Quico Cadaval:
Anteayer tuve la oportunidad de ver otro documental de televisión acerca de Alvaro Cunqueiro. Aparecían diferentes personas hablando de él, y también él mismo en una famosa entrevista en TVE. Una entrevista en la que vuela a su oficio de conversador hipnótico y en la que se nota que tiene "secura". La secura es esa sed que no puede aliviar el agua. Cunqueiro siente que es una conversación contranatura, porque falta un elemento importante a la fantasía, el vino que con tanta generosidad cantara. Dicen que el puritanismo de la televisión de aquellos años sometió a nuestro poeta a la privación de bebida, como si pretendiesen por ese método vencer su voluntad, como si le quisieran hacer confesar algo.
.En el reportaje que vi ayer, por la virtud del montaje, el interrogatorio se convirtió en proceso judicial, en acto de fé. . Aparecíamos (sí, también yo estaba) declarando acerca de el acusado Cunqueiro y seguidamente aparecía él defendiéndose del texto anterior. Siempre con la angustia de no tener nada para beber, mientras crecían los indicios acusadores o los comentarios suspicaces. No
todos acusaban: también estuvieron las figuras de su hijo César, o
Rexina Vega, que hacían vehementes defensas de la figura del autor. Súbitamente apareció en la imagen la plaza de la Quintana y allí Cunqueiro, asediado
por un entrevistador embutido en traje de progre de la época: gafas,
barba, chaquetas y mirares de rapaz (no "rapaz-joven", no: rapaz de ave de rapiña) . Acaba de nombrar el delito, gravísimo por aquellos años, del que se acusaba a Cunqueiro. El escapismo. Hacer una literatura donde la realidad desaparece bajo el manto de la magia de un ilusionista. . Hacer
una literatura llena de fantasmas, metamorfosis, aventuras,
esplendores del pasado, cuentos de vieja, vampirismo, gestas heroicas,
venenos, narcóticos, paraguas, opios, unicornios, amores evanescentes, viajes de la Reina Mab en su carroza de cáscaras de avellana por los hipotálamos
del deseo, compañas, , mouros, cieguiñas que leer por Braille, tesoros enterrados,
enanas bordadoras, caballos que hablan y hombres que matan niños
por orden de un rey. A sus críticos, todo esto no les parecía la realidad. Y
su arriesgado viaje al fondo de la mente humana, a estos paisajes incógnitos , a muchos les parecía, paradójicamente, un acto de cobardía. En la entrevista de la Quintana Cunqueiro parecía haber agotado su paciencia, se le veía irritado, amargado enojado, aburrido, fastidiado y tocado por una leve sensación de superioridad, olímpico. En un nuevo esfuerzo por ser amable, explicó que el soñar o el desear, en un hombre, es algo tan real como el comprar tabaco o el dormir.
Es Verdad que la mayoría de la producción literaria de Cunqueiro es evasiva. La obra de Cunqueiro trata, como la de Bach, del arte de la fuga. El arte de huir, de escapar, de desaparecer, de disfrazarse, de salir de casa, de que no nos atrapen, de no ser identificado, de zafarse por poco, de que, el disparo de los guardias pase zumbando a unos cuantos centímetros, de saltar la pared sin resbalarse, de que no nos reconozcan, de no tener que volver,de volver tan solo cuando la saudade muerde ferozmente, de la entrega, todas estas cosas que usted necesita para la vida real del ser humano y que no se enseñan en la escuela.
Kit para levantar el vuelo. Para eso está la literatura, para entregarnos mapas, rutas, métodos para irnos en algún lugar, manuales de uso de máquinas fabulosas y otras herramientas para la vida diaria. Hay un escritor para cada cosa. Cunqueiro se especializó en planes de fuga. En métodos para evadirse de todo tipo de cadenas, físicas, mentaesl y morales. Uno de los tópicos de las películas de guerra, dice que el primer deber de cada prisionero es el de fugarse.. La literatura de Cunqueiro facilita al fugado vocacional el kit necesario para levantar el vuelo, su trabajo es una colección de plans, de pasadizos, de los horarios de los guardianes , de palabras secretas, de bigotes postizos, de duplicados de llaves, de códigos, de perfumes para confundir a los perros de presa, de pasos fronterizos, de lugares escondidos con fuego bajo para pasar la noche, de rutas de trenes, de mercancías, de sherpas, de túneles bajo los arlambres, ... De entre sus libros, el que más obviamente, cumple con esta tarea es Vida y fugas de Fanto Fantini, que incluye entre las penitenciarías de la que nuestro héroe se escapa una cárcel matemática de la que tiene que escapar por medio de cálculos algebraicos. También se indica la manera de salir de las cárceles del amor, donde es tan difícil dormir. Y las otras, donde los ladrillos no dejan a Dios ver cómo los hombres torturan a sus hermanos.
Es sorprendente que en el momento de la entrevista de la Quintana, en el que las cárceles se desbordaban de presos políticos españoles, se pudiese considerar frívola una literatura que trataba insistentemente, con devoción, del arte de la fuga. También aparecí yo en la pantalla. Hablé de lo de siempre. De cómo Simbad explica al ciego Abdullah lo que es el teatro. Se trata de una prueba difícil,, Abdullah es árabe, de una cultura que no tiene teatro, y es ciego, lo que representa un obstáculo para las Artes Escénicas. Preferiría haber hablado de otra cosa, de cómo encontré en Cracovia al propio Cunqueiro, estudiando un pequeño unicornio en el barrio judío , o del día en que declamé a los taxistas de Meliá de Santo Domingo, evangelistas, el poema "soy Paltiel, hijo de Lais", y cuando terminé los taxistas susurraron : Palabra de Dios. Por ejemplo.


















