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miércoles, enero 09, 2008

así asau

J.P.Medawar, Premio Nóbel de medicina en 1960, pensaba que “El contenido de los sueños puede estar totalmente carente de significado: muchos sueños son sólo un conjunto de elementos de pensamiento que no contienen ninguna información”


Freud, Silberer, Maeder (“un ejercicio preparatorio para las actividades subsiguientes de la vida consciente; los sueños buscan y hallan intentos de solución para los conflictos del momento”), Adler (“un ensayo general para la vida”, “una antena apuntando al futuro”), Shekel (“el hito que señala el camino que lleva al conflicto vital”), Jung… opinan que el sueño es un conjunto de imágenes que significa algo.


Henri Bergson, en “Sueños”, daba su propia respuesta


“¿Me preguntáis qué hago cuando sueño? Os diré qué hacéis cuando estáis despiertos:
me tomáis (a mi “yo soñador”, a mí, que entonces soy la totalidad de vuestro pasado) y me forzáis, obligándome a hacerme más y más pequeño, a caber en el reducido círculo que trazáis en torno a vuestros actos presente.

Estar despierto consiste en esto. Es batallar. Es querer.

En cuanto a los sueños, ¿necesitáis realmente que os explique? Es el estado en el cual os sumís naturalmente cuando os abandonáis, cuando no tenéis poder para concentraros en nada, cuando habéis dejado de tener voluntad, porque la voluntad y el despertar son la misma cosa”.

lunes, octubre 01, 2007

Pequeños y grandes sueños

La cantidad me dispone a pensar. La cantidad de sueños: digamos que cuatro por noche, que si los multiplicamos por seis mil millones de personas y por los días de un solo año nos permite marearnos sin más espera.

Me importan entonces los sueños que no entran en la categoría de Grandes Sueños. Me explico: allí donde busco me topo con que los sueños son divididos en al menos dos categorías. La una engloba a esos sueños ante los que no cabe sino rendirse, sueños que han demostrado ante la realidad su legítimo derecho a ser tenidos por proféticos; sueños que vehiculan avisos, que infunden esperanzas, que dan lugar a hazañas de arrojo, de piedad. Sus orígenes se atribuyen indistintamente a los dioses o a los antepasados, o a instancias psíquicas con el poder de sintonizar las vibraciones del ocurrir, y se supone que visitan a personas señaladas tanto como a cualquier mortal, pero reaparecen en todas partes: son los Grandes Sueños, y lo demás pueden ser subproductos de la digestión o representaciones de deseos reprimidos.



Los Grandes Sueños no presentan problemas; de hecho se les reúne en esa especialísima categoría porque, tarde o temprano, se los entiende. Termina por saberse que decían tal o cual cosa, pero ¿y los otros sueños, los Pequeños Sueños, ¿Hay un código, un lenguaje que nos permita intentar entender aquello de noche tras noche?

En principio, diría yo que no . Entender es referir cosas a otra categoría: esto es aquello. O bien es captar la armonía propia a la situación. No creo que cada sueño remita siempre a otra cosa que a ello mismo, creo que así es el propio sistema del sueño. Así y todo, algunos días, pareciera que captásemos la armonía de esa situación: soñamos plenamente y nos levantamos recordando el sueño. Y somos habitados por su latido, por su "mensaje".

Es la vuelta al Palomar de Calvino: ¿Hay explicación, no la hay?

"Cuenta la leyenda que en el populoso mercado de una antigua ciudad se paseaba todas las mañanas un filósofo ecléctico, célebre observador de la naturaleza, a quien muchos se acercaban para exponrle los más peregrinos conflictos y dudas.

Cierta vez que un Perro daba vueltas sobre sí mismo mordiéndose la cola ante la risa de los niños que lo rodeaban, varios preocupados mercaderes preguntaron al filósofo a qué podía obedecer todo aquel movimiento, y que si no sería algún funesto presagio.

El filósofo les explicó que al morderse la cola el Perro trataba tan solo de quitarse las Pulgas.
Con esto, la curiosidad general quedó satisfecha y la gente se retiró tranquila.

En otra ocasión, un domador de Serpientes exhibía varias en un canasto, entre las cuales una se mordía la cola, lo que provocaba la seriedad de los niños y las risas de los adultos.

Cuando los niños preguntaron al filósofo a qué podía deberse aquello, él les respondió que la serpiente que se muerde la cola representa el Infinito y el Eterno Retorno de personas, hechos y cosas, y que esto quieren decir las serpientes cuando se muerden la cola.

También en esta oportunidad la gente se retiró satisfecha e igualmente tranquila."

A. Monterroso, "La oveja negra y otras fábulas" Edit. Punto de Lectura, Santillana.
El dibujo es obra de Henri Michaux

martes, septiembre 04, 2007

Interviene Italo Calvino

Italo Calvino escribió en 1983, hacia el final de su carera, “Palomar”. En la edición española de Alianza dicen que es una novela, pero es otra cosa.

“Serpientes y calaveras”, página 98: De los 27 cuentecillos que componen el libro, éste es mi preferido. Cuenta otra de las aventuras del señor Palomar, que es un avezado observador que no se mezcla nunca con lo observado (salvedad hecha de aquella vez en que intentó dejar muy muy muy claro a una bañista en topless que no se sentía en absoluto concernido ni conmovido ni nada de nada ante la visión de su desnudo pecho…).


El señor Palomar visita las ruinas de Tula, capital de los Toltecas, acompañado de un amigo experto en aquella enigmática cultura. Este le muestra detalles, fragmentos de los Atlantes, unas columnas antropomorfas, y de los frisos, y de los patios, porque, le explica, en México, cada objeto, cada detalle de bajorrelieve, significa algo que significa algo que a su vez significa algo. Y mientras pasean, van coincidiendo con cierto grupo de visitantes: escolares mexicanos, guiados por un compatriota pequeño, de tez aindiada, que se va deteniendo ante las obras y diciendo en cada ocasión: “No se sabe lo que quiere decir”.



Al señor Palomar le pasa como a mí: disfruta con las explicaciones, pero se fascina con el guía indio. El amigo, sabe; hasta ochenta explicaciones, bien engranadas, acerca de cada cosa; el otro, señala la cosa y cuida de que la intelectualización no tome el espacio que es de la contemplación. Así que el señor Palomar y yo nos sonreímos y, secretamente, nos juramos adoptar el método del “No se sabe lo que quiere decir” y al instante , dice Calvino:


“sabe que nunca podrá sofocar la necesidad de traducir, de pasar de un lenguaje a otro, de figuras concretas a palabras abstractas, de símbolos abstractos a experiencias concretas, de tejer y volver a tejer una red de analogías. No interpretar es imposible…”
Apenas los escolares desaparecen tras un recodo, la voz obstinada del maestrito prosigue: “No es verdad lo que dice aquel señor. No se sabe qué quiere decir”.

martes, enero 09, 2007

Henri Bergson

Henri Bergson, en “Sueños”

“¿Me preguntáis qué hago cuando sueño? Os diré qué hacéis cuando estáis despiertos:
me tomáis (a mi “yo soñador”, a mí, que entonces soy la totalidad de vuestro pasado) y me forzáis, obligándome a hacerme más y más pequeño, a caber en el reducido círculo que trazáis en torno a vuestros actos presente. Estar despierto consiste en esto. Es batallar. Es querer. En cuanto a los sueños, ¿necesitáis realmente que os explique? Es el estado en el cual os sumís naturalmente cuando os abandonáis, cuando no tenéis poder para concentraros en nada, cuando habéis dejado de tener voluntad, porque la voluntad y el despertar son la misma cosa”.

sábado, noviembre 25, 2006

Diálogos airados, 1ª parte



A.- Buenas tardes
B.- ¡Vaya, el lector!¡qué sorpresa qué bien verle por aquí de nuevo!. ¿Cuánto tiempo hace que no...?
A.- ¿Qué pasa, se le hace más fácil añadir poemas y dibujitos y críticas textuales que entrar al tema de Los Sueños En Psicoterapia, o qué?
B.- ¿Perdón?
A – Que cuando va a volver su errática atención al tema de Los Sueños En Psicoterapia!

B.- ¿Qué pasa, no le gustan los artículos que voy subiendo?
A.- Es que usted no está entrando en el tema de…
B.- En fin, a ver...: lo cierto es que yo creía que estaba todo el tiempo hablando de La Psicoterapia Con Mayúsculas Como Usted Gusta De Decir. He hablado de libros, he contado sueños, he incluído poemas...
A.- Y no ha entrado en el Tema De...
B.- Entrado, entrado... Pero me parece que no le voy a. Convencer. Y el caso es que... A ver: ¿De qué forma hubiera querido usted que yo “entrara” en El Tema...
A.-Pues muy fácil, le voy a dar un ejemplo de temario a seguir:: Los sueños y Freud, los sueños y Jung, ejemplos de ambos abordajes; los sueños en otros (a su elección, pero Profesionales de la Psicoterapia, por favor!!), Frederick Perls y los sueños, los sueños en la Terapia Gestalt; ejemplos clínicos. Esto como introducción histórica. Y después: Qué hacen los sueños en el soñador y qué hace el trabajo psicoterapéutico de los sueños para el soñador: Discusión teórica. Y para finalizar: propuestas para los lectores, ejercicios con sus propios sueños. ¡Un poco de seriedad!
B.-Ah, ya: El amor: orígenes y primeros pasos. Amor infantil: progenitores, hermanos, abuelos y otros parientes, profesores. El amor a Dios, con ejemplos . Fases de latencia, pubertad, amor en cuadrilla. Antecedentes, fenotipo y genotipo de los contrayentes del amor. Para qué sirve el amor. Ejercicios de amor. Y un poco de seriedad. ¿Es así?
A.- ¿???
B.- Ya que es usted el que viene reclamando, ¿me dejará que escoja yo las armas del duelo, no? Pues bien: elijo el “Qué hacen los sueños en el soñador y qué hace el trabajo de los sueños para el soñador.
Los sueños, señor mío, no hacen nada por el soñador, porque no podemos dividir de ninguna manera imaginable soñador y sueños: son la misma cosa. Escotomizarlos nos obliga a partir de un punto de vista del tipo “soy yo, y soy visitado por entidades externas que llamo sueños”. Este punto de vista no es el que yo adopto como punto de partida. Por la simple razón de que queremos hablar de psicoterapia, lo que requiere un sujeto y no admite un sujeto y una nube de entidades queriendo comunicarle sus asuntos. En psicoterapia, yo actúo en mi vida vigil y en mis sueños yo hago mis sueños.
...pero en este Blog recogeré a menudo opiniones y testimonios de quienes no piensan así, sino que efectivamente consideran que allí afuera hay entidades a las que, durmiendo, abro ciertas puertas mías por las que entran los sueños. Ejemplo eximio: Homero


Los verdaderos sueños son por naturaleza desconcertantes y están llenos de mensajes difíciles de interpretar; de ninguna manera todo (lo que aparece en ellos) sucederá realmente a los mortales. Pues hay dos puertas para los sueños insubstanciales; una construida de cuerno y otra de marfil. Es peligroso creer en los (sueños) que vienen a través (de la puerta) de marfil serrado, pues traen mensajes que no se harán realidad; pero (los sueños) que vienen a través de (las puertas de) cuerno pulimentado tienen poder de realidad, cualquiera que sea el mortal que los contempla. ODISEA, XIX. 560-567. Cox Miler, pg. 30.

Citaré, decía, autores, ideas, textos de este jaez, porque, sépalo bien,
no pienso ceñirme tan solo al apartado Sueños Y… Psicoterapia.
Y para que se refuncie bien refunciau, ahí le va una rima de Bécquer, que nos informa de paso acerca de cómo andaba la consideración de lo soñado en aquellos tiempos del Romanticismo.:


¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?

¿Será verdad que huésped de las nieblas,
de la brisa nocturna al tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?

¿Y allí desnudo de la humana forma,
allí los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?

¿Y ríe y llora y aborrece y ama
y guarda un rastro de dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?

Yo no sé si ese mundo de visiones
Vive fuera o va dentro de nosotros:
Pero sé que conozco a muchas gentes
A quienes no conozco.

Y ahora mismo cierro el blog y me voy a las cosas de la vida. Quédese usted con Dios. Y Vuelva mañana. Si le da la gana. Y seguiré exponiendo mi cosa.

viernes, noviembre 17, 2006

EL SUEÑO DE RAQUEL

Soñé que, soñando, estaba para entrar en uno de los paisajes en los que suelen suceder mis sueños, unos paisajes que no creo haber visto jamás. Un lago. Y entonces, ante mis ojos, el agua desaparece y deja ver lo que había debajo: el prado de los burros, el que estaba detrás de mi casa cuando era niña.

Y eso sucedió una y otra vez. El templete, el embarcadero del río… se recogían ante mí y me dejaban ver las vías del tren de la Francoespañola, el camino… unas montañas se deshinchaban y eran un sendero. Hasta diez veces. Y en el centro de todo aquello, como el centro de un cuadrado, la casa de mi niñez.

Me sentía tranquila, y contenta de comprender. Y todo era muy nítido, muy claro. Y todo era exactamente como era entonces, con las casas de entonces.

pocos dias mas tarde, volví a soñar en uno de aquellos escenarios, y todo había vuelto a revestirse de las formas acostumbradas: el lago cubría el prado, las montañas se alzaban en el lugar del sendero...

Titulo el sueño “Todo estaba allí”.

martes, noviembre 07, 2006

La naturaleza de los sueños

El sueño del Príncipe-Elector no es, ya lo advertí, un sueño. Sí un poema, así que está concebido para despertar en nosotros-lectores una emoción.
Mutis nos muestra a alguien que vuelve a su casa por caminos bien conocidos. Por accidente, por razones que él no entiende ni entenderá, su camino es repentinamente otra cosa, un callejón que le arrima a lo desconocido. Y lo desconocido se parece a lo acostumbrado, así como los ojos de la lamia le traen a la memoria sus visitas a sus primos en Valaquia.

El deseo y la prohibición de darle satisfacción le dan el sabor al poema: ahí, a tu lado, en tu mismo camino, están las aguas de lo otro, pero no son para ti. ¿A que ahora percibes como sosas, como tristemente obligatorias aquellas cosas que son tu día a día? El personaje desarrapado, que está ahí para dar sarcasmo a lo que podría haber quedado en simple extrañeza.
Mi mundo, tu mundo, nos dice Mutis, ¿qué son en la feria de los mundos? Somos almas provincianas, tan contentos cuanto ignorantes; comprenderlo abre una lesión que irá a más hasta tu último día.

Esto de las aguas inéditas y del bañarse en ellas me hace recordar un relato recogido por Martin Buber en sus Cuentos Jasídicos (que editó Paidós en cuatro volúmenes im-pres-cin-di-bles y ni siquiera carísimos). Un judío nos cuenta en un sucedido que parece un sueño el inesperado comportamiento de cierto santo rabí: en una ocasión de recogimiento litúrgico llamó al narrador, que era su amigo y ayudante, y le pidió que le acompañara a pasear. Muy sorprendido, le acompañó. Anduvieron largo rato y dieron al cabo con cierta pequeña corriente e agua en un claro, y allí decidió el Rabí quitarse las ropas y darse un chapuzón, y dicho y hecho. Se quedó mirando boquiabierto el amigo y ayudó a su maestro a secarse y vestirse, y volvieron al pueblo y todo fue como debía ser… Pero aquellas aguas, pensándolo bien, ¡nunca las había visto antes! ¿Dónde era que estaban? Volvió al campo, rebuscó y no pudo dar con ello. Y unos días después no pudo más y se dirigió al santo: “tú sabes, jamás te pido explicación, pero esta vez…” “A ver”, le respondió el bañista, “si el Pozo de Mirian que acompañó milagrosamente a Israel en el desierto, se presenta de pronto entre nosotros, ¿Qué haces tú que no te vienes a bañar en él conmigo? “

Pero esto son poemas, eixemplos; los sueños nos tienen acostumbrados a una complejidad mucho mayor. Los surrealistas respetaban con mimo esa multiplicidad que es la base de la sensación de asombro que nos producen los sueños. Un ejemplo:

“…soy el abuelo, el padre, el hermano, el cuñado, el tío, el yerno, la nuera, el primo, el padrino y el cura del Papa actual, que es sólo un espía disfrazado, un falso hermano al servicio de los Archiduques de los Alisios. Sólo se podrá desenmascararlo mostrando al gentío la flecha del parto clavada en su hombro…”

Los sueños, me parece a mí, apenas toleran su traslación a otro medio que no sea el íntimo ámbito en el que se mueven. Los sueños en cine suelen ser apenas MacGuffins puestos ahí para que los espectadores nos descuidemos y piquemos, y así, despistados, estemos más abiertos al susto que nos van a echar encima. Los sueños, en literatura, son como copias desvaídas de profecías, de estremecimientos: a menudo son sólo recursos para legitimar la acción vigil. El idioma, o el lenguaje de los sueños no es diacrónico a la manera de nuestro día a día.
Los sueños no se dejan fotografiar; suelen salir movidos…

viernes, septiembre 22, 2006

Gregory Bateson

Bateson, G. EL TEMOR DE LOS ÁNGELES. Ediciones Gedisa, Barcelona 1989. Traducido por Alberto L. Bixio. Pag. 79

“Creo que Próspero estaba equivocado cuando dijo: “Estamos hechos de la sustancia de que están hechos los sueños”. Lo que debería haber dicho es: “Los sueños son trozos y fragmentos de la sustancia de que estamos hechos”, y lo que sea esa sustancia, Joe, es un asunto completamente diferente”.

jueves, septiembre 21, 2006

¿Sueñan las ranas?

...Los duendes de la noche emergen de los mismos de los mismos sentidos del sueño como apariciones más viejas que la mente despierta, como acechadores más antiguos que las angustias. Residen en la misma psique. Son, como Lamb les ha llamado, trascripciones, tipos, cuyos arquetipos están en nosotros, y eternos. Y pregunta ¿cómo si no podría afectarnos el recital de aquello que conocemos como falso en un sentido de vigilia?...

...Muchas cosas que nos parecen sin sentido al contemplarlas a la luz de la razón tienen un encanto poderoso. La atracción y su poder no tienen relación alguna con su comprensión a través de la razón…

...Los cuentos de hadas sujetan a la mente, pero lo que sujetan se halla más allá de la consciencia.
...¿Porqué debería interesarnos la historia de una rana que se convierte en príncipe?. Ocurre lo mismo con los sueños. Una persona tiene un sueño que le afecta profundamente. Lo reconstruye y lo retiene. El impulso recontructivo puede ser tan grande que lo lleva a sus amigos, aunque sabe perfectamente bien que a ellos no les interesa lo más mínimo. Y tal sueño representa probablemente algo carente de sentido. Soñó que su casa era pasto de las llamas, o que había falsificado un cheque, o pintado el mejor cuadro del mundo. O tal vez soñó que se había convertido en una rana.


Maurice Nicoll: Psicología del sueño. Editorial Humanitas S.L.

lunes, junio 19, 2006

¿Quién es quien sueña?

Se encuentra en una situación que reconoce como familiar. Le rodean aquellos a quienes considera “sus conocidos”, y está llevando a cabo el tipo de actos que son su repertorio habitual, aquellas que, según su propia lógica, deberían procurarle –y casi le procuran- plenitud.
Algo le atenaza. Algo le abraza, le amenaza, y él ejecuta ciertos gestos y se da a sí mismo una sensación de poder, de control; se tranquiliza, se lo cree, se lo toma en serio.




Y vuelve al punto de siempre, al mismo punto de ayer, solo que alguien ha trastocado algo en su ausencia, porque el atajo que tan bien conocía puede esconder ahora una celada, y hay que revisar todos los pactos y poner a prueba todas las fidelidades, porque ni siquiera es viable reconocer con seguridad a los enemigos. Algo, alguien –cómo saberlo, si siempre está a sus espaldas- parece guiarle, o soplarle, o engañarle…

Entonces, se duerme y sueña.

viernes, junio 16, 2006

Mirando a Olentzero arder en Lutxana


Si soñábamos antes de atravesar ese inconcebible proceso que llamamos “humanización” o si empezamos a soñar como uno de los resultados de ese proceso, es algo a lo que nadie que yo sepa ha dado una respuesta definitiva; pero es una acuerdo común el que soñamos desde que somos humanos. Es decir, desde hace 50000 años, o desde hace 800000, que viene a ser lo mismo: una burrada de años.Así que hemos tenido tiempo para relacionarnos con los sueños.

Y, por lo que vemos al leer las trazas de nuestros escritos más antiguos, también hemos tenido interés hacia ellos.
Lo que hoy hacemos con nuestros sueños, no es valioso en tanto que avance, que adelanto en el conocimiento de qué nos dicen los sueños. Hoy, como ayer, como anteanteayer, nos acercamos al mundo onírico impulsados por la curiosidad, por la angustia, por la búsqueda de seguridad; como nos acercamos al fuego, a las piedras preciosas, al mar.


Un chamán genuino le dijo cierta vez a otro chamán mientras miraban un fuego “!No mires como borracho! ¡Aprende del abuelo!” Se lo decía porque no es raro que miremos como borrachos al fuego; y, porqué, por lo visto, se puede aprender algo de él. Si se mira de cierta forma. Pues propongo que el mismo consejo vale para mirar los sueños.

Así que hay dos formas básicas de indagar en el mundo onírico: A) Como borrachos. B) Aprendiendo del abuelo. Ambas son venerables y antiguas formas de buscar el conocimiento, y ambos han sido ejercidos por la humanidad desde sus comienzos.


*¿Existe un criterio para diferenciar ambos tipos de indagación:
= Sí. Los unos pertenecen al grupo A y los otros pertenecen al grupo B.
*¿Existe algún otro criterio, más..., como decirlo, ¡No tan claro!?
= Sí: Los que no pertenecen al grupo B, pertenecen al grupo A. Es decir, los que no incluyen la tares de “aprender”, equivalen a “mirar como borracho”. ¡Y no se admiten más preguntas! Sigamos, “Nos acercamos a los sueños al despertar, cuando entre las imágenes de nuestro alrededor nos sorprenden de pronto vetas de un material asombroso, con paisajes, escenas, palabras que nos hacen volver a nuestra atención hacia ese pasado reciente de nuestro dormir. Y resuenan emociones vivas que no alcanzamos a atribuir a las cosas que nos rodean. Y se desdibujan a medida que nos esforzamos en fijarlas en nuestra memoria, o, como en ocasiones, se abren a nuestro deseo y nos dejan ver un mundo renovado, inédito, inaudito.


* Como el mar, que decía el poeta
:“La mar, la mer,toujours recomencée”
= Como el instante presente que, decía Borges:
“... es eterno,
no esperes otro cielo ni otro infierno”.

lunes, junio 05, 2006

"Y usted que tanto mira, ¿qué leches cree usted?"

La procedencia de los sueños ha dado para reflexionar mucho a lo largo de la línea del tiempo. Los sueños, ¿Se originan en algún lugar? ¿Residen en algún sitio? ¿Adonde es que vamos cuando dormimos?

No son tantas las soluciones básicas que se han ido ensayando para esta pregunta que se ha formulado tantas veces, por tantas personas, a lo largo de tantos siglos.
La primera es que no vamos a ninguna parte.
La segunda es que algo nuestro sí que va a alguna parte.
La tercera es que recibimos la visita de algo que viene de alguna parte.


La primera respuesta es la más económica: Los sueños vienen del soñador, no de ninguna localización exterior a él. Vienen de sus condiciones; de sus tripas llenas o vacías; del frío o calor que hace esa noche, de su estado de salud, de satisfacción. Mediante un mecanismo que desconocemos, el soñador convierte los datos sensoriales en imágenes oníricas que él mismo contempla. Los sueños dicen lo que le pasa. Cuando Aristóteles expone ideas semejantes a estas lo hace con la soltura de quien se apoya en una tradición sólida y evidente. Freud es el último eslabón de esta cadena.

Pero no es esta respuesta la única. Los sueños vienen de afuera, viven afuera, en una realidad solo accesible mediante el recurso del dormir; así piensan otros.

Y aún queda la tercera: Soñar significaría abrir unas puertas. Por ellas entrarían mensajes, presencias. O bien, a través de ellas saldría una instancia del soñador con capacidad de viajar, e iría a otras esferas y observaría lo que allí hubiera, volviendo “impresionado” por esa aventura.

Si los sueños se originan en mi interior, soy un creador; de la nada engendro formas .
Si vienen del exterior, soy un medium, con mi cáscara habitada por una entidad ajena.

Ser un creador, parir noche a noche atmósferas, paisajes, arquitecturas,... en fin, ¡Qué poco nos aporta tal capacidad -pensamos altivos-! ¡eso, eso lo hacemos... con los ojos cerrados!.

(Hay quienes dicen, sin embargo, que tomar conciencia de ser el creador puede convertirse en punto de partida. Pero, ¿partida para qué? )

Ser un medium, canalizar entidades extrahumanas a través de mí, ... ¡Eso sí, qué ilusión! Ser un Medium es entrar en la cueva de Alí Babá y adquirir Poder. Poder de codearme con los Misterios Misteriosos: ¿Qué significa el sueño?, eh?, eh?" ¿Qué me va a pasar? ¿Qué enigma de mi pasado revela?. ¿Se va a cumplir lo que he soñado?

Dentro de dos años, el 21 de Noviembre de 2008, un lector Anónimo me escribirá la siguiente nota:

"Leo tu blog y entiendo y vivo la dualidad. Hoy tuve un sueño que deseo que suceda y puede que sea posible pero mi "consciencia" no me deja ver el camino para llegar a el. Preguntas, dudas, lees y sobre todo planteas el como llegar... No sé la clave, igual es el sueño, igual la lectura.... igual el panadero de debajo de mi portal o igual nadie me la puede dar. Creo que hay alguien que me la puede dar y se que está ahi, ¿donde?. Para mi los sueños son eso, claves pero no sabemos ver mas alla de la imagen que recordamos de ellos. No quiero lucidez solo sueño".

Pasen y escojan.

martes, mayo 30, 2006

Maria Zambrano

María Zambrano

"No es que me haya propuesto
hacer la metafísica de los sueños,
ni de la realidad en tanto que soñada,
sino que, al ser el soñar
la manifestación primaria de la vida humana,
y los sueños una especie
de prehistoria de la vigilia,
muestran la contextura metafísica de la vida humana
allí donde ninguna teoría o creencia
puede alcanzar... "