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martes, julio 26, 2011

me contaron...

...
me cuentan ...  "¿tendrá que ver la noticia de la muerte de Amy Withehouse con el hecho de que me haya despertado soñando con una mujer que estaba decidida a suicidarse?

Ella lo tenía claro. Y él, su pareja pasional,  también: Que era en parte por causa de él, eso lo decía ella; que ella sabía lo que se hacía, eso lo decía él.
Y yo allí delante, de testigo. Aceptando: que ella era muy dueña de hacer según su criterio, y él también, Pero asustado, abrumado, avergonzado y crecientemente irritado.
Ella lo planea todo. Para mañana. Pañuelos blancos y negros, trapos, cintas de música. Entreabierta la ventana en la que se degollará. Él cumpliendo con su parte del guión, se larga, desaparece de la escena.

Yo voy, vengo, voy, vengo... consuelo, callo, acompaño, ayudo...

Pero al cabo, -solo hacia el final-, se desborda mi energía.y le encaro y le interpelo:  "¡qué, puñetera egoista, ?a hacer según tu voluntad como toda la santa vida, no?"
Ella se vira hacia mí, interrumpida en su perorata, molesta porque le quite el protagonismo, pero también sorprendida: nunca me había visto así antes...

"¡Una vez más, a joderme la vida!ª. ¡A ver qué le cuento yo mañana a tu familia... al mundo entero... sin contar con la pasma... ¡a ver cómo quedo yo, que estoy aquí de testigo pasmarote, a ver cómo me explico y quién quiere escucharme y creerme!. Y todo el santo piso estará marrano de sangre... y yo dando razones, a solas con mi disgusto... ¡egoista, que eso es lo que eres!"

Hace ademanes de ignorarme, y yo, para impedirlo, le suelto un cachete en el flanco; eso la interrumpe del todo. Repito el lance, le arreo un bofetón  y a la de tres descubro: el alivio y el gusto.

"¡toma y toma, joder! Mira tu, ¡al fin y al cabo mañana estarás muerta!, pues igual voy y me doy el gustazo de arrearte una paliza;  y te la llevas contigo... ¡egoista, insaciable, desconsiderada, toda la vida a tu rollo, a tu rollo, y para una vez que te encuentras con la horma de tu zapato, con ese zenutrio que ni sabe llevarte la contraria ni sabe darte la razón, te enfurruñas y te decides a suicidarte. ¡Pues que sea fuera de mi casa, cojones, búscate otro árbol del que colgarte!. ¡Fuera de aquí...!"


en fin, este es el sueño que me han contado. Cosas de los sueños, digo yo...

martes, marzo 08, 2011

PICADURAS

.- Sueño que me ha picado un bicho. En la muñeca. Noto el picor, me rasco... otros también se sienten picados... voy a mostrar mis picaduras, veo que dibujan un diseño muy geométrico...

..
..
..
..
.

*.- Desarrolla ese fragmento de sueño, y ayúdate de tretas gestálticas. Empieza contando en primera persona, tiempo presente

+.- Me pica algo. ¡Vaya avería me ha hecho! Fíjate, me ha ido picando como a saltitos, cada picadura cerca de la otra... me hace pensar en huevecillos de mariposa... será una pulga... pero, ¡no, ha salido volando, una especie de mosquilla, o de micromariposa... ¿qué será exactamente?

*.- Pregúntaselo al bicho.

+.- Ok: Bicho, ¿qué tipo de bicho eres exactamente??

$.- ¡Pues un bicho! Un bicho que pica y vuela, el bicho que acaba de picarte

+.- ¿Exactamente qué bicho?

$.- Pues... yo mismo, no sé qué quieres que te responda... ¿Algo así como si soy “Strepticema Gargarjaliensis” o “ Vandia Vandia”?

+.- Eso es: que me respondas a la pregunta de “qué eres exactamente”...

$.-Bien, te voy a contestar: Anoche, al llegar a casa, viste revolotear una cantidad inusual de insectos por las habitaciones. Que si eran polillas que si no eran polillas. Soy una cosita de esas. Respóndeme tú ahora: ¿De qué te sirve el conocer la respuesta a esa pregunta?


+.- No lo sé: me siento movido a saber... estoy leyendo acerca de la clasificación de los trilobites, y me apetecía ...

$.- Pues bien, ahora te voy a preguntar yo a tí: ¿Y si no hubiese nada de valía en esa pregunta? ¿Y si fuese otra la pregunta que te valdría la pena formular? Por ejemplo: el dibujo que mis picaduras dejaban en tu piel, ¿qué mensaje podría contener? Reflexiona y contesta

+.- Es una serie, cuatro columnas de uno-dos, uno-dos, y la quinta fila solo tiene el dibujo de la izquierda... al que seguiría otro a la nderecha... parece un ritmo, una sucesión... algo que se hace sucesivamente, disciplinadamente...

$.- ¿hay algo que se pueda representa así en tu vida actual?

+.- hay una reflexión reciente, de ese mismo día, para ser exacto, acerca de emprender una actividad disciplinadamente, sucesivamente, día a día, única manera de comprobar si alcanza cierta finalidad que allá en el fondo yo quisiera... uno- dos, y volver al uno, dos... Me lo planteé, lo sopesé, me engolosiné con ello, y me di cuenta de que con gran facilidad dejaría caer ese proyecto, lo abandonaría antes de empezar...

$.- Parece algo más valioso que el “conocer el nombre en latín del insecto, ¿no?

+.-Lo es, sin duda lo es

$.- Y yo te piqué en la mano para recordarte, siquiera por un día más, que tal vez estés deseando ponerte a la tarea...

+.- ¿si?

$.- Tu dirás...

+.- Así que era una carta que me remití a mí mismo...

*.-Así parece. Y te diré más: mira tus pantorrillas

*.- ¡Pero si tengo picaduras!

+.- Tenías un recuerdo que darte... y aprovechaste las mariposillas de anoche y la sensación de los mordiscos nocturnos de algún bicho; y se mezcló la lectura taxonómica, y en el sueño está todo ello. Desplegarlo ha sido tu trabajo. Maintenant, a toi!

miércoles, febrero 16, 2011

pedid, que se os dará... a su debido tiempo (cuentecillo japonés)

Un joven japonés, pobre, sin familia -¡ni Amo tenía el coitado!-, desanimado, al borde de la inanición, entró cierto día en los terrenos de un templo y se cobijó en la sala grande del pabellón central.

"Para vivir así, mejor dejar de vivir!" se decía afligido. Y ya estaba dispuesto a acometer  alguna forma japonesa de autoeliminación cuando se fijó en la estatua de la Kannon, la Boddisatva de la compasión.

Y a ella se dirigió -sin palabras- en estos términos: "en tus solas manos encomiendo mi vida. Si he de morir por abandono, lo acepto; pero si me quedase todavía un porción mínima de suerte por agotar, Kannon, házmelo saber a través de un sueño".  Y se tumbó, se durmió y así le encontraron en su momento los monjes.

"¿Quien eres, y qué haces aquí?", le preguntaron. Dió razón de su desvalimiento y les explicó que había decidido dejarse morir allí mismo si la Otorgadora de Piedad así lo dictaminaba. "¿Tienes dinero, tienes comida?" le preguntaron. "Ni lo uno ni lo otro", respondió.

"Vaya, se dijeron los monjes, si se nos muere de hambre aquí, adquiriremos fama de inhumanos y de poco hospitalarios. Que comparta nuestra comida al menos". Y le alimentaron, mientras él seguía allí pidiendo un sueño; y así pasaron 21 días. Veintiuno era un número fausto en aquellas creencias: la noche del 21 día, tuvo el sueño pedido.

La Kannon comenzó reprochándole su egoismo y su gandulería, y recomendándole que se buscase ocupación en vez de lloriquear; pero luego le reconoció que algo de razón tenía en sus quejas. "Te voy a contar un truco , y ¡no lo olvides! Cuando despiertes, agárrate a lo primero que te llegue a las manos ¡Y no lo sueltes fácilmente!"
Y el mozo se despertó.

domingo, enero 09, 2011

un modelo de respuesta

Revisando en erchivos sobre sueños, me topo una vez más con este Sueño + Lectura del sueño, que apareció en 2006 en un blog, llamado http://sleep-dreams.blogspot.com/ El blog se clausuró al poco y mis intentos de localizar al autor no me han dado resultado.
lo subo aquí porque en la respuesta hay mucho sentido común, acompañado por un respeto perfecto hacia el soñador y sus circunstancias. Quien lo hizo, sabía lo que se hacía...
Tengo el sueño titulado "El sueño de Neko". Dice así:

Reproduzco un sueño que me han enviado recientemente y que es anterior a la muerte de un ser querido de la soñante. La entrada original se encuentra en: http://groups.google.es/group/suenos/browse_frm/thread/5d3eaaed47ddba12/3c2d5d628df227c2?hl=es#3c2d5d628df227c2
y mis comentarios en:
http://sleep-dreams.blogspot.com/2006/12/comentario-al-sueo-premonitorio.html




Buenos dias,
Me gustaria saber si alguien me puede dar alguna idea de como interpretar mi sueño:
Tuvo dos partes, que no relacione hasta despues, quizas puede ser casualidad, en la primera, iba en mi coche, no recuerdo con quie npero todos conocidos, era una excursion, pero yo perdia el control, eran como vértigos, cuesta abajo.. hacia un rio... dando vueltas... Pero no paso nada en concreto, en otro momento del mismo sueño, yo miraba mi parachoques y tenia un pequeño bollo, pero nada mas...
en la segunda parte, bastante mas entrada la noche, Estaba en un lugar desconocido y había mucha gente, pero no se relacionaban unos con otros, alguien me guiaba por entre ellos, yo iba mirando los rostros, era como un juego, entre los desconocidos fui descubriendo los de seres
queridos que han ido muriendo a lo largo de mi vida... algunos mas jovenes, hace muchos años, otros mayores, como mi abuelo, mi madrina.
Mi guia me pedia que siguiera buscando, era ya digo como un juego, que
a mi me estaba poniendo muy nerviosa, yo creia haber encontrado todos "mis
rostros", pero me decian que me fijara, habia alguno mas que no habia encontrado.
Pase la noche muy inquieta. Al despertar, antes de levantarme, seguia inquieta, estuve relacionando ambos sueños en mi cabeza... pensaba que quizas era mi rostro el que buscaba entre lagente tras el sueño del coche...
La inquietud no se me pasaba a pesar de estar despierta, y estar hablando por telefono con un amigo... fue entonces cuando sono el telefono en mi casa, empece a oir a mi familia que se comportaba de forma muy extraña y me levante corriendo. Una persona muy querida, de 27 años, habia tenido un pequeño percance con el coche en el que viajaban, ella se bajo del coche, al arcen... y un coche que dio demasiado fuerte la curva, se subio por el rasante... y la atropello... Mi amiga habia muerto en el acto.
Me desencaje porque en el momento senti, que todo tenia relacion, y que yo no habia estado alerta para evitarlo, han pasado meses y sigo intentando pensar que todo pudo ser una casualidad, mis sueños y los acontecimientos, aun en caso de no serlos... no se como interpretarlo exactamente, ¿era quizas el rostro de mi amiga el que tenia que ver entre mis seres queridos ya fallecidos?, no lo se...
Me gustaria que alguien experto en este tema me pudiese dar su opinion, solo lo he contado a algun amigo, pero siento como que despierto algo de "miedo" o de reparo con la historia....
gracias por leerme y por sus opiniones.

viernes, diciembre 15, 2006

Comentario al sueño premonitorio

 Te doy algunos apuntes sobre tu sueño…

  • “eran como vértigos, cuesta abajo… hacia un río... dando vueltas...”. Cuando estamos dormidos nuestro cerebro no descansa. En ocasiones genera sensaciones relacionadas con el equilibrio. Estas sensaciones pueden incorporarse en nuestros sueños como sensaciones de vuelo, caída y/o levitación. Es similar a lo que ocurre cuando estamos dormidos y tenemos sed… en nuestro sueño podemos estar bebiendo cantidades ingentes de líquido. Parece ser que el sueño trata de mantenernos dormidos en lugar de crear una alerta.
  • Si sólo me hubieras contado la primera parte del sueño, te hubiera preguntado por tu estilo de conducción. Es frecuente que soñemos con temas a los que despiertos no prestamos atención. Uno de esos temas son los riesgos cotidianos que asumimos.
  • En una ocasión un amigo me contó que había soñado que derrapaba en una curva con gravilla y en otra que caía mientras hacía escalada. Como sabía que era un loco al volante le pregunté si estaba corriendo demasiados riesgos. Bueno, en unos días mi amigo cayó por un barranco y fue un milagro que se salvara, su acompañante tiene lesiones crónicas.
  • La segunda parte del sueño puede estar relacionada con tu visión de la muerte, con la maduración y asimilación de este tabú. Solemos evitar plantearnos el tema y como nos crea ansiedad evitamos el contacto con estímulos que nos recuerden el asunto. Soñando nuestra mente vaga con más libertad, especialmente si el día anterior has recordado a alguien que se fue, te ha impactado alguna tragedia, has visitado a un enfermo, has sentido aprensión por algún dolor, etc.
  • Si te fijas, conducción y muerte aparecen muy relacionados en los medios o en sucesos que nos son cercanos. Que los dos temas aparezcan en una misma noche, dando continuidad a algún estímulo o pensamiento, no me sorprende. Tu cerebro ha podido estar evaluando el tema “conducción y muerte”. Hay investigadores que piensan que una función de los sueños es realizar este tipo de ensayos. Y la razón que dan es que esto nos daría ventaja para actuar cuando estamos despiertos. Así, tu primera interpretación me parece muy acertada: “…pensaba que quizá era mi rostro el que buscaba entre la gente…”.
  • Como conclusión de todo lo anterior puede verse que hay explicaciones sencillas que pueden darse a estas dos pesadillas. Éstas o quizá otras. Pero en principio no hay en estas pesadillas nada extraordinario.
  • Pero ¿que ocurre con el suceso de tu amiga? Hasta aquí todo era explicable. A partir de aquí también… Nuestro cerebro tiene una sorprendente capacidad para encajar las piezas de ese puzzle que es la realidad. Y esto lo hace aunque en ocasiones las piezas no encajen. Tendemos a buscar relaciones y explicaciones a elementos que aparecen contiguos en el tiempo o físicamente. Esta cualidad que es buena, en ocasiones nos puede jugar alguna mala pasada. En ocasiones encajamos piezas erróneamente. Un ejemplo de ello son las supersticiones. Así con uno o pocos sucesos que coincidan somos capaces de aventurar “cosas” que dan mala suerte.
  • Las pesadillas que has tenido y el accidente de tu amiga han coincidido en el tiempo. Las probabilidades de que esto ocurra son bajas. Sin embargo todas las noches soñamos varias veces y en ocasiones recordamos los sueños, especialmente las pesadillas. Tarde o temprano habrá alguna pieza que encajar y nos parecerá sorprendente soñar con alguien que luego hemos visto por la calle o con sucesos que antes han ocurrido soñando. Pero que de vez en cuando nos encaje una pieza sólo es una anécdota. No tiene más valor que eso.
  • Ahora te doy una explicación paranormal, hasta aquí las explicaciones entran en el ámbito de la psicología y del más acá. Soy un escéptico, pero hay quien piensa que existen sueños premonitorios y telepáticos. Recientemente he recibido una noticia de un estudio de 5 personas que pudieran tener este tipo de sueños. Estas personas durante su infancia habían sufrido un trauma por periodos de ausencia de su madre. Según la autora estas personas han podido ser capaces de activar un mecanismo arcaico de comunicación. Esto implica tener un don. Es decir, deberías tener más sueños que te hagan pensar que realmente tienes esa capacidad. También puedes valorar si en tu infancia has tenido alguna experiencia de separación traumática que haya dado pie a que desarrolles esta capacidad para comunicarte por esta vía. Si las respuestas son “No” olvídate siquiera de pensar en explicaciones paranormales. Si aún así piensas que puedes tener capacidades telepáticas, se debería estudiar tu caso para ver si es razonable dar este tipo de explicación.

En resumen… estas dos pesadillas son interpretables con argumentos sencillos y dentro del ámbito de la psicología. Si hasta ahora no has tenido otras premoniciones, estas dos pesadillas no lo son. Por tanto olvídate de cualquier posibilidad de haber podido evitar el suceso. Si estas explicaciones no te sirven para quitarte el tema de la cabeza y estás sufriendo por ello, DEBES consultar a un psicólogo: puedes estar desarrollando un trastorno de estrés postraumático.

Buena suerte,

Neko.

viernes, diciembre 10, 2010

un caso espontáneo de trabajo figura/fondo

me contaron...

"La atmósfera misma de aquel larguísimo sueño era onírica". Puedo decir que refería un viaje, al que le cuadraría aquel título de "Jornada" que venía en los títulos de algunos relatos , como la Jornada de Omagua y Dorado, de Pedro de Ursúa... ese estilo. ¿Jornada por las murallas de Jericó, tal vez?
El viaje era por un inframundo. Infra, porque ocurría al fondo, en lo subterráneo. Allí me encuentro, y avanzando voy topándome con figura tras figura, presencia tras presencia, seres descabezados, fantasmones, guardianes, que coexisten conmigo entre espacios clausurados.
Durante la primera parte del sueño, los voy enfrentando; me los intento quitar de encima, y sucesivamente lo voy logrando, porque a pesar de su mole y su opaca resistencia no me inflingen heridas ni nada de eso; pero, dejada atrás una, otra deformidad toma el puesto y héme aquí de nuevo, estorbado en mi camino, agobiado en mi respiración.
En algún momento, capto que eso es un sueño y que se está poniendo pesadillesco, y me dedico a intentar despertarme. Hago esfuerzos, pero no puedo sacar la cabeza de allá abajo. Por fin, lo consigo, abro los ojos y en la enorme cama que ocupo veo los cuerpos desvestidos, pintados de un azul azulete de dos hombres: son los pintores, y me dicen que qué bien que me he despertado, que me veían agitarme dormido, pero que no me han querido despertar; y que a ver si me han sobresaltado o asustado. Les estoy diciendo que no cuando, como impulsándome en ese escalón intermedio, emerjo del sueño y me encuentro en mi cuarto. Tengo la respiración agitada.

Vuelvo a dormirme y caigo en retazos de los episodios anteriores -mi abuelo me corta el pelo con resultados catastróficos; la ciudad es una pena, construida sin alma por gentes sin escrúpulos, llena de solares yermos...- centros de atracciones, que entre sus instalaciones destruidas se muestran deshabitados... hay una especie de portal, que debió de llevar alguna vez a alguna especie de casa del terror... pongo un pié dentro de ella...
 e instantáneamente vuelvo al periplo anterior: subterráneos, galerías, presencias esquivas... Desciendo,  me hundo, bajo por una escalinata de piedras entre paredes derruidas, y al cabo doy en el hall en el que desemboca la escalera.
Miro hacia arriba y a dos pisos de distancia veo a alguien -tal vez conocido- agazapado, como escondiéndose... pero también veo que, por encima de él, un ser enjuto, pequeño, un gollum, un nativo de estos andurriales, le ha visto y se prepara para caer sobre él de un salto. Generosamente -es así- lanzo una piedra contra el íncubo, para llamar su atención sobre mí. Efectivamente, se sobresalta, me ve y me devuelve una pedrada, seguida por una lluvia de piedras, guijarros, polvo y peduscos, que me lanza sin parar. Para ver de terminar ese peligro, solo me queda enfrentarme a él cara a cara y a ver quién puede más, así que me lanzo escaleras arriba... y me despierto.


 "bueno..., ¡hay que irse levantando!", me estoy diciendo; pero capto el sueño en su conjunto, cono si hubiese echado una red en el momento oportuno, y espontáneamente me fijo en el episodio final del apedreamiento. Pongo, por así decirlo, el Pause, congelo la imagen y la paso ante mí fotograma por fotograma.
Y percibo que, tras lanzar yo mi piedra y recibir de vuelta un guijarro me digo para mí: "qué figura tan pobre de recursos! Solo me ha tirado una piedrecilla; está dos pisos por encima de mí, así que yo estoy en total desventaja; si fuese yo quien estuviese allí arriba, respondería sin dudarlo con todo lo que tuviese a mano, piedras, arena, pedruscos, ladrilos..."
El pensar eso me lleva... ¿cuanto tiempo? ¿Un segundo, segundo y medio? El caso es que según lo estoy pensando, concibiendo en mí, sin apenas tiempo para terminar de formulármelo, el adversario empieza a apedrearme sin cesar, a toda máquina.

Entonces, me fijo verdaderamente. No en mí, el viajero, sino en el canijo que me apedrea; y a través de él, en cada guardián que me he venido topando. Yo soy el inframundo y yo soy ellos.
 Llevo toda la noche defendiendo encarnizadamente la entrada al verdadero interior de ese pelma que se está paseando a su antojo y que me incordia, y me odia, y no me respeta; al que se le ha metido en la cabeza que quiere entrar y se siente con derecho a lograrlo por sus satos pelendengues; al que no quiero morder, ni hacer desaparecer, pero que estoy decidido a que me deje en paz!

Yo soy el protagonista ahora. Yo, que era apenas el fondo, la decoración  de la historia de un fisgón maleducado que se siente todo el tiempo el Verdadero y Único Protagonista.. Yo no le dejo entrar.  Yo defiendo mi interior.

Este sueño lo tuve al terminar un curso de -digamos-Crecimiento personal.
De ese curso había salido con la consigna de emplear ciertos esfuerzos en modificar determinadas conductas mías, conductas persistentes que, tras el proceso de autoanálisis, había llegado a considerar perniciosas para mí.
En ese curso había escuchado decir que el trabajo sobre uno Mismo ha de ser realizado No Solo sobre  áreas de uno mismo que uno mismo detesta, sino que también sobre  áreas de uno mismo que uno mismo favorece, prima y estima. Y esto porque así como hay muchas fobias precondicionadas, mecánicas, de igual manera y en igual número hay filias precondicionadas y mecánicas.

Pese a haberlo escuchado; pese a haber puesto lo mejor de mi atención en cada momento de ese curso, miré hacia otro lado y no me sentí aludido; y obvié el mirar hacia la parte que más seguridad -aparente, claro- me proporcionaba, y me propuse entrar a saco en lo que me disgustaba. Así, a pelo.
La reacción, hela aquí. Estructuras más internas dicen que ¡Nanay!.
Que ¡naranjas de la china! que no se abren a un zafio que entra con su sosa voluntad de arreglarlo todo para que quede mucho más mono.

Aquí va a hacer falta sentarnos a la mesa Yo y Yo y empezar una seria tanda de negociaciones.
La premura no me va a llevar más lejos.
Tampoco se trata de posponer mis intentos de cambio; al contrario. Seguir adelante sin considerar mis resistencias -mis reales, concretas, arcáicas, sólidas, invulnerables resistencias- es posponerlo todo. Sentarme a la mesa de negociaciones ahora, charlar, tomar el pulso y dejarme tomarlo; exponer mis planes y escuchar los de la parte contraria; anotar límites que he de respetar si quiero que la almeja se abra... eso, tan irritantemente lento, y solamente eso, es avanzar a todo gas.
¡Sirva de aviso!

miércoles, diciembre 01, 2010

al tajo!

*.- ¿Trabajamos, colegial?
..- ¡Trabajemos, andereño!

* Cuéntame el último sueño que recuerdes
..- El de esta noche pasada, te voy a contar:


De vuelta a casa. Hemos pasado la noche en un hostal, y hay que ir volviendo. Siguiendo nuestro plan, madrugamos los dos, nos montamos en el coche y en la bici y salimos, todavía de noche, por la carretera fresca y solitaria.
Tras una revuelta de lo más larga, volvemos al mismísimo punto de partida. Entramos en la recepción y encontramos a los amigos preparándose a su vez para partir.

Tras el mostrador, el propietario está abrumado. De noche ha habido incidentes en la discoteca.
 Se queja de que su socio, un notorio político franquista, le crea dificultades sin cuento. Pienso en si mi padre podría ayudarle...

Atravesando el hall, se llega al jardín trasero, que se abre sobre un acantilado frente al mar. La mañana está preciosa, y el jardín, relumbra, en cada insecto, en cada piedra. Un árbol, de pronto, ante mí, estalla en una súbita germinación. Cientos de vesículas traslúcidas, doradas, son expulsadas con un ruido de petardos, y en un minuto, el árbol las ha arrojado todas al aire, creando un burbujeo de champán y verdor. Apenas ha sido un instante en la vida del árbol, un acto preprogramado, repetido año tras año,`pero también ha sido algo magnífico, en su pequeñez.

Los preparativos del viaje, los pequeños incidentes, han ido retrasando la hora de la partida, y ya está la tarde mediada. Un grupo de vecinos de la localidad -san Vicente de la Sonsierra, por más señas-,
planean reflotar la "boite" del hostal y dotarla de nuevas actividades. Yo, entretanto,  muestro a algunos de los amigos cómo, si se saltan un primer cruce, entrarán en el mismo largo bucle que nosotros dos hemos  recorrido por la mañana.

Pasa el tiempo, y llega el viento: Un viento muy fuerte. Muy fuerte, que afecta al malecón y la playa que separan el hostal del parking. Grandes bloques de cemento y de piedra se cuartean, y son desplazados por las fuertes olas. Yo tomo en brazos a mi hija Nerea, -que aparece como una niñita-
y cruzo la pedrera, con seguridad y facilidad; tanto que me descuido jugando, hasta que caigo en la cuenta de que estamos sobre rocas en equilibrio precario, y que hay que salir a tierra firme, cosa que hacemos...


miércoles, noviembre 24, 2010

"El dinosaurio" revisited







"Cuando despertó, la factura de la telefónica todavía estaba allí".




(con permiso de Augusto Monterroso)


(bueno, no exactamente "con permiso", toda vez que Monterroso falleció en el DF de México el 7 de Febrero de 2003, algo así como veintinueve mil doscientos cincuenta días después de su nacimiento en Tegucigalpa
; al decir "con permiso" quiero decir "con el máximo respeto por don Augusto, -que dicen que sus amigos le llamaban Tito- y ese pedazo de cuento que es "El dinosaurio" -que ya lo utilicé largos meses atrás, en http://anochecuandodormia.blogspot.com/2007/09/el-dinosaurio-adaptado-versin.html .Voy a redondear el homenaje dando paso a través del siguiente Link a un breve -¡no tanto como el cuento, empero!- ensayo de Lauro Zavala sobre esta -aquella, la de Monterroso, no la mía- gran obra: diez razones para olvidar "el dinosaurio" de Monterroso.

http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/acerca/zavala.htm


lunes, noviembre 22, 2010

los sueños, sueños son, como dijo Calderón.

me contaron...



..."abrí el buzón del portal y subí a casa con los envíos postales.

Entre cartas y tarjetas, había sobres con las consabidas facturas mensuales.

Abrí aquella que venía de la telefónica y me saltó a la vista que me querían cobrar una cantidad obviamente errónea; lo que se llama "un pastizal", un dineral, un Perú!

. Afligido, preocupado, tomé en mis manos el teléfono y marqué el número de la compañía...

Al otro lado del hilo, una correcta voz masculina me preguntó en qué me podía ayudar. Balbuceando, nervioso,

"dí lectura
a la factura".


Mi interlocutor me hizo repetir los datos y me pidió un poco de paciencia mientras iba a comprobar algo; dejó enretanto conectada una musiquilla suave, átona y sin ritmo que me ayudó a irme serenando.



Al poco, volvió a ponerse a la línea y me fué explicando a qué se debía el error -que de inmediato identificó como propio a la compañía- y comenzó a guiarme a través de unas sencillas instrucciones que me ayudarian a corregir de inmediato el desaguisado.



Entonces, sentí una señal de que algo extraño estaba sucediendo. Algo no era nada normal en la
escena que estaba viviendo

¡"No, me dije, esto no es real, ¡esto tiene que ser por fuerza un sueño! ¿De qué, si no, me iban a tratar así de bien ante una reclamación a una compañía telefónica?"



Y, por supuesto, me desperté, bañado en sudor y lágrimas...

domingo, noviembre 21, 2010

Direccion General de Tráfico

... larga peripecia. Me encontraba en un paisaje onírico conocido, una zona de casa en el campo que reúnen características de distintas zonas de mi vida vigil... y pasaban cosas interesantes...
pero lo que retuve especialmente y lo que más me interesa contar fué el final de la aventura. Ya había recogido todo cuanto tenía que recoger, y por fin volvía a casa. Montados en nuestro coche mi mujer, mis hijos y yo. Viajábamos por una carretera con un carril de ida y otro de vuelta, espaciosos; era como el mediodía, y nadie tenía mucha prisa. El coche que teníamos delante era de un feo color entre caqui y pardo, una reliquia angulosa, un cacharro, pero tampoco destacaba por nada especial. De pronto, al entrar en una curva cerrada hacia la izquierda, veo que las cuatro puertas de ese coche se abren al unísono... y el conductor frena bruscamente... y yo doy un volantazo para evitarlo, hacia la izquierda  (porque la cuneta de la derecha cae por un terraplén hacia un río que discure en paralelo a la caretera) y así evito chocar con su parte trasera... pero a costa de invadir el carril izquierdo... y me detengo, y comprendo que cualquiera que venga chocará de frente con nuestro coche... y aparece el morro de un autobús, pero al vislumbrar nuestra presencia, también él da un volantazo hacia su izquierda y se golpea con el coche que inició todo; y aún hay  otros dos coches -más lento cada uno que el anterior, frenendo al ver el accidente -que evitan chocarnos de frente a costa de golpearse con el bus y el coche accidentado... y por fin yo pongo marcha atrás, me retiro unos metros, detengo el coche, compruebo que de milagro estamos ilesos...

Todo ello dura unos pocos segundos. En esos segundos pasé del tranquilo contento al imprevisto, al accidente, a la alarma, al terror, al alivio, al sobrecogimiento...
Dibujé con el paint el croquis; mi coche es el azul -el frenazo a la izquierda y nuestra posición final , en azul pálido; el Bus, el bulto granate que derapa hasta la posición en color rosa.

¿Se le ocurre asignar algún significado a este sueño?

miércoles, noviembre 17, 2010

¡Sirva de aviso!

(Me permito rescatar este post de entre los primeros que subí):

William James, realmente notable autor del siglo XIX, hermano de Henry James, autor de interesantísimos libros de psicología, filosofía y religión -tengo a mano la traducción que Borges se dio el gustazo de hacer de "Variedades de la experiencia religiosa", un compendio de casos de inspiración y conversión que vale un perú),

...William James, decía, soñó cierta noche

-en esto, hay polémica: unos dicen que soñó sin más y otros que soñó tras haber caido en el sueño mediante inducción provocada por drogas: es sabido -por su boca, no por rumores- que experimentó tan ampliamente como pudo con sustancias legales e ilegales, incluidos el haschish, los opiáceos y el óxido nitroso- . ( vid.
http://www.verbatimmag.com/29_3.pdf )

...decíamos que soñó cierta noche que ,sin saber cómo, había hallado la clave de la Verdad Universal Eterna. Tan seguro estaba que hizo por despertarse, y, despierto, por escribir aquello que se le acababa de revelar. Y se volvió a dormir. Y se despertó. Y vió que sí que había escrito aquello que le había sido mostrado...

-pero no es seguro que fuese W. James quien soñó aquel sueño. Sus biógrafos encuentran incongruencias: la época en la que se supone... porque lo cierto es que solo se supone: en sus muy minuciosos diarios, tal anécdota no aparece. Sí que aparecen revelaciones habidas bajo drogas , algunas tan definitivas como "there are not differences, but differences of degree between differents degrees of difference and no difference". Hay quien dice que contó estas cosas a Bertrand Russell, quien las reconstruyó atribuyendo a James el cuento. Otros dicen que fué cosa de Doroty Parker, también escritora, pero que por no parecerse no era ni contemporánea, ni consanguínea, ni siquiera varón...

¿Qué encontró escrito de su misma mano? ¿Cual era la Ültima Clave del Conocimiento que le había sido Abiertamente Revelada?

La fórmula inspirada venía escrita en una cuarteta, inmortal desde aquel mismo momento, que decía así:



HOGAMOUS HIGAMOUS

MAN IS POLIGAMOUS

HIGAMUS HOGAMOUS

WOMAN MONOGAMOUS


¡Sirva de aviso!.

http://www.youtube.com/watch?v=_xdJ5CPJoWg

domingo, octubre 31, 2010

cada noche, su sueñecito

Estoy matriculado en la Universidad.
Los alumnos son jóvenes, yo ya tengo una edad...

No me resulta fácil compaginar horarios
pues tengo otros trabajos y compromisos varios

Cada vez que medito cual va a ser mi futuro
veo un muro sombrío junto a un sombrío muro
pero vamos a ver: por lo menos lo intento
a ver si por azar me funciona el invento


Echo a andar con prisas hacia la Facultad
voy buscando un taxi, útil con mi edad

y por la distancia, que es corta y es larga
fácil y difícil, y dulce y amarga


pero no hay ni uno, así que camino
detrás de unas mozas que van en Vespino

y hay mil peripecias en poca distancia
todas bien llevadas, con gran tolerancia

y a cada momento comprendo algo nuevo
sin ser nada profundo: un efecto placebo

pero agradecido, pero bondadoso.
Hacía buen tiempo y ahora está lluvioso.

Al cabo decido que hacer lo que pueda:
tal vez no consiga ir como la seda

pero es que no puedo poner más de mi:
¿me quedo tranquilo? Yo creo que sí

y me desvanezco con una sonrisa:
Y sigo mi vida. tranquilo. No hay prisa...
"Zafio Zurcido". Zabulón Zufiaurre ( Zubielki, 1953. de la Generacion El Curdin): Ed Zorzal, Zamora 2011.

lunes, octubre 25, 2010

Gabriela Mistral comienza a curarse





Sueño tenido en Petrópolis, el primero consolador, de mucha vivacidad, mejor, lleno de realidad. Y, a la vez, por contraste, el más sobrenatural que hasta hoy (mayo 1944) he tenido con mi lindo amor. Yo entré a un lugar al que no sé dar nombre. Parecía en su entrada un gran garage o galpón de guardar aviones: porque no había realmente puerta de entrada, es decir, puerta angosta, sino que se llegaba a lugar techado y ancho, muy espacioso. Pasé por allí -el piso era de cemento como en un hangar. Y llegué a espacio menos grande y muy parecido al patio de esta casa, es decir al jardín. No veía yo plantas, pero estaba hacia el ángulo izquierdo de este patio nuestro de 10 Marco. De pronto se me puso delante, tocándose conmigo el rostro, un vago cuerpo de Yin. Todo él -lo que yo veía mejor, que era la cabeza, los hombros y algo de¡ pecho- todo era vapores, como una nube. Pero la nube o vapor no era la calidad de aquella materia, porque no se evaporaba ella, y era más materia que el vapor. El color de esta materia era muy blanco, mucho, y muy hermosa materia. No vista en ninguna parte como para compararla. Y en esta cosa sobrenatural su cara era, sin embargo, lo más natural de¡ mundo. Igual, idéntica, pero en más infantil la expresión. Sí, mucho más infantil.

Digo que estaba a un palmo de mí, y estaba de pie. No me decía nada. Ni yo a él -lo cual es muy raro. Nos mirábamos como en un éxtasis y en una preciosa unidad. Yo no sentía miedo ni siquiera extrañeza, aunque aquello fuese tan de otro plano, tan salido de lo terrestre.
No sé cuánto tiempo pasó en este mirarnos. A mí no me extrañaba su falta de color. El, que fue muy rosado, mucho, y hasta cuando estaba pálido había en él rosado. Y allí estaba delante de mí sin color alguno, y sin carne, y yo no tenía miedo, sin embargo.

Tampoco reparaba yo en que no veía a Yin el resto del cuerpo, hacia abajo. Parecía no tenerlo, o tener toda esa parte de su cuerpo menos sólido, menos material que la parte alta.
Yo no reparé en este detalle sino mucho más tarde, al leer en un libro de orientalismo que las almas van perdiendo con el tiempo el bulto inferior de su cuerpo astral hasta quedar de ellas sólo cabeza y hombros; lo que él tenía pues del pecho nada preciso yo vi en mi sueño. Leer esto me impresionó. (Yo no había leído nada semejante que me influyese).
Digo que me dio ese sueño gran descanso y dulzura. Porque la impresión de Yin era verdaderamente angélica, lejana de toda contingencia de aquí abajo: de dolor, de inquietud, de melancolía, de asombro.

Sin embargo, no era, no, un rostro muerto.

Estaba vivo e igual a sí mismo, a pesar de esa materia de sueño. Pero no sufría y no podrá sufrir. Estaba él lejos de cualquier posibilidad de sufrimiento; era otro ser, se hallaba liberado. Jamás he visto en sueños un ser de ese orden. No tengo un solo antecedente de algo siquiera semejante.
Desperté feliz y llena de sorpresa.
No tengo idea del mes: pudo ser octubre. Porque Palma llegó en septiembre y ella me lo oyó contar. Puede haber sido también después (yo no tengo noción del tiempo, casi ninguna).

jueves, octubre 14, 2010

El sueño del Lodo Rojo II

Ahora quiero volver al sueño del Lodo rojo de Hungría.

Dice una mujer en la tele que "ahora comprende" y habla del sueño de dos semanas atrás. Y yo me pregunto: ¿QUÉ es lo que ENTIENDE? Y, claro, su momento televisivo ha terminado; aquella mujer, de aires envejecidos, que llevaba a la cabeza un pañuelo, y sobre el vestido un mandil, y que se asomaba desde detrás de una puerta-valla metálica que delimitaba -por lo que pudimos atisbar- su huertecillo, desaparece de la caja catódica, y yo me quedo con las ganas de saber QUÉ retroncho había COMPRENDIDO.

1) Me queda el recurso de deducir. Deduzco: quería decir que aquel sueño prevenía, avisaba de lo que iba a suceder. ¿Qué estado de las cosas supone tal presunción?

Supone que:
1A) Las cosas SON, de alguna manera, antes de ser (al menos, dos semanas antes de ser, ¿no?).
1B) Que siendo así, tienen una resonancia -por decirlo de alguna manera- que alcanza a la mente del ser humano.

1C) Que la tal resonancia se expresa en las imágenes que los humanos perciben cuando duermen.
1D) Que a pesar de ser receptor de tales imágenes, resonantes con sucesos aún por venir, el ser humano , 9999 veces de cada 10000, se queda in albis, y solo intuye el significado de sus soñares dos o tres semanas después, cuando ya el barro rojo le ha arrasado las acelgas.

Puedo aceptar tal estado de cosas... no me queda otro remedio, vaya... Tal vez, la misma inhumanidad de la propuesta, la hace precisamente verosímil. Inaguantable, eso sí, pero...verosímil.

miércoles, octubre 13, 2010

El sueño del Lodo Rojo I

En la televisión pasan un reportaje sobre el desastre ecológico en Kolontar, la localidad húngara en la que se rompió una balsa de residuos tóxicos rojos.



Una mujer cuenta -o eso es lo que nos traducen -que:

""hace dos semanas soñé con un pantano, un pantano por todas partes. Ahora entiendo por qué soñé aquello".


lunes, septiembre 06, 2010

Zapatería y eneagrama




"Te envío un sueño satero, Francis,

recien vuelta del Sat 2...

en un gran espacio..

existen muchos zapatos

de las tallas 1 al 9,

y probando esos zapatos,

transitando qué ocurre

cuando voy calzandome

la "talla"3 o 7 "o...


Me desperté riendo.

Besos desde Palma de

Mariona Ribas


(aclaración: el mentado SAT es una especie de curso vivencial, y en él se pasan largos ratos estudiando y aprendiendo las características de la propia personalidad mediante esa herramienta que se llama "Eneagrama". El Eneagrama proporciona nueve modelos que ayudan a mejor irse conociendo; y la manera "satera" de referirse a esos 9 caracteres es la simple numeración: uno termina por entender que bien puede ser "un 5", o "un 7"... pero para llegar a un diagnóstico medio fiable, suele transitarse por varios modelos: "voy calzándome un 3... o un 7..."

Me encanta la genial metáfora de este sueño...

Gracias, Mariona!

lunes, junio 07, 2010

un carrito perdido, un sueño rescatado



---me contaron...

voy andando por la calle, de mañana... un pensamiento anticipatorio -este verano, en el pueblo, bien puedo salir a pasear por la carretera por la noche- hace una conexión con los sueños de la noche anterior... conexión fugaz... se va... intento atraparla, repito la secuencia, no viene nad...

¡sí, ahí está,


...carretera, coches, camiones, una cuesta... una cuesta: voy andando, tranquilo, y llevo un carrito de compra, cargado, y por un solo instante lo suelto; lo suelto como lo haría en un lugar plano y seguro, pero es que estoy en lo alto de una cuesta, y el carrito se precipita carretera abajo,
más y más rápido -y ¡qué susto, ¿y si sube un coche y se encuentra ese bólido bajando a toda mecha contra él- pero son unos segundos y, por suerte, ningún coche aparece; el carrito, cuando llega a una curva pronunciada, se sale de la carretera y vuelca en la cuneta: así lo veo en la distancia. Bueno, me encojo de hombros: tendré que ir a por ello...

Al mismo tiempo estoy terminando unos días de descanso, y A. me ha
prestado su casa. Una casa ajena pero cómoda, bonita, con un jardín, y con sus peculiaridades: algunos rincones están llenos de humedad.

Es de noche cuando, acompañado, bajo a buscar el carrito. Se ve poco: la chica que me precede conoce mejor el paraje, y yo le sigo. Se adivina un río cercano. El suelo es como arenoso, me digo, y me felicito: mejor que un suelo firme y seco para andar buscando... no lo hay; y en ese momento hundo el pié hasta la rodilla en una especie de limo fino que cede a mi paso. Saco la bota como puedo. Me voy a cambiar de zapatos.

En la casa, los rincones húmedos se están multiplicando. Hay zonas cuadradas literalmente repletas de líquidos, de líquidos sucios, como orgánicos, restos de fiestas... en fin, cada casa es cada casa, me digo, y vuelvo a la ribera.


No es tan fácil encontrar el carrito como pensaba... La orilla del río es difícil de andar. Buscamos.Hay grandes troncos y algunos camiones y furgonetas allí apilados. Buscando, he de apoyarme en alguna parte: me apoyo en un coche que se empieza a deslizar y toca a un camión, y este al autobús... y todo se mueve, y se va al medio de la corriente, y se cruza en el río formando un dique...

En la casa, han aparecido nuevas zonas sucias. Por no dejarle así la casa a mi amigo, empiezo a pasar la fregona, pero la fregona se empapa de esas sustancias con sólo pasarla una vez. Los cuadrados húmedos son de colores distintos: uno verde, uno naranja...
Sigo más o menos tranquilo en medio de todo esto

Así se abren los sueños cuando les da la gana...


sábado, mayo 22, 2010

un sueño... de José Bianco.


-...Anoche volví a soñar con la misma atmósfera. Es gris, pero también a ratos blanquecina, muy traslúcida. Quedé en suspenso. Temía despertarme. Entonces, comprendiendo que Jacinta estaba ahí, le dije que me había engañado, que me utilizó para que yo internara a Raúl en el sanatorio, que nunca hubiera supuesto eso de ella. Le supliqué que nuevamente se dejara ver. Hablamos de cosas muy íntimas, de nosotros dos, de una mujer de quien Jacinta tenía celos.

Yo temblaba de rabia. Pero Jacinta se burlaba en lugar de enojarse. Me decía, observando mi temblor: «Friolento como todos los hombres.»

De pronto, comenzó a hacerme reproches. En una ocasión yo le atribuí sentimientos que ella reprueba. Afirmé haberla visto llorar. Eso la ha herido. «Nosotros no lloramos», me decía, aludiendo a ella y a Raúl. Le hice notar que las lágrimas no respondían a su verdadero estado de ánimo, que en realidad ella no sufría, que más tarde yo lo había explicado de una manera verosímil. Mis explicaciones, sobre todo, la pusieron fuera de sí. «Tú también has hecho trampa», me decía en alemán.

- ¿Habla alemán? -

-Ni una palabra, pero en el sueño le oía pronunciar distintamente: «Auch du hast betrogen!» Entonces me encontré haciendo un solitario y sentí que alguien me aplastaba la mano contra la mesa en momentos en que yo iba a destapar indebidamente una carta. Me desperté.

El señor Sweitzer lo alentó: Jacinta volvería al sanatorio a ver a su hermano. Era lo más lógico. No había que dejarse sugestionar por los sueños.


"Sombras suele vestir..." (fragmento)"

domingo, mayo 16, 2010

otro sueño artúrico más



pag. 170: EL SUEÑO DE EWALACH.

(Lanzarote tuvo un sueño en la página 168. Un oportuno eremita le ofreció su ayuda para poder entender el mensaje que su sueño contenía. Pues bien: mientras le va adoctrinando, el ermitaño nos sorprende contándonos a su vez un sueño: el sueño del Ewalach, viejo rey de la ciudad de Sarraz, que se encontraba en guerra cuando acogió con hospitalidad a un viajero perdido. Aquel viajero era ni más ni menos que José de Arimatea, que había abandonado Jerusalén cuarentaidos años después de la Pasión de Cristo. José, en pago, le dió excelentes consejos, mediante los cuales, Ewalach ganó su contienda. Se convirtió al cristianismo el rey, y también su cuñado, que se llamaba Serofe y cambió su nombre por el de Nascián).


“En aquel tiempo soñó el rey Ewalach que a un sobrino suyo, hijo de Nascián, le salía un gran lago del vientre; de aquel lago manaban nueve ríos, de los cuales ocho eran muy grandes y profundos, pero el noveno era mucho mayor y profundo que todos los demás y era tan rápido y ruidoso que no había nada que lo pudiera soportar. Aquel río era turbio al comienzo, espeso como el barro; a mitad del camino era claro y limpio, y al final era de otra forma, pues era doscientas veces más hermoso y más claro que al principio, y tan dulce de beber que nadie se quedaba saciado. Así era el último de los nueve ríos. Después miró el rey Ewalach y vio venir a un hombre de la parte del cielo, que traía el testimonio y la semejanza de Nuestro Señor, y cuando llegó al lago se lavó las manos y los pies y lo mismo hizo en cada río, pero al llegar al noveno se lavó las manos, los pies y todo el cuerpo.>


En el sentido y el significado del sueño, el sobrino del rey del que salía el lago era Celidón, el hijo de Nascín, el primer rey cristiano que poseyó el Reyno de Escocia, gran maestro en ciencias, conocedor de las estrellas y los planetas y gran siervo de Jesucristo. De él descienden nueve personas, siete reyes y dos caballeros: Los reyes son el rey Narpus; Nascián, que tomó ese nombre del abuelo, Elian el Grande; el rey Isaías; Jonaán, que se casó en las Galias con la hija de Manorex; el primer Lanzarote, que se casó con la hija del rey de Irlanda; y el rey Van. Y los dos caballeros sois tú mismo, Lanzarote y el hijo que engendraste en la hija del Rey Pescador: el fiel Galaad”.

(Demanda del Santo Grial, pag 173)

un sueño artúrico

Perceval se encuentra en la página 124 de la Demanda del Santo Grial. En la página 123 ha montado temerariamente sobre un caballo muy grande y muy negro, que tiene todas las trazas de formar parte de los recursos del Enemigo. El jaco, como era de temer, galopa como un poseso y quiere lanzarse a las aguas de un hondo río, ante lo que Perceval tiene que hacer el signo de la cruz para que el caballo -que por algo es tan negro...- se encabrite y así se deshaga de su montura. Lanzado por los aires, Perceval , cae al agua -que se incendia al punto por varios lugares-, sale a la otra orilla, se refugia para pasar la negra noche y se dedica a “hacer sus ruegos y oraciones tal como las sabía”.

Ya es de día. Mira alrededor y se percata de que está en una isla, “pero no sabe a cuál”. Trepa, teme, tiembla. Advierte un fortísimo peñasco, y allí que se dirige; lo asciende, lo culmina y en su cumbre recibe la visita de cierto león al que había salvado de tamaño culebrón en la página 97. Ambos camaradas pasan el día en ayunas y se duermen, el uno en las zarpas del otro. Perceval echa a soñar.

En su sueño, dos damas se le aparecen: una joven va delante, monta sobre un león;

otra vieja, cabalga un ofidio, más atrás. “¡Apréstate a combatir mañana”, le avisa la primera. “Mucho daño me habéis hecho gratuitamente, malandrín!”, le amonesta la segunda..


La bronca que la anciana le está echando alarma a nuestro campeón. “¿En qué os hice daño?” “Matasteis un culebrón de mi propiedad cuando estaba venciendo a cierto león. ¿Por qué lo hicisteis, siendo así que león y culebra son ambos animales, y que no conociais de antes a ninguno de los dos?” “Pues hombre... así como que el león se me hacía más... ¿heráldico?” “¡Pues vaya razón de las p...! ¡Haceos vasallo mío para reparar vuestro crimen ecológico!” “¡Para nada!” “¡Andaos con cuidado, joven: mío fuisteis ya antes y mío os haré en la primera ocasión en que os pille despistado!”. Y así termina el sueño, al final de la página 130.


En las páginas 131 y 132, un oportuno bajel todo blanco desembarca en la isla y acepta a Lanzarote como pasajero. Un buen hombre venerable se hace el encontradizo: bien pronto se ve que tiene la misión de confortar y guiar a nuestro protagonista. Una cosa lleva a la otra y el reciente sueño aflora en la conversación, y el vejete, que se las da de intérprete, se adueña de la narración y da las claves de las visiones:


“Perceval, la dama que iba sobre el león en la Nueva Ley; y va cabalgando sobre el león, ¡que es Jesucristo! Esta chica es la fé, la esperanza, la doctrina y el bautismo; ella es la piedra dura y firme sobre la que Jesucristo cimentó la Santa Iglesia . Es más joven que la otra, ¿por qué...? Porque tiene menos años, ya que nació en la Pasión y la Resurrección, mucho después de que la otra empezase a andar sobre esta tierra. Y el mensaje que te traía con sus palabras, pues está claro: ¡Apréstate a combatir!. ¿A quién? ¡Al Enemigo, pardiez!

Y ahora que te he hablado de la una, te pregunto, caballero preclaro, asombro de Occidente: ¿Quien crees tú que es la otra?

.- “¿ Rita Barberá???”
.- ¡¡¡No, so inculto!!! La otra es …. ¡La Sinagoga!”
.- “¿Perdón?”
.- ¡La Sinagoga! ¡La primera Ley! ¡La ley mosaica, el judaismo, el Antiguo Testamento, que quedó obsoleto “tan pronto como Jesucristo trajo la nueva Ley!. Y la serpiente que le trasporta, ¿quién es...?
.- Euuuh.. ¿Benjamin Netanyahu?


.- ¡No, no, no, no! ¡El Enemigo mismo, pues! El Enemigo en tanto en cuanto que Escritura mal entendida y mal interpretada, es decir, regida por la hipocresía, la herejía, la iniquidad ¡y el Pecado Mortal Propiamente Dicho! La serpiente del Edén, mismamente. Y al hablarte de aquella manera en que te habló, no se quejaba de que le mataste la boa constrictor que aniquilaste en la página 97, no, ¡sino de las veces en que, santiguándote ( o santiguándoos, que de ambas maneras se puede decir), echabas abajo la tela de araña de las añagazas del Maligno! Bueno, basta por hoy: me voy con mi nave blanca, que tengo unos prodigios por terminar”.

Y se fué, dejando a Perceval en otra isla, igualmente desconocida, en la que recibió -en las páginas 137 y siguientes- la visita apasionante, lujuriosa, hormonal, sensual y lúbrica de una bella doncella plebella que cabalgaba -¡y cómo cabalgaba!- una nave negra.

Demanda del Santo Grial. Anónimo. Edición preparada por Carlos Alvar. Editora Nacional, 1984.

miércoles, mayo 05, 2010

momentos de la vida

¡Qué hermoso el sueño de aquella noche! Éramos un grupo numeroso: más de 100 personas, diría. Todos juntos, partiendo de algún albergue en lo alto de una cuesta, echábamos a andar;
era la hora de la media tarde, con un tiempo soleado. Cada uno iba vestido a su manera, y se movía a su aire: los unos, a solas, en grupitos los otros, por un camino sobradamente ancho.

Cada uno , ¿cómo decirlo?, “actuaba”, siguiendo un guión conocido por todos: probablemente
la obra se titulase “pequeños momentos de la vida”. Uno se acercaba a otro y le decía algo,
a lo que el segundo respondía actuando su reacción, así que, por ejemplo, daba media vuelta y subía a contracorriente para encontrarse con una pareja a quienes explicaba, mientras iban bajando, algo que yo no alcanzaba a oir; al mismo tiempo, cuatro o cinco se apiñaban junto a una chica que se reía, y allá, un poco más abajo, dos chicos empezaban a perseguir a un tercero... y otros lloraban y se echaban en cara viejas rencillas, y todo ello era absolutamente espontáneo y fresco. Se iban sucediendo escenas inexplicables simultáneas con otras anodinas, y cada uno se veía implicado en juegos incesantes que le permitían cambiar de registro una y otra vez.

Al principio yo miraba aquello con curiosidad; después, con interés, y ya después, cuando la marea de los sucesos acercó hasta mí a unos y otros de aquellos actores sorprendentes, me iba dando cuenta de que, sin necesidad de saberme guión ninguno, mis propias respuestas naturales encajaban con total suavidad en el flujo de aquel momento, y que dejarme ir se convertía en mi aportación a aquel hermoso acto.
Más y más encantado, lleno de gratitud hacia aquella gente, llegué por fin al término de la cuesta, que daba a un pueblo muy pequeño, muy “típico”, con un pequeño bar y una plazuela donde los vecinos cantaban sus romances con acompañamiento de guitarra.

Mis compañeros de excursión, una vez terminada la performance, volvían a subir la cuesta, felicitándose por el éxito del proyecto; yo me quedaba entre los lugareños, haciéndoles fotos y aprendiendo sus cantos.

Aquella comunidad hacía de aquella representación, una auténtica fiesta. Por eso digo que el sueño fue muy, muy hermoso.