domingo, junio 01, 2008

De la samaritana / te distinguiste / no te pedí ni el agua / todo me diste.



Hablando de Castaneda nombré el Pomponio Flato, junto a Luciano de Samóstata. Ambos me han llamado mediante el Teléfono del Afectado, y a ambos les debo, como satisfacción, un espacio aquí. Comienzo pues con el Pomponio.
(si bien supongo que ya cada cual tendrá su Pomponio en la mesilla, me doy el gustazo de recomendarlo: Lo recomiendo. Adquiéranlo en los establecimientos del ramo. Si la crisis les vació los bolsillos, esperen tranquilamente tres años y aparecerá en un formato más asequible, y ustedes no perderán nada: Eduardo Mendoza, al paso de los años, en todo caso, gana.

…nos cuenta Don Pomponio:


Para recobrar el ánimo y las fuerzas, me siento en un banco de piedra y lucho contra la melancolía, hasta que me saca de mi ensimismamiento una voz rasposa que dice:
- Pobre hombre: hambriento y cansado en tierra extraña.
Miro a mis pies, de donde parecen provenir estas palabras y veo un cuervo con un pedazo de queso en el pico. En aquel momento se le acerca sigilosa una zorra, ladea la cabeza y le dice:
-No te dé pena. Ël mismo se ha buscado su infortunio. Es un filósofo.
-A lo mejor –replica el cuervo- no sirve para otra cosa.
- Un parásito –dice la zorra-. Su muerte no hará mal a nadie. Ahora, si tanta compasión te inspira, dale tu queso, amigo cuervo, y veamos si esto le reanima.
-Tú siempre quieres privarme de mi queso –protesta el cuervo.
Los dos animales se quedaron un rato en silencio y finalmente el cuervo preguntó a su compañera:
-¿Y si en vez de darle el queso le doy por el culo?
-¿Cuándo se ha visto a un cuervo hacer tal cosa? –dijo la zorra.
-Todo es empezar –repuso el cuervo.
-Espera –dijo la zorra-, tengo una idea mejor. Vamos a proponerle un acertijo. Di, Pomponio, ¿qué está sobre el hombre y bajo el hombre, antes de la vida y después de la muerte?


Mas, más tarde, Zara, la acogedora, hospitalaria y sabia en ardides, natural de Samaria, después de regalar a nuestro hombre el mejor rato de intimidad de su vida, le regaló esta interpretación:

“El sueño que tuviste es fácil de interpretar. La zorra y el cuervo son tu entendimiento y tus pasiones; lo que está arriba y abajo antes y después de la muerte, soy yo; el queso es el queso. El resto del mensaje, si hay alguno, no está en nuestro poder conocerlo hasta que el tiempo ordene su cumplimiento.

El asombroso viaje de Pomponio Flato. Eduardo Mendoza. Seix Barral Biblioteca Breve.

1 comentario:

nandara dijo...

Vale, acepto la recomendación y a mi vez, te recomiendo el último que he leído y me ha encantado: "Y punto." de Mercedes Castro.
Salud. :)