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sábado, mayo 31, 2008

lichtenberg, sacándole jugo a la máquina de pensar


Me voy a permitir glosar una “opinión” de Lichtenberg, basándome en el libro “Aforismos, ocurrencias y opiniones”, publicado por la Editorial Valdemar y traducido por Jose Rafael Hernandez Arias.

1.- En 1797 murió durante el parto de su primogénito la condesa Handerberg. Tenía 20 años y era tenida por muy hermosa; su muerte desató un gran duelo. Extrajeron de su vientre al varoncito muerto y lo colocaron entre los brazos de su madre, y transportaron el ataúd hasta el camposanto en una destartalada carroza fúnebre, en medio de una espontánea procesión de antorchas. Antes de darles sepultura, se abrió la tapa para que se le pudiese dar el último adiós: la condesa había perdido su postura inicial, y se encontraba entonces en postura fetal, dando cobijo a su hijito contra su regazo.
Lichtenberg conocía bien a esa familia y recibió, como todos, la cruel impresión de ver una juventud tronchada.

2.- Una noche. Lichtenberg se soñó contando este suceso a dos personas que también lo conocían. Lo narró con calor y con compasión, pero llegó al final de su relato sin haber incluído el cuerpo del nonato en el retrato de lo que sucedió. Entonces, el tercer hombre incluyó el detalle “Sí, y el niño estaba a su lado, de tal y cual manera”. “Sí, continué yo algo enojado, y el niño se encontraba cabe ella en el ataúd”. Y se despertó.

3.- Lichtenberg se interroga: “¿Porqué, para contar aquello, escogí una fórmula en la que yo me olvidaba de un detalle; otro me la recordaba, produciéndome enojo y vergüenza? Si hubiese contado ese relato estando despierto, no habría olvidado un elemento tan conmovedor… ¿Qué pretendía contando así, con protagonista, testigo y antagonista algo de esta naturaleza?”
4.- Aporta una solución, dejando dicho que se le ocurren muchas, y que bien vale la pena seguir preguntándose por los significados de este lapsus. Dice que, a menudo, tras haber entregado a imprenta un trabajo, justo cuando ya no puede ponerse a remediar nada, sueña con imperfecciones de lo entregado y ve errores y carencias incluso garrafales. Se trataría en este aso sencillamente de una dramatización de esa dinámica suya de trabajar, entregar y advertir demasiado tarde fallos evitables y zonas mejorables. Lo llama “una reflexión dramatizada”.

5.- El sueño no iba pues de aquellos sucesos, largamente comentados y conocidos, sino de “ a ver si te vas enterando de que entregas tus resultados demasiado pronto y lo acabas pagando con enojo y sonrojo…”

viernes, abril 04, 2008

Pavese se interrogaba

En la librería La casa del Libro copié a toda prisa esta entrada de los diarios que Cesare Pavese tituló "El oficio de vivir". Edición definitiva, publicada por Seix Barral, y me olvidé de mirar quien lo tradujo, por lo que pido disculpas. Ahí va: advierto que contendrá incorrecciones achacables al copista

Es una reflexión esbozada inspirada por un sueño.


..."Poder creador del sueño: (en mi sueño aparece) una radio y una mujer
o una mujer, desnuda, que hacía de radio.
Mi joven amigo la llama "Radio-Péliga". Me río, y saboreo (esa letra) G ocupando el lugar de la C el sonido esdrújulo, la imagen de la "peluca, del pelo" (péliGa por peliCa), todo me hace pensar enseguida en "coño", y magnifico esta relación.

El misterio es de donde venía esta convicción tan firme, que además se esfumaba a medida que el sueño se aligeraba; tanto que me costaba más trabajo cada vez encontrar la palabra original (péliga); sólo lo conseguía pensando en "pellex-pellicis"

(y aclara a pié de página que, en latín, pellex remite a Concubina, amante, querida, excepto en Marcial y suetonio donde adquiere el significado igualmente carnal de "puto, hombre prostituido").


No es extraño este análisis filológico hecho mientras se duerme; es extraña la convicción de una gran fuerza expresiva en esta palabra, nunca antes oída.

¿Es que está implícito en el mundo del sueño un léxico de invención, al estilo del de Finnegan Wake?"

jueves, enero 24, 2008

un lenguaje, muchos dialectos



Los sueños fueron en efecto un “lenguaje” interpretativo con muchos “dialectos”, como se ha sostenido a lo largo de este estudio.

Los sueños encontraron un hogar significante en la imaginación alegórica de pensadores como Macrobio y Agustín;
en la imaginación taxonómica de Artemidoro, Tertuliano y otros clasificadores;
en la imaginación psicodramática de los remitentes de sueños de la magia,…,
en la imaginación ético-social de Hermas y Apuleyo;
en la imaginación filosófica de Plutarco
y en la imaginación teológica de casi todo el mundo;
en la imaginación sanadora,…, como en la aceptación de Gregorio de Nacianceno y Gregorio de Nisa de la muerte de personas amadas por medio de los sueños,
o en términos físicos , como en las terapias oníricas proporcionadas por el culto de Asclepio.

Cox Miller, pg. 306



martes, noviembre 13, 2007

fragmentos

Nosotros decimos unas y otras cosas; percibimos desde ángulos diferentes; pensamos sucesivas respuestas. Esto es lo que reflejo en este Blog: dichos y escritos de algunos de nosotros, entre los que me cuento. A veces hablo por mi voz, otras a través de la voz de otros, pero en suma no hay nada en lo que ya he publicado que me sea extraño. Quiero decir: así soy, así somos, así soy.

Todos contamos nuestros sueños, y a algunos les da por zambullirse entre ellos y la vida para buscar conexiones. Explicamos, relacionamos, reverenciamos...

El lama que nos cuenta Norbu, tomó su sueño como un buen presagio, y me llama la atención lo claramente que lo dice. No lo tradujo; no era un lenguaje cifrado: funcionó como una apelación a algo que no fué intelectual, y que tuvo un claro componente emocional. Y aceptó ese impacto como un oráculo.

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Hace tiempo, -en fin!-, que proyecto un bloque titulado "¿Son cristianos los sueños?". La respuesta, claro, es que sí: mientras haya soñadores cristianos habrá circunstancias cristianas y sueños cristianos
(lo que pasa es que así dicho,"Los sueños son cristianos" me seduce como un título chusco.)
En el origen de este proyecto está el libro "La ayuda de los sueños en el crecimiento espiritual", escrito por Mariano Ballester, sacerdote jesuita y publicado por Sal Terrae. Un libro: interesante, bien escrito, junguiano, creyente y cristiano (quiero comentarlo más adelante, así como el de Castillo Colomer), que demuestra bien a las claras que los sueños son un excepcional ayudante para el crecimiento espiritual; vamos, que están ahí para eso..., y que, of course, Crecimiento Espiritual y Cristianismo son dos nombres para la misma avenida.

los ejemplos de sueños cristianos abundan. En la materia de Bretaña, por ejemplo, los caballeros de la Tabla Redonda soñaban con las virtudes teologales con las sutilezas de la escolástica y con monstruos sulfurosos que son, ¡vaya por Dios!, los judíos. ..

Y Nerea el otro día soñaba, a sus 9 años, con internet..., así que los sueños son prodigiosamente contemporáneos...

domingo, junio 24, 2007

gramáticas y sueños.- 5: Leyes


¿Existe un código para traducir lo soñado a lo vigil?

y, también, por la misma regla de tres,

¿existe un código para traducir lo vigil a lo soñado?


Cada libro de sueños intenta ofrecer un código. Todos esos códigos terminan por ser vriantes más o menos obvias de unos pocos principios de los que se viene echando mano desde siempre y en todas partes.
Algo viene representado por ello mismo o por algo semejante, como una persona dada por otra.
O por algo contrario: un ser maligno por otro con aspecto bondadoso.
¿Dónde están esas pocas leyes, donde las encuentro? A ver...

Leo en Charles Baudouin, en “Introducción al análisis de los sueños”, Editorial Psique, Buenos Aires, 1966.,(pag 29, 30).


“Podemos establecer el cuadro de las Principales Leyes Afectivas de la asociación de la siguiente manera:

1).- Evocacion, (de Clapedre) o “asociación afectiva”.
Dos ideas que tienen la misma coloración emotiva o sentimental y tienden a evocarse una a otra.

2).- Condensación (Verdichtung en Freud).
El mismo caso, solo que las ideas-imágenes se amalgaman. Es la forma por excelencia de la asociación afectiva. El paso de la condensación a la simple evocación se efectúa por medio de transiciones insensibles (Condensaciones débiles, imágenes compuestas).

3).- Transferencia (según Robot).
La emoción o el sentimiento que está unido a un objeto (o idea) se extiende a otros objetos que le están asociados por medio de las leyes ordinarias de la asociación (contigüidad, semejanza, a veces contraste)

4).- Desplazamiento (Verschiebung de Freud).
En un conjunto de elementos representativos coloreados con el mismo matiz afectivo (sea por condensación o por transferencia), pero desiguales en importancia, se llama desplazamiento al trabajo que tiende a separar el sentimiento o la emoción de su objeto principal para atarlo a objetos accesorios.

5).- Sobredeterminación ,“en un sentido más restringido que el que Freud daba a esa palabra”.
Los elementos asociados (condensados) en virtud de un estado afectivo común, lo están comúnmente tambien en virtud de las leyes objetivas de la asociación (contigüidad, semejanza, contraste.

Las leyes precedentes valen para el estado de vigilia y para el del sueño. El sueño presenta una superabundancia desconcertante de condensaciones rápidas y ricas, de desplazamientos instantáneos".

sábado, junio 23, 2007

Gramáticas y sueños.- 4: alusión a Raymond Roussel

Ciertos escritos, están marcados - o así lo parece- con el sello de Hipnos. Antes he citado a Maria Sabina y al bardo Amergin, cercanos de uno u otro modo al soñar. Y ni puedo ni quiero evitar el asunto Surrealismo, solo que es tan vasto ...
Ya he ido colgando imágenes de Salvador Dalí, de Giorgio di Chirico, de Rene Magritte, y citas de André Breton y de Luis Aragon. Aquella estirpe, surgida de pronto, reveló por su nacimiento una legión de antepasados a los que no se habían encontrado nexos comunes.

Leerse la Antología del humor Negro de André Breton ( en Anagrama, más accesible y barata y no menos interesante ni divertida que la Historia de los Heterodoxos Españoles del anómalo cronopio Menendez Pelayo) suplirá cualquier enumeración de esos antepasados. Voy a amontonar algunos nombres: Jean Potocki, Barón de la Motte Fouque, William Beckford de Fonthill, S.T.Coleridge, Isidore Ducasse, Jean Cazotte, Petrus Borel, E.A.Poe, gentes poseidas. Gentes de aquellas que de pronto caen en un pozo y salen diciendo “un no sé qué, que quedan balbuciendo”, y que nos ofrecen un seguro tobogán por el que deslizarnos hasta el vasto mundo de lo soñado.

No encuentro puntos literarios comunes entre ellos, más allá de la irrupción de lo extraño en sus escritos. Solo que es un Extraño que hace que todo, de pronto, encaje, que sugiera, que nos contagie.

Raymond Roussel es , que yo sepa, un caso único. Hizo lo que los Conductores Suicidas de las autopistas: apretó el acelerador “contra” la corriente de coches. ¿Cómo? Se propuso un Sistema. Consistente en “yuxtaponer dos palabras fonéticamente semejantes, añadir especularmente algunas más y obtener así una frase… ¿carente de todo sentido? ¿llena de dobles sentidos?... En todo caso, una vez obtenida la frase, se trataba de ilustrarla mediante sucesivos cuadros tirando a inmóviles (como en el sueño de Maxen).

Todo juego fonético era bienvenido. Así, su obra Impressions en Afrique, (impresiones en África), es un juego de palabras con “Impresión a fric”, que podria traducirse como “impreso a mi costa”, que era la forma real como el rico Roussel lograba que se imprimiesen sus obras: corriendo él con los gastos. “Pillard”, bergante y “billard”, billar, se asemejan… y no tienen nada que ver entre sí… ¡qué ocasión, se decía Raymond, para intentar un relato que comience por la una y termine con la otra!.

Pero abramos al azar las Impresiones en Africa, traducidas , y muy bien, por Estela Canto para las Ediciones de la flor:

“uno a uno, todos los hilos sonoros, probados aisladamente por el ir y venir de la ramita, dieron dos sonidos simultáneos de amplitud parecida. Juntos o disonantes, los intervalos diferían todos, dando a la experiencia una divertida variedad.
El adolescente, dejando el arpa y el arco, tomó las dos piedras oscuras y las golpeó violentamente una contra la otra sobre la espesa candela colocada en un ángulo del lecho; un grupo de chispas, brotadas al primer golpe, cayeron en parte sobre la mecha, muy combustible, que llameó enseguida.
Cargada de una brusca rareza, revelada por la cercana iluminación de la tranquila y recta llama, la sustancia misma de la candela pareció ser la pulpa porosa y apetitosa de algún fruto de delicadas nervaduras.
Pronto la atmósfera fue sacudida por un formidable crepitar, surgido de la candela que, al consumirse, imitaba el sonido del trueno.
Un corto silencio separó el primer trueno de otro ruido todavía más violento, seguido por algunos rugidos sordos, que señalaron un periodo de apaciguamiento”

Preciso. Trasparente. Indescifrable. Capaz de suscitar evocaciones. Ese es el estilo.

“A eso de las cuatro, aquel 25 de Junio, todo parecía listo para la coronación de Talú VII, Emperador de Ponukelé, Rey de Drelchkaff.”
Esa es la frase que abre el libro. Y allá por la penúltima página 294, nos dice:

“En cuanto a la urraca, desempeñaba ahora su papel con infalible seguridad, y el emperador sólo tenía que elegir el momento para probarla. El mismo ilota había de ser movido por el pájaro sobre los dos rieles que Norbert acababa de fabricar con una cantidad de bofe solicitado al camarero”

Pero R.R. nunca intentó escribir sueños. El, como Poe, creía haber hallado un sistema de creación exclusivamente racional, ajeno al error subjetivo; era un abstracto, no, un presurrealista, no, un ser bizarro que juntaba objetos y requería nuestra atención a su discurso. Y nosotros miramos sus objetos y caemos hipnotizados, y no le hacemos ni pizca de caso a lo que nos cuenta, absortos en rosarios de recuerdos que nos conducen en derechura hasta la más innominado de nuestro corazón. Tal y como si fuesen sueños…

Pero este campeón, este artista único en el arte de contar sus sueños, no contaba sus sueños, no. No soñaba. Se drogaba para dormir, para no soñar. Y se tomaba en serio estos asuntos. He aquí, según la instrucción de su deceso cuanto:

“El papel adjuntado a los autos empieza el domingo 10 de Junio. Esa tarde, a las seis, Roussel tomó 6 comprimidos de Phanordome e igual cantidad a la una y media de la noche. El día 26 empezó a las 5 ½ de la tarde con 8 de Hipaléne; tomó otros 2 y luego otros 4 a las 9 ½; otros 30 en total durante la noche. El día 27: un frasco y medio de Veriane. El 28: a la 16.30, tres comprimidos de Rutonal, otros 3 a las 18 y otros 12 durante la noche., con el resultado de tres horas de sueño. El 29, Sonéryl: 4, a las diecisiete, 4 a las dieciocho y treinta, sueño a las veintidós. Durante la noche, otros 13. Tras un sueño de doce horas y cuarto, “euphorie extra” durante 24 horas. El 30: Smnothryl, 19 píldoras, sin euforia pero con seis horas de sueño. El 1 de Julio, un frasco de Neurinasse. El 2: utro frasco, de Acetile. El 3: 10 comprimidos de Phanodorme. El 4: un frasco y medio de Veriane, medio de Neurinase. El 5, dos frascos de Veronidin….
Y así sigue. El 11, 34 comprimidos de una vez, todos de Rutonal. El 13, hace su última anotación: Sonéryl. Los cuarentaytantos comprimidos pudieron con él, que por lo que sabemos, hubiese continuado viviendo y probando combinaciones de pastillas, jarabes y vocablos con la misma “euphorie extra” que tanto gusto le daba.

(saco estos datos de un trabajo de Leonardo Sciacia, "Autos relativos a la muerte de Raymond Roussel", incluido en "En tierra de infieles", editado por Bruguera en Libro Amigo en aquellos años en que Libro Amigo y Bruguera eran lo que eran. A buscarlo en la Cuesta Moyano, señores: ¡Es Sciacia!)

Así que, Amiguitos: los experimentos, con gaseosa, tanto con barbitúricos como con calembures! unos y otros puede que nos trasladen a lugares... cómo decirlo...

gramaticas y sueños.- 3

Gramaticas y sueños, 3, o Los Lenguajes y los Sueños…

¿Qué tal quedan los sueños cuando son narrados, cuando son escritos.?
¿Tenemos en nuestros lenguajes recursos para representar nuestros sueños?

Con la cantidad de tentativas que pueblan la historia de las literaturas, sólo nos cabe contestar que, como en botica, habrá de todo. Así que vamos a tener que generalizar un poquito.



Pero vayamos con un caso documentado. Proviene en los Mabinogion, relatos galeses de los tiempos de los siglos XI y XII; tengo, para mi alegría, versión en la Editora Nacional, preparada por Mª Victoria Cirlot. Se conoce como El Sueño de Maxen, Maxen Wledic, emperador de Roma, el más hermoso y sabio de los hombres y el más adecuado para ser emperador de todos los que lo habían sido antes que él.


Convocó un día a su corte a la caza, llegó “hasta la cuenca de un río que llega hasta Ruvein (Roma)”, y cazó en compañía de treintaidos reyes vasallos, “no por placer, sino porque quería comportarse como un hombre de tan alto rango”. Y llegaron los calores, y con ellos la modorra, y allí se durmió , rodeado por su gente, junto a sus perros, Maxen, protegido por un escudo del sol.



Y entonces tuvo un sueño, en el que remontaba el río hasta su cuna, llegando a una montaña tan alta como el cielo. La franqueó, y dio con la mejor y más lisa llanura del mundo, surcada por grandes ríos, y siguiéndolos, “fuera cual fuera el tiempo que empleara”, llegó a un estuario, en el que se asentaba una ciudad, y en ella un gran castillo de muchas y coloreadas torres. Y en la desembocadura, la mayor flota de barcos que nunca se viera, rodeando a un barco mucho más bello que los demás, formado todo él por tablas de oro y de plata, y a tierra alcanzaba un puente de huesos de cetáceos.




Atravesó tal puente y entró en el barco, y éste zarpó, cruzó el mar y el oleaje y llegó a una isla, la más bella del mundo, y la contornearon dejándole ver valles, peñascos y precipicios muy abruptos; y frente a aquella tierra escabrosa otra isla, y entre él y aquella isla, “un pais, cuya llanura era tan larga como el mar, y cuya montaña se extendía tanto como sus bosques: un río la atravesaba, y lo siguió hasta llegar al mar y allí halló el más bello castillo, con la puerta abierta, y entró hasta una bella sala, con techo de oro y paredes circulares de piedras preciosas, y lechos de oro macizo. En uno de estos estaban sentados dos jóvenes morenos, vestidos de brocado negro, con sus cabellos sujetados con diademas de oro rojo llenos de pedrería; calzaban zapatos de cordobán nuevo, cerrados con placas de oro rojo, y jugaban al ajedrez en un tablero de plata, con piezas de oro.


Un hombre de cabellos blancos se sentaba en trono de huesos de elefante, todo él anillos y torques y brazaletes de oro; ante él, un tablero de ajedrez y frente a él, una doncella “y no le habría resultado más difícil mirar al sol cuando brilla que contemplarla a ella debido a su incomparable belleza". Sus avíos estaban a la altura de su porte: la más bella visión para cualquier mortal.


Ella se levantó, fue hacia Maxen y le echó los brazos al cuello, y los dos se sentaron allí donde ella estuvo sentada hasta su llegada, “y no parecía el asiento más estrecho para ambos que para ella sola”.
Y cuando tenía los brazos alrededor del cuello de la doncella,

el emperador se despertó.
¿Qué queda en este relato de la esncia de un sueño?
¿Nada? ¿Será sólo una alegoría,un recurso estilístico, pura invención literaria, como lo es el propio Emperador Maxen de Roma?
Pero algo se muestra en las rendijas: una isla, alejada de otra isla por una llanura, un puente de huesos de cetáceo, un asiento capaz tanto para dos como para uno, dos jóvenes morenos sentados sobre el lecho...
Pero eso es todo lo que queda; lo demás es una acumulación de exageraciones.
Y además, todo es sucesivo, todo es serial, es como una galería donde se exponen cuadros de la gesta: ahora ve un río, ahora lo sigue, ahora llega a la desembocadura...
Pero en una ocasión trata de reflejar los tiempos de los sueños: Llega a tal sitio "fuera cual fuera el tiempo que empleara". Ese tiempo que tan ligero recorre los minutos como los años, y nos sitúa de golpe en una escena antigua con sólo mirar hacia el lugar adecuado...
¿Qué tal queda este sueño una vez contado?
Estamos acostumbradoos a tomar el universo de un sueño y reducirlo a diez frases. Pero bien sabemos, en cada ocasión, que lo conseguimos en la misma medida en que la sombra de un pavo real remite al pavo real que la causa. Fuera de nuestro alcance quedan no sólo sus colores, sino su estilo, su personalidad, su alma.

viernes, junio 22, 2007

GRAMATICAS Y SUEÑOS, fragmentos.- 2




Gramáticas y sueños: es un título tentativo. Me refiero con ello a las leyes sintácticas y las herramientas de codificación lingüística de la realidad.

En lo vigil, rigen leyes: Una casa se abre al visitante a través de un acceso, presenta una zona de recibidor y una serie de habitaciones, destinadas a distintas funciones; la habitan tales y cuales personas. Hay ventanas, a través de las cuales no se sale al exterior.

En un sueño rigen procedimientos. Una casa se utiliza como acceso a un ábside de iglesia en construcción; en las vigas superiores hay mesas corridas en las que gentes vestidas pobremente comen en equilibrio precario. Mirando hacia abajo se ve pasar un cortejo de motocicletas: si se las mira, se escucha su estruendoso ruido; si se las deja de mirar, el ruido deja de existir. Las vigas son ahora de color azul y dan acceso a una sala con una piscina en el medio. Sensación de deleite.


Las artes de traducción de los sueños se basan en la idea de que reflejan la realidad vigil mediante deformaciones gramaticales………..

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En Artemidoro, recojo este par de ejemplos de traducción- juego de palabras:
- “soñar con tribunales, jueces… , a los enfermos les anuncian unas jornada críticas”.
(N. del Traductor.: Doble valor de “krinó”, juzgar por un lado y “alcanzar el punto crítico una enfermedad por el otro)

“soñar con Dionisio es, además de fausto de por sí, , útil para el que se encuentra en un apuro, pues indica un cese y un distanciamiento de los propios males a causa de su propio nombre: el vocablo Dionisio significa etimológicamente “que consigue la realización de cualquier cosa”…

(N. del Traductor.: porque Dionisio es puesto en relación con el vocablo Dianyéin, que significa cumplir, realizar, llevar a término).

domingo, junio 17, 2007

gramaticas y sueños: Fragmentos pa un futuro ensayo coherente.- 1



La lengua de los sueños, o ¿son los sueños, también, otra de nuestras lenguas?
Ahora,
El lenguaje de los sueños. Los sueños son, con toda segurida, una de nuestros lenguajes. Y una de nuestras lenguas, en el sentido de la lengua de la boca, de nuestro aparato fonador.

A la perenne discusión de si los sueños tienen alguna forma de contenido o no
(J.P.Medawar, Premio Nóbel de medicina en 1960, pensaba que “El contenido de los sueños puede estar totalmente carente de significado: muchos sueños son sólo un conjunto de elementos de pensamiento que no contienen ninguna información”), viene a dar respuesta un río de sueños que, sin buscarlo, escucho. Demasiado a menudo los sueños son congruentes con realidades de quien los origina.


A veces me encantan con su ingenio. Una sensación de atenazamiento en la nuca
da lugar a un sueño en el que los olmos enfermos de una avenida son arrancados de raiz y sustituidos por nuevos árboles; y son dos bandos, y se está renovando la situación, y se trata de apoyar lo vivo; y la sensación de la nuca se desvanece.
¿Me puedo reir con cómo hace coincidir el gesto de arrancar de raiz con el bulbo raquídeo?

Van y vienen y hablan por sí solos. Ejemplo:

Abordo cierto sueño con su autora en una sesión de grupo, y apenas avanzamos, pero acepto dejarlo así: no deseo forzar. Al día siguiente dice
que dejó elementos del sueño fuera de mi alcance, voluntariamente.
Que estaba segura de que yo sabía tal cosa. Y le digo que sí, que efectivamente
lo sabía. Y no es que lo supiera, sino que era como que el mismo relato
del sueño lo estuviese diciendo. Y que se lo ha mirado y, con una amiga,
le ha sacado buen provecho. Y que seguía manteniendo oculto lo mismo.
Que tal vez en su día me lo contaría...

Trabajo hecho.

Y por lo visto, bien hecho. Y yo sin saber ni de qué va la cosa...