miércoles, febrero 04, 2009

reparando globos

¿Está presente en cada sueño la totalidad de la vida del soñador?, me preguntaba

Y "Oído, cocina!", el maestresala de mis inconscientes al punto respondía.

Así que esta noche, con el viento sur echando irrintzis por la calle Somera,

en una sola soñada, todo, todo, se ha hecho ver ante mí.




Era por allá, por Cuenca, en un solar habilitado para recibir excursionistas

que tenía un escenario susceptible de ser transformado en cualquier cosa

-lo que me venía que ni pintado para un buen sueño panorámico-.



Era un yacimiento geológico -ha muerto Don Joaquin del Valle de Lersundi

que me enseñó de Geología lo que sé- y una plaza de los años 50, de una posguerra

que se palpaba en la desolación. En un árbol, un cartel traía a la memoria

una tarde de junio de 1996 en la que ciertos toreros fueron abroncados

por la autoridad pero ensalzados por el público. Estaba mi familia soriana,

los primos de Francia, que habían sacado unas fotos pésimas -qué cosa tan mala!

y mi padre, a lo suyo. Y las fiestas de Estella, que ahora tiene Alcaldesa

y no trae las mismas barracas que siempre venían; y con ello pensamientos largos

acerca de la lucha caduca entre tradición y modernidad; y esas casas que tan a menudo

me compro en sueños (en una había tantas habitaciones en desuso que me he montado

un MegaMega Scalestrix, de resultas de haberme tocado el gordo de la lotería);

torres medevales, mi primo Rodolfo, Los Llanos de Estella, donde murió el tío abuelo Francisco,



De joven, descubrí la obra literaria de Herman Hesse (primero, Demian; luego, El Lobo Estepario, Narciso y Goldmundo...y ya, me fuí a por todas; y llegué a conocerle bastante bien). Hay -acaba de reeditarse, qué bien, con o que me gusta- una obrita tardía suya llamada
"Viaje a Oriente". En ella se muestra a sí mismo contando en primera persona cómo, tras el fin de la 2ª Guerra Mundial, desolado, emprendió un viaje. Un viaje peculiar, a través de Europa, pero también de los siglos, en busca de... de... "¿Adonde vamos? ¡Siempre a casa!", le aclara Novalis...
Pues bien, en ese viaje le acompañan tanto muchos de los personajes que él había ido creando (Sidharta, el pintor Klingsor, Goldmundo, Pablo -que era Mozart-) como personas reales más o menos contemporáneas (Paul Klee, Hugo Wolf, Brentano) e incluso entes de ficción como Sancho Panza o Tristan Shandy. Todos, cada uno nimbado de ecos y más ecos, tanto para el autor como para el lector...
Algo así era mi sueño de esta noche.

Ni el loco más ávido de este mundo pasaría desmontándolo en sus piezas constituyentes

los seiscientos días que le llevaría esa tarea. Mejor mirarme a mí en el espejo

y continuar con las cosas allí donde anoche las dejé.

1 comentario:

María dijo...

Me gustan tus sugerencias y como cuentas tus historias. Yo vengo porque me he encontrado esto... y ya no sé lo que va o no va contigo pero en cuanto aparece la palabra sueños, es matemático:

La Regenta es la primera novela de Leopoldo Alas "Clarín", publicada en dos tomos en 1884 y 1885 respectivamente. Considerada la obra cumbre de su autor y de la novela del siglo XIX, además es uno de los máximos exponentes del naturalismo y del realismo progresista. Además, incorpora una técnica novedosa; la técnica del sueño o fluir de los recuerdos.


La información pertenece a wikipedia

Sonrisas Francis.