viernes, enero 18, 2008

La polémica de los Senoi.

Hagamos un repaso deteniéndonos en algunos cruces de caminos:

Milton Stewart y Pat Noone viajaron en los años 30 por dos veces a las montañas del centro de Malasia para contactar con un grupo racial conocido genéricamente como Senoi (por el camino aprendemos que Senoi, Semar y Temiar son otras tantas subdivisiones geográficas de tal grupo). En total estuvieron 10 semanas con ellos, conviviendo en una casita contigua a las radicionales “grandes casas”. Noone entendía el lenguaje local –no así Stewart- y recogió numerosos sueños en las sesiones informativas: los sueños eran, desde siempre, motivo de interés para Stewart. En 1948 disertó acerca de este tema ante la London School of Economics, y en 1951 publicó ese artículo titulado Dream Theory in Malaya -que es el que aparece ahora en la web a nada que uno busque Senoi y Sueños-.

El Instituto Esalen, acogió -algo más tarde- como punto de partida para algunos de sus cursos el artículo de Stewart. La memoria de los entonces residentes dice que fue a través de Charles Tart (“o alguno de sus amigos”) como aquella propuesta llegó allí. Sucedió, como es sabido, que Esalen se convirtió en la proa del Movimiento del Potencial Humano; el inmenso eco de los trabajos de aquel Instituto difundió las propuestas de Stewart por todas partes, y autores como Theodore Roszack y Calvin Hall apoyaron las premisas allí propuestas y sancionaron su estudio y puesta en práctica..

En 1972, una autora llamada Ann Faraday publicó "Dream Power”, en el que citaba y exponía los hallazgos de Stewart, y vió su libro convertido en un best seller; y en 1974, ""The Dream Game, un excelente libro acerca de la psicología y los sueños, en la que resaltaba el apartado Senoi y explicaba cómo hacer uno mismo lo allí reseñado.

Poco después, otra autora, Patricia Garfield publicó “Creative Dreaming”, y en él expuso una vez más el modo Senoi de trabajar con los sueños; pero en esta ocasión hablando de primera mano. Ella había estado en Malasia en 1972 para asistir personalmente a las sesiones de entrenamiento onírico de los Senoi. Esto resultó ser el espaldarazo definitivo para que incluso los menos creyentes aceptasen la visión Stewart del universo Senoi. Surgió en Berkeley un “Junguian-Senoi Institute” de la mano de Strephon Kaplan-Williams, socio de Garfield.

Y hasta aquí, todo perfecto. Los libros de estas dos autoras y el eco de Esalen, por lo visto, se amalgamaron con las inquietudes y los intereses de la generación norteamericana de Vietnam, Kennedy, Esalen, el hippismo, el retorno a lo natural, la revalorización de las tradiciones de los indígenas nativos estadounidenses y cuajó y germinó y se extendió un movimiento en torno a los sueños que después, a raiz de esta polémica, fue rotulado como Mística de los sueños. Autores y grupos de trabajo con sueños se multiplicaron.


Pero el final de los años 70 trajo consigo novedades desde la jungla malaya. Nuevos estudiosos allí desplazados volvieron señalando que lo que habían encontrado difería sustancialmente de la antes divulgado. Sucesivamente llegaron hasta allí Iskander Karey en los años 50; Geoffrey Benjamín en los 60 y Robert Knox Dentan (quien convivió durante meses sin necesidad de intérpretes, por ser hablante de la lengua semaï y escribió como resumen de su trabajo de campo “The semaï: a non-violent people of Malaya”) en los 70.

Más eco que ninguna otra expedición tuvo la formada por la citada Ann Faraday y su esposo John Wren-Lewis, que decidieron ir allí para ver por sí mismos todo el asunto, convivieron varios meses con los semai-temiar y escribieron a su regreso “The selling of the Senoi”,un artículo demoledor que echaba por tierra las muchas contradicciones e inexactitudes alegremente aceptadas durante tres décadas.

A la luz de estas expediciones, se redibujó el imaginario occidental del mundo Senoi. Se trataba de una población algo más numerosa de lo supuesto (unas 70.000 almas), dividida en varios subgrupos, que vivían en poblados de entre 100 y 200 personas. Gente pacífica, autosuficiente y muy receptiva hacia sus sueños, pero que de ninguna manera practicaban el Método Senoi-Stewart.
Para empezar, no se reunían a la hora del desayuno para intercambiar relatos oníricos y recibir instrucción, y esto por dos razones: porque no existe tal cosa como el desayuno entre ellos y porque consideran nocivo, reprobable y peligroso cualquier intento de enseñar a sus niños; estos aprenden por observación e imitación… Los intentos de los sucesivos viajeros por encontrar rastros de su supuestas actividades fracasaban, e incluso algunos supervivientes que aparecían citados en los informes de Noone/Stewart conducen a individuos que no reconocen aquello que se les atribuyó.

Este nuevo estado de la cuestión desencadenó un gran revuelo en los EEUU. Ann Faraday se desmarcó del movimiento de la Mística de los sueños y algo después, ante la fuerza de los hechos, el Instituto Senoi-junguiano retira de su nombre el “Senoi”. William Domhoff ( y aquí hay una docena de años de salto) asume el mando de la tendencia desmitificadora a través de su libro del año 1985 “The mystique of dreams”. Rastrea sin piedad a sus predecesores y traza un retrato de Stewart en el que subraya (como señalé páginas atrás) su carisma con las mujeres, su facilidad para seducir los auditorios Y reprodujo la generación de su obra, desde sus notas iniciales hasta su conferencia del año 48, y el salto de contenidos que podía observarse entre aquella conferencia, más bien académica, y su artículo del 51, en el que mezcla utopía, interpretación y fabulación.
Y de paso, caza a Patricia Garfield desenmascarando que su estancia entre los senoi se limitó a durar dos días, alojada en un hospital cercano, y con un intérprete inexperto.

. Frente a él, y no dispuestos a dejarse desmontar el chiringuito, se alzaron autores como Patrick V. Giesler, que dice que los Faraday no son etnógafos y que carecen del método de trabajo adecuado a la intención de su tarea; Jeremy Taylor, ex presidente de la Association for the Study of Dreams y Strephon Kaplan-Williams (descrito ahora en su propia página web como “el autor más importante desde Freud y Jung en lo tocante a los sueños)”. El fragor de la polémica, que incluye insultos e invocaciones a Lo Sublime para que ayude al rival a disipar las brumas que encharcan su mente, pueden escucharse en el Magazine de DreamTime; http://www.asdreams.org/magazine/articles/index.htm así, cada cual se hará una idea de quien es quien y escogerá sus propios favoritos…

Entretanto, Ann Faraday alcanzó una iluminación espiritual mientras dormía una nochey al despertar había dejado permanentemente de tener sueños; y su esposo alcanzó otra iluminación espiritual tras una experiencia de semi-muerte que siguió a un envenenamiento en Tailandia. Así que ambos decidieron explorar su propia senda de investigación en lo tocante a autorrealización. Domhoff amplió su trabajo detectivesco hacia los estudios de laboratorio con los fenómenos del sueño de los años 50 a 70, desmontando otras vulgarizaciones y conclusiones precipitadas que inducen a error, y escribe en el 1996 "Finding meaning in dreams" y en 2003 "The scientific study of dreams". Patricia Garfield, en vena de bestsellers, escribió numerosos nuevos libros sobre sueños (para niños, para jóvenes…). ..

Incluyo un enlace a una lista bibliográfica sobre sueños y Senoi.
http://www.angelfire.com/ak/electricdreams/senoi.htm

1 comentario:

Addax dijo...

¡Absolutamente interesante! Un saludo.