
Antonio G. Iturbe, en Qué leer, escribió:
Una lectura rigurosa, inteligente, didáctica y apasionante."
Andrés Ibañez, en fronterad http://www.fronterad.com/
EL SOÑAR, LOS SUEÑOS







+- Eso está bien dicho, sí señor: ahí le ha dado usted, y ha actuado como un guía cuidadoso. Y, si yo me pusiera en Psico-Terapetua Gestáltico Formal, le haría la pertinente-al-caso pregunta infalible, es decir: "-...estooo, usted, así como que con su vida diaria, vigil, (y tómese, por favor, cinco minutitos de reflexión antes de contestar, no vaya a ser que se me suelte un tópico y se pierda la ocasión de una respuestita fresca), ¿como qué tipo de relación mantiene? ... en cuanto a confusión, y a encontrarle finalidad, me permito indicarle... sin ánimo de alborotar..."


Estaba vivo e igual a sí mismo, a pesar de esa materia de sueño. Pero no sufría y no podrá sufrir. Estaba él lejos de cualquier posibilidad de sufrimiento; era otro ser, se hallaba liberado. Jamás he visto en sueños un ser de ese orden. No tengo un solo antecedente de algo siquiera semejante.
Desperté feliz y llena de sorpresa.
No tengo idea del mes: pudo ser octubre. Porque Palma llegó en septiembre y ella me lo oyó contar. Puede haber sido también después (yo no tengo noción del tiempo, casi ninguna).
Cierta mañana de otoño decidí soñar un sueño, para lo que me tumbé:
con imágenes de saurios


y dejando atrás mi patria, me embarqué en Constantinopla. Les mostraría una foto, pero... se la tragó entera
¡Desgraciada peripecia! ¡Me he quedado sin mi Kodak!
Lo demás, pues lo de siempre: primero, unos juramentos
La abuelita precedente sentada sobre la acera, y yo, allí, perdiendo el tiempo,
peleando con el monstruo, como un auténtico Conan, ¡y sin soltar mi samsonite!
en un momento monté sobre la bestia feroz
pero estaba hecha de arena,
y el entorno era playístico, 
y entre yo y unos amigos nos montamos una empresa
y ya está.

me pregunto: ¿QUÉ es lo que ENTIENDE? Y, claro, su momento televisivo ha terminado; aquella mujer, de aires envejecidos, que llevaba a la cabeza un pañuelo, y sobre el vestido un mandil, y que se asomaba desde detrás de una puerta-valla metálica que delimitaba -por lo que pudimos atisbar- su huertecillo, desaparece de la caja catódica, y yo me quedo con las ganas de saber QUÉ retroncho había COMPRENDIDO.
Una mujer cuenta -o eso es lo que nos traducen -que:
""hace dos semanas soñé con un pantano, un pantano por todas partes. Ahora entiendo por qué soñé aquello".

y expresando una necesidad que no sé reconocer, ascienden erráticos hasta perderse en lo alto, por los cielos virtuales de la blogsfera...
El tercer sueño
Y llega un sueño rosa -¡oh paraíso!-
y siento no se qué dulces resabios:
es el beso primer que de improviso
le dejé a una muchacha que me quiso,
cierta noche de abril, entre los labios.
El cuarto sueño
¡Y luego un sueño púrpura! Ni el cielo
tan vivo luce cuando el sol navega...
¡Le conozco muy bien!: ¡el primer celo!
Mas si ya no sé odiar, ¡si ya el Otelo
murió en mi corazón!
¡qué tarde llega!
Tú
Y por fin vienes tú, con el sedeño
pelo arropas mi frente atormentada
y al oído me dices: pobre dueño,
lo mejor de mi ser es ser un sueño,
un copito de luz, un eco, nada...
Y suspiras: «¡Adiós!» y en el tranquilo
azul donde cada astro es como un broche
de trémulo cristal, hallas asilo,
mientras surge el menguante y con su filo
guillotina la testa de la noche...
(la ilustración es sobre un original de Remedios Varo. En forma de cartel mural, adorna una de las habitaciones de la Casa El Porte, una estupenda (y grata, y acogedora, y hermosa, y espaciosa, y bien situada, y bien dotada, y puesta con todo detalle y primorosa y entrañable y cómoda, y...) casa donde alojarse para pasar unos días en Tenerife. Paso la dirección: http://www.casaelporte.es/.
De nada.
Piense cada quien el sexo de quien escribió la inscripción, y la naturaleza de sus relaciones con el mentado Sr Ruiz (por cierto: es un pseudónimo. He reescrito la inscripción de mi puño y letra, y he cambiado el apellido original del interpelado, que era también monosilábico, por el de Ruiz . El documento así reproducido pierde, lo sé, en su capacidad de testimonio; pero en aquel incómodo cubículo la luz escaseaba -lo que señala, oscuramente, hacia el "bombillo de bajo consumo"- y además lo he hecho así por no comprometer a quien se jugó el tipo pariéndo la inscripción)
¡Ni Kafka, lo hubiese mejorado; ni Kafka!



