasterio.
A mí me hacía ilusión tener un nuevo compañero, pero detecté cierta hostilidad entre mis compañeros. por lo visto, conocían a aquel joven porque todos los años se colaba en el cenobio por cortas temporadas.
Pregunté qué era lo que les ponía tan nerviosos de aquel joven...

El hermano Anacleto, dijo de él: “Siempre abstraído, era todo un ababol”
y el padre Benigno, “Un clásico belarrimotxa”
Y el chantre Celso: “¡Un cojonazos, el mocete!
Y Domicio, el pinche de cocina: Un demente, decisivamente un demente”

Y el obispo Ezequiel: Un enteco!
Y el sacristán Froilán: ¡Un fullero!
Y el monje Gabino: ¡Un ganorabako!
Y el confesor Hipólito: ¡Un histérico hijodep. ....!!!

Y el catecúmeno Iñaki: Un insulso!
Y el sacerdote Juvenal: Qué quiere que le diga: ¡un jilipollas!
Y el ordinario del Santo Oficio Kevin: ¡Un peligroso krausista!
Y el cardenal Liborio: Un lelo... y un lila!
Y el abad Mamerto: Un manazas, un mentecato y un mamón
Y el venerable Neptuno: Un negado
Y el fraile Onofre: Un onanista obsesivo

Y el protomártir Pio: Un pedante, un pedorro y un poeta!
Y el párroco Querubín: Siempre querulante, un quisquilloso
Y el cardenal Rudecindo: Rijoso y roñoso

Y el monaguillo Salomón: Un soso, un sandio y un sieso.!
Y el misionero Tabaré: Txoriburu bat!
Y El prelado Urbano: Un urbanita!
Y el vicario Vidal: Veneno vil!

Y el presbítero Yago: un yogur...
Y el eremita Zoilo dijo que, en su humilde opinión, aquel zurracapote era todo un zaratán, zarrapastroso, zafio, zahareño, zaheridor, zalamero, zamacuco, zángano, zangolotino, zanquituerto, zaragatero, zascandil, zorrastrón, zoófilo, zoquete,
zulú, zumbado, zurriburri y zurdo!

Y me desperté .

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