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miércoles, noviembre 18, 2009

noticias de Alvaro Cunqueiro


"Una señora americana, en Chicago,
soñó durante varias noches seguidas con un elefante.
El elefante llamaba a la puerta con la trompa, la señora le abría ,
y el paquidermo, muy fino, la invitaba a dar un paseo.
La señora viajaba, creo recordar que por el aire, montada en el elefante.
Una noche despertó, que llamaban de verdad a la puerta.
También despertó su marido, el cual bajó
a ver quien llamaba a la puerta tan fuerte y tan a deshora.
Era un elefante, que se escapara de un circo,
y paseaba pacíficamente por el barrio.
La señora reconoció en él al elefante de sus sueños,
a aquel amable compañero que





mientras la llevaba por el aire
le cantaba antiguas canciones inglesas,
las mismas que la señora escuchaba en un disco
que le regalaran por Pascua".





Esto queda escrito en la página 191 de mi ejemplar de "La otra gente", en la colección
Áncora y Delfín de Destino Ediciones.





Es el caso que, movido de deseo, me metí ayer en mis listas de Favoritos de Internet, localicé la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes http://www.cervantesvirtual.com/index.jsp y escribí
en la casilla de Búsqueda "Cunqueiro", y después "Älvaro Cunqueiro" y... y nada. Allí donde aprendí que descansaban disponibles las más de sus obras, y entre ellas unas cuantas que nunca leí en libro. Allí estaban el "Hombre que se parecía a Orestes", las "Mocedades de Ulises",
el "Fanto Fantini", la versión gallega de "La otra gente", con el título de "Os outros feirantes",
la "Escuela de menciñeiros", que sí que leí pero que falta en mi biblioteca,
un "historias de gente gallega" o algo con un título similar, la "Flores del año mil y pico de ave"... Todo a mi entera disposición: en PDF, no imprimible, pero a mi entera disposición.


Un intento más y apareció una explicación a tamaña ausencia: "Obras sujetas a derechos de autor". Por eso desaparecieron de los archivos: alguien reclamó y la Cervantes le dió la razón que, desde luego, le asistía. No le ha llegado a la obra de don Álvaro la hora de estar fuera del alcance de las compraventas.


He de decir que algo me apené, pero que, con la verdad en la mano, más me alegré.
Me alegro de que Cunqueiro haya de ser comprado para ser leído.
Esto hará que continúe siendo editado , en tanto al menos que demandemos sus libros.
Yo voy a demandar unos cuantos, y de a pocos, para que dure más la aventura.
Para Reyes - o mejor, para ponerme a tono con la señora de Chicago, para Pascua-
me voy a pedir el Orestes; para los del próximo año, el Fanto Fantini,
y entretanto lo que me falta de lo que editaron en Tusquets:
"Los otros caminos" y "Tesoros y otras magias".

Movido por ese ánimo ligero, me decidí a pescar un sueño de entre sus páginas.
Lo dejé hasta hoy. Ahora, de noche, saturado de los trabajos del día y de la semana,
escojo de la balda "La otra gente", abro por el final
y copio literalmente el sueño que veo escrito.


==De cuando en cuando, hasta en este Blog hay que ponerse serio
y contar historias de verdad. De verdad de la buena.
Por lo visto, Políades, uno de sus personajes ,en "Las mocedades de Ulises"
afirmaba que


"quizás fuera mentira todo lo que no se soñara"


miércoles, septiembre 02, 2009

Emociones


Cuando un ave migratoria aterriza, tras dos o cinco mil kilómetros, en el hogar que dejó atrás
el año anterior, experimenta -o así lo aseguran los etólogos con rara unanimidad- tanto la felicidad del reencuentro como el desconcierto al sentir como levemente extrañas las rutinas a las que el recobrado hogar les convida y obliga. Talmente así me venía yo encontrando esta mañana, “más raro que la oscua” -que dicen en mi pueblo-, y se me fueron los ojos a los estantes de libros y las manos a traer la Antología Poética de Cunqueiro que, durante el año 82 seleccionó, prologó y tradujo César Antonio Molina para la colección “Selecciones de poesía española” de la editorial Plaza y Janés; y lo he abierto al azar para caer en “El centinela de St. Albans”, poema fechado el 31 de Marzo de 1974.
Y dice:

Su ángel de la guarda compadecióse
del centinela de St. Albans.
-Duerme con el ojo derecho, le decía,
que yo mantendré abierto tu ojo izquierdo-.
En la noche anglo-normanda los monjes
tenían miedo de que llegasen secretos
ladrones, a robar los huesos de San Albans.
Toda la tierra estaba hecha de noche cerrada,
toda la noche cerrada estaba hecha de miedo
y el centinela, un novicio, en su agujero
con una campanilla de bronce en las manos
para dar la alarma.

El viento pasaba y se paraba a decirle:
-¡No tengas miedo que no lo ha robado nadie!-
y los ratones y las lechuzas le decían también:
-¡Duerme una hora, que vigilamos nosotros!-
Pero del sepulcro salía San Albans
que fuera legionario, y con una rosa como espada
se custodiaba a sí mismo, en la oscura noche.
-¡Cierra los dos ojos!- le ordenaba al novicio.

Y éste los cerraba, y se ponía a soñar
que cuidaba nidos en los bosques de más allá.

Y me voy con el regusto para la calle, pensando en lo que es el miedo, y en asuntos cotidianos
que se nos llegan a hacer tan perentorios que tiñen incluso nuestro descanso; y en Correos recojo un paquete que me envía la Pili, y es abultado y pesado, así que o abro y me encuentro
un volumen precioso. Precioso. Con una portada impresionante, reproduciendo una obra de alguien a quien mi ignorancia no alcanza a reconocer, en ocres y azules y como con grapas.

ALVARO CUNQUEIRO 1911 – 1981 , se titula. “del 22 de Abril al 1 de Junio de 2003, Galería Juana Mordó y Círculo de Bellas Artes de Madrid. Patrocinado por el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Pontevedra. 220 páginas, terminadas de imprimir “el 21 de Abril de 2003, en las instalaciones de Artes Gráficas Vicus, S.A.L., en los mismos talleres en los que vió la luz, en 1955, “Merlín y familia”.
Y me entra -o me brota, o me nace, o me sorprende, o me inunda, o siento, o genero, o...- un chorro de pena.
Una vergüenza, una desolación, una orfandad, una timidez, que se apodera de mi cara y me hace mirar hacia el suelo, y del resto del cuerpo y me hace esconderme, encogerme...
pero ya va pasando... y lo que viene es ya la ilusión, la gratitud, el contento ante el tesoro.
¡es tan bonito!

Gracias, pili, pilar, pilara por pensar en mí mientras buceabas allá por Lugo, en el servicio de librería de la Galería Sargadelos. Mil bicos.
este dibujo lo es de la Abadía
de San Albans, en Hertfordshire,
donde don Álvaro vió el ectoplasma de un novicio miedoso y vigilante y se conmovió con ello.
Y la foto es la de la galería Sargadelos de Lugo.

martes, abril 28, 2009

Sonata de alvaro cunqueiro: Comer, navegar, fornicar.





. En el Año 1981 la editorial Tusquets publicó -en la Colección “Los 5 Sentidos”, que dirigía el pantagruélico Xavier Domingo, con aquel pelo y aquellas gafas que tenía...- “La Cocina Cristiana de Occidente”, un libro tan bueno, tan instructivo, tan entretenido, tan almacenador de lo mejor de la cultura... que hasta en la pasta que lo encuadernaba se nota (al deslizar una uña sobre la cubierta, chirría suave, da la impresión de ser de seda). En las solapas, con legítimo orgullo se dice que “Dos semanas antes de que Alvaro Cunqueiro nos abandonara para siempre recibimos el contrato firmado para la reedición de este libro, que había sido publicado en 1969 en ediciones Taber... Dificilmente encontrará el lector curioso más anécdotas entretenidas y lectura más amena y sugerente que esta y pocas veces un libro ha podido aunar tanta erudicción, tanto humor y tanto gozo”.

Obra cumbre, es decir: Non Plus Ultra. Una perla de la mítica Editorial Taber, incluída en la colección “Estética del Gusto”, que dirigía Joan Perucho. Mi ejemplar todavía luce la etiqueta de la librería: “Paradiso libros, Luis Power 18, tel 4474310, deusto, Bilbao: Distribuidora Les Punxes. Fecha, 9/7/81. Precio, 600 pesetas.”


Non Plus Ultra es eso: no se puede no ya pedir más, sino que ni siquiera dar más. Tusquets publicó al año siguiente “Fábulas y leyendas de la mar”, edición a cargo de Nestor Lujan, el número 74 de la colección Marginales. Y claro, no supera a “la cocina”, pero es algo estupendo.
(Nestor Luján escribió “El libro de los Vermouths, los Bitters y las Tapas” que le editó Martini Rossi (y yo no lo conservo!!) , y el antes citado y tercer mosquetero Joan Perucho, una “Historia del Café” que Nestlé le encargó y le publicó.
En esos encagos se aprecia sin prisas lo que es la maestría en el escribir... Eran los tres los mejores amigos del mundo y no solo se citaban; consta que Don Álvaro se fué en tren desde su Mondoñedo hasta Barcelona con un rodaballo enorme para que se lo cocinasen para aquella cuadrilla; y en aquellos tiempos, en aquellos trenes...
Dice don Nestor que Cunqueiro hizo en su mundo con su obra “como quien, en cabaña de monte nevado, conserva el tesoro del fuego”. En fin...
En fin: Luján se sabía tan bien a Cunqueiro que, pegando artículos aparecidos a lo largo de veinte años en revistas y pregones, hizo un libro de Cunqueiro que es talmente un libro de Cunqueiro. Hay en él más sonrisas, diría yo, y un áttimo menos de fatum, de destino que en "La Cocina". Pero si aquel es un bosque caduco reverdeciendo en primavera, este es un jardín en todo su esplendor. No hay papel de seda en la portada, pero es un libro útil e insustituible, como un buen misal.

En 1991 Tusquets da a la prensa una nueva obra con la firma de Don Álvaro: “La bella del dragón: De amores, sabores y fornicios, edición a cargo de César Antonio Molina, colección Marginales, número 117.” Otros 4 títulos han ido apareciendo entretanto, y este cierra la serie. Los artículos provienen de dos revistas de la época: Bazaar y Primera Plana. El tema, ya viene dicho en el subtítulo.
No es una obra cumbre, ni el milagroso collage hecho por el íntimo. Son artículos que traslucen... desgaste. Lo abrí ayer y ya enseguida me empecé a quejar y a entristecer -que son dos actividades a las que me entrego fácilmente al día de hoy-. Son artículos que repiten anécdotas, que repiten recursos; suenan a sabidos... Y, más que nada, parecen hechos para sobrevivir.

El tema carnal, el Rijo, la Lujuria, en manos de Cunqueiro, qué sé yo...Aquello que tan bien se le dió a Cela -que todavía provoca sonrojo en el adulto- es inexistente en Cunqueiro. Y no es que no haya frote y fornicio en él, que muy a menudo deja viñetas y frases pícaras, y los pechos de las mozas están pero que muy presentes y lozanos, y en las camas de sus gallegos se pasan noches y noches de invierno fornicando con toda seriedad; pero definitivamente no es su timbre.
Dice, menciona, pero, ¿y qué? Se ve que desde que comenzó contando la vida de San Gonzalo,
lo suyo es la vida toda entera y sin desmenuzar. El sexo está en sus personajes, claro, no menos que la perfumería, la ropa, la misma cocina. Es cordial, consensuado; sus diablos -sus muchisísimos diablos- fornican, claro que sí; y uno de los esqueletos que viajan con su Sochantre por Bretaña no pudo contenerse y desvirgó y mató a una de trece años -y por ello fué prontamente ajusticiado-; pero... Digamos que el título promete un libro “verde” y que no es en absoluto un libro “verde”.
Así que, si es un libro con un tema forzado, escrito cansadamente, ¿No vale nada?
Pues no, pues no: sí que vale. Y se sabe que vale cuando se lee a su debido tempo.
Se debe leer artículo por artículo: el ritmo adecuado es el de un artículo por semana. Así resulta que o que uno lee -lo que uno escucha mientras lee- es un viejo, experto músico interpretando distintas versiones de un mismo tema. Un minuetto, qué sé yo. Lo toca, calla, escucha el eco, y una semana después, vuelve y lo replantea, y aún una tercera vez, y si le parece bien una cuarta. Ya no tiene que demostrar nada; escribe como forma de entrenamiento, para no perder la destreza. Y, claro, quien le escucha, empieza a oir el deleite del tempo y de la melodía, y queda sumido en ella; a veces, lentamente, a veces, medio bailando. Así harían el viejo Bach, el viejo Pau Casals, cualquiera de aquellos viejos maestros, a solas, para un príncipe despistado que todavía no ha aprendido a escucharle...

Y, ¿qué tiene que ver todo esto con los sueños? Pues que ayer, al abrir este “La Bella del Dragón”, me contó a su manera don Álvaro que “en el Ciclo de Alrode” -que debe ser un Ciclo de literatura céltica, por lo que dicen- se cuenta de un mozo que soñó que mataba a su padre y podía huir luego con la más joven de sus mujeres -porque el Ciclo se compuso en el contexto de una cultura poligámica- , escondiéndose para el coito bajo un sombrero mágico.
Pasaron así la primera noche y, a la mañana, el mozo se puso en la cabeza el sombrero, con su amiga dentro, y cabalgó las sesenta leguas en las que el fantasma de los padres muertos por sus hijos pueden ejercer legítimamente su venganza; y ya pasada la invisible frontera, se sacó el sombrero, encontrándose con la sorpresa mayúscula de que ella había ya parido un niño.
Tras seis razones irrefutables que ella esgrimió, él quedó convencido de ser el padre.

Así soñó aquel mozo. Bueno, así pero con más detalle. Por ejemplo: lavó la sangre que había derramado en su padre con la su sangre propia, que se sacó del muslo derecho, porque bien sabía que solo la sangre limpia la sangre; y que su encuentro con la que iba a ser su amante se dió en el patio, a la luz de una hoguera, una fogata que el padre había mandado prender para con ella calentar el agua para que su joven esposa, la que aquella noche le apetecía tanto, se diese un baño y le llegase limpia y tibia... Pero era todo un sueño, y como todo sueño finalizó y el mozo se despertó.

Total que el muchacho se entusiasmó con aquel sueño y se decidió a convertirlo en realidad. Pero como el sueño incluía crimen, su propósito no fué bendecido: él está impuro, no encuentra el camin de la casa paterna, se pierde en la selva de Llinfair y allí, anocheciendo, se encuentra con una manada de lobos que lo devoran a él y a su caballo.
En las páginas 103 a 105 está todo lo demás. El quién hiciera aquel sombrero, y de qué color, y cuales fueron las seis razones que ella le dió, y a cómo se cotizaban en aquellas tierras inexistentes tan inmateriales tesoros... Suena tranquilo, preciso, emocionado: el bajo continuo del viejo maestro tocando a solas, escribiendo a solas...

jueves, febrero 12, 2009

Noticias de intérpretes de sueños



En Hama, ciudad de la actual Siria, existió -nos informa nuestro corresponsal en Caprobana, Al-Baró Al-Cunqueiro- una tradición de boticas con sus correspondientes singularidades. Estamos hablando de los siglos XV al XIX; hay que pensar que todavía no se había inventado ni siquiera la Bicicleta, por lo quue los viajes eran largos, pedestres y raros, lo que favorecía la existencia de tradiciones locales muy, digamos, locales. Así, muy local, era aquella enraizada tradición.

El arte de curar catarros, enfermedades del pecho y los diversos vértigos poniendo al enfermo en un columpio, y columpiándolo, ya sobre arena, ya sobre campo de hierbas de olor o medicinales, ya sobre agua, según la dolencia que debiera ser curada, nació y se estudió allá, en Hama.

A lo que vamos: que entre los remedios de aquella botica se encontraba un alínea de intérpretes de sueños: Todos ellos iranís y todos ellos ciegos, cegados ritualmente “con un hierro en forma de serpiente al rojo vivo”. Aquellos ciegos, a más de intérpretes avezados, eran ellos mismos soñadores, y tenían el arte de vender a otros sus sueños. Lady Stanhope, una inglesa residente, nos cuenta en sus memorias que compródos o tres de esos sueños, y que os usaba a voluntad.
Algunos soñaban sueños de esto y otros de aquello, en general, de acuerdo a la edad del intérprete: los más jóvenes usaban sueños más vigorizantes, y los más ancianos, soñaban con amigos y con comilonas... Uno se especializó en sueños de gloria: a él le compró el sueño Abdullah, el rey hachemita del Jordán. Era el sueño titulado” Sueño del malik vestido de seda”, y a él achacaba sus triunfos mundanos cuando, años más tarde, fué elegido vicepresidente del Parlamento turco.

Los intérpretes de sueños precisaban de revisiones periódicas y cuidados especiales para dar buenos resultados. Así, necesitaban ser purgados en la luna nueva. El boticario principal soplaba en la nariz del intérprete cierta solución “a la vez aérea y acuosa, de la que nada se sabe”, actuando de hecho cual si fuese un aerosol. El purgante era muy eficaz, y los excrementos salían perfumados. Tanto que si alguien que iba por un camino había de pasar cerca de la depuesta de un intérprete, lo notaba antes por el olfato que por la vista, y respetuosamente buscaba unas hierbecillas o unas hojas y las echaba encima. Y algunos paseantes se situaban a barlovento de los excrementos y se dejaban impregnar por su aroma, lo cual era muy bueno para la cura de urticarias y pruritos.

¿Mäs noticias de aquellas grandes boticas? Ahí las teneis, a porrillo!
http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12826951997956071865402/019488.pdf?incr=1

jueves, noviembre 27, 2008

la botica de Samba Ghana





...el polvo de soñar el quinto día... Tenía, según ha dicho Cowley, una gran importancia militar.


Los que aspiraban dicho polvo se dormían y soñaban lo que serían o harían cinco días después. Imaginen que estamos en una expedición militar, en víspera de batalla.


Unos, en sus sueños, se veían sanos y fuertes; otros, heridos; otros, muertos, con sus mujeres arrodilladas a sus pies, colocando en ellos panales colmeneros para que las abejas recogiesen el alma del finado, que se volvía abeja.


Los que iban a morir, -y nada se puede contra el fatum-, pedían los lugares más arriesgados en la batalla, y combatían heróicamente, lanzándose destemidos a dar la vida en la pelea, verdaderos kamikazes.

De los aschanti se sabe que utilizaban unas determinadas hormigas puestas a secar al sol después de ser aplastadas con un pequeño mazo de marfil y molidas a mano en un almirez: ese polvo, aspirado como rapé, los embriagaba y hacía soñar.

Se cree que esta hormiga es una variedad africana de la gigante Camponotus herculeanus.

Algo parecido sería el polvo del sueño del quinto día que tenía en su botica Samba Ghana.
(esta cita, de una erudición inhabitual en este Blog, viene acompañada, para no desdecir la respetabilidad de las fuentes consultadas, de un gráfico que representa muy de cerca una "furmica furmica" del género Camponatus Herculeans y de la vera efigie fotográfica de un reyezuelo Ashanti de la actualidad que se prestó a ser retratado en las páginas cubiertas de amarillo del National Geographic; que si no hubiese sido en tan honrada publicación, no se hubiese dejado retratar.
Ek fragmento está tomado del capítulo "la botica de Samba Ghana" de la obra "Escuela de curanderos", de Álvaro Cunqueiro, gran mirmidólogo y boticario lucense.


lunes, octubre 27, 2008

Me contaron


A veces encabezo uno de estos articuletes del Blog con “...me contaron...”, y ya luego sigo endosando un relato de algo que me tocó escuchar, a menudo, de primera mano; tras veces, de segunda o de tercera. Hay sueños escuchados en sesión -y editados con el necesario beneplácito del interesado-, otros pillados en la calle al pasar, o en la radio... Hoy presento uno que me contó el mismísimo Don Alvaro Cunqueiro, muy concretamente en la página 51 de la recopilación de “Fábulas y Leyendas de la Mar” que Don Néstor Luján entregó a Tusquets editores para que con ello hiciesen el número74 de su colección “Marginales.”

Que a menudo ha soñado, nos dice, con el momento en que San Gonzalo muere y su alma sube al cielo acompañada “del corderillo”.. Y aquí hay que irse para atrás, a buscar la historia de San Gonzalo y la del corderillo, y entonces nos toparemos con un mozo muy de orden que publicó, su primer escrito bajo el pseudónimo de Alvaro Labrada, una hagiografía peculir de este santo, “español, nacido en Portugal”, que, a fuerza de rezos, desbarató una razzia de los piratas vikings en sus tierras de Galicia; y más tarde, se retiró a la tranquilidad de la vida eremítica empleando sus asuetos en construir puentes sobre los ríos a beneficio de los lugareños. Llegó a obispo de San Martin de Mondoñedo.

Pues bien: su fama de mañoso constructor llegó en cierta ocasión hasta el fondo de las aguas, de donde surgió una figura singular. Era

“ un anciano, de celestes ojos, hábito corto, descalzo de pié y pierna. Algas, percebes, mejillones,llevaba adheridos al hábito, como si fuese roca de bajío
“Soy el abad de Guidán, señor obispo. Bajo las olas tengo iglesias, monjes y un rebaño de ovejas. Con un Sudeste se cayó la espadaña de la iglesia y se levantó el tejado. ¡Quería que me prestases un albañil!”
y un albañil, al que tenía trabajando junto con los canteros en San Martín, se fue con el monje y a los pocos días regresó.

.- ¿qué viste?

.- Pues, señor, una iglesia pequeña y una huerta grande, con manzanos tabardillos. La espadaña quedó buena. Me dió el abad este corderillo rasalbillo para que me lo coma por Pascua Florida.

.- ¡Te lo compro por dos monedas de León! .- dijo el obispo. Y desde entonces, el cordero siguió a Gonzalo a todas partes”.

Y es con ese corderillo -que, por cosas de las santidades de su dueño se quedó para siempre en eso, en corderillo- con el que soñaba Cunqueiro. Y, aunque le acompañase a menudo en sus dormires, ermina confesándonos que, algunas veces, incurrió en el sacrílego pensamiento de qué tan rico hubiese resultado un corderillo submarino asado...
En sus sueños, San Gonzalo le salía a menudo bajo formas protectoras: de madre, de guardia, de San José... Aquí le vemos en noble figura canina.

viernes, septiembre 19, 2008

La Gracia (limones de la china-na, china-na, china-na.)


a veces hay sueños-mensajes-venturosos. Escuchad:


El emperador de la China, que es un mozalbete algo corto, se quería casar, y su padre, contra costumbre, le dejó escoger mujer. Amén de algo corto tenía poca salud entonces, pintaba flores y pájaros, y todas las noches, en su cámara del Palacio de las Cien veletas, soñaba que acariciaba limones redondos.


Mandó el heredero que de todo el imperio le enviaran los retratos, pintados en largas bandas de seda, de las más hermosas doncellas, y se pasaba las mañanas y las tardes contemplándolos, y ninguno encontraba a su sabor, y por las noches seguía soñando que sus manos se posaban en un cestillo de pluma, en el que alguien, en secreto, había puesto dos limones redondos…


Llegó un correo de la más lejana de todas las provincias y traía al señor príncipe heredero setenta retratos, y todas las retratadas eran mocitas que sonreían, inclinando tímidamente
las gentiles cabecitas. Y desenrollando el volumen en que venían las muchachas retratadas,
con su nombre y su condición estofada al margen, se encontró el príncipe con la gracia de
una niña que levantó para él el rostro, abrió los verdes ojos y sus pestañas eran tan largas
y negras como los pelos del pincel con que se pinta la primera letra del nombre del Dragón.


Ambos se miraron largamente, y la mocita, volviendo a la quietud de la pintada seda, se ruborizó. Mandó el príncipe heredero, hace ahora once semanas, que se la trajeran, y casó con ella, y las bodas se hacen allí con una linterna de papel y están los novios esperando a que se consuma la velita, y cuando la linterna se apaga, la boda está hecha.







Regaló a la niña el heredero con dos sombrillas, un collar de perlas, un caracol de plata y diez uñas de oro, y cuando terminadas las reverencias se quedaron solos en la cámara del palacio de las cien veletas, el príncipe le preguntó a la esposa por qué se pusiera colorada en la tela pintada. “Pues, dijo la recién casada, es que yo soy esos limones redondos que tus manos acarician en la noche”. Y el príncipe, que en tan poco tiempo ya engordó cuatro libras cantonesas, le cambió el nombre a su mujer, con consejo de los mandarines, y todos pusieron por escritos en aquellas sus letras tan alineadas que la señora princesa se llama “El limón que sonríe en la noche”.

Esto lo contó Elimas el algaribo al señor Merlín, sentados ambos bajo una higuera, en los campos de Miranda, allá por la página 50 del Merlín y Familia en su edición de Destinolibro, y lo puse por escrito yo que lo escuché, y por encontrarle ilustración dí con esta foto obra de Doña Ouka Lele.

sábado, mayo 31, 2008

CIENCIA DURA Y PURA


...A ver: no es que quiera volver a Cunqueiro tan a menudo… A mí, lo que me gustaría de verdad es ir a Las Fuentes. Derecho a Las fuentes. Allí me bañaría, y me resarciría, y aplacada quedara la sed mía, pero… ¿Dónde están, ay!, las Fuentes? Líneas irrecuperables me informaron en su día de las Fuentes que don Álvaro frecuentaba, en alguna Biblioteca suya, o de algún arcipreste amigo, o de Castroviejo, o de quien fuera que fuese. Solo los libros de profesiones de los diablos ya eran más de docemil; los de hormigas, trescientos; cuatro mil quinientos de vientos, brújulas y caminos; más de ciento de sirenas; ochocientos de las lampreas; todos los ciclos artúricos en cada una de sus lenguas…


Así que utilizo a Don Álvaro de wikipedia y accedo a lo que de ninguna otra manera pudiese acceder. Por ejemplo, ¿Sabían ustedes que determinados sueños son síntomas para diagnosticar anomalías cefálicas?

Lo cuenta en LA OTRA GENTE (editorial Destino, colección Ancora y Delfín: ¡Forcemos una reedición de las completas de Cunqueiro en Destino!), en el suelto titulado "La cabeza de Bouso". Bouso de Prado, lucense, que, de resultas de una riña con un valenciano, fue sacudido de tal modo que sus huesos craneales se desoldaron y rodaban por toda la chola, haciendo ruido y causándole molestias (como cuando un hueso se le ponía donde el ojo y quedaba tuerto hasta que, a golpecitos, migraba y le dejaba de nuevo viendo). Total, que acudió con la mujer al gran Primo de Baltar, curandero por lo científico, quien le fue curando de a veces: primero agitándolo todo hasta que los huesos todos se pusieron en la nuca. Después se estuvieron ambos dos días descalzos y ayunos, y Primo le aplicó a Bouso parches de cera caliente, para que se le fuesen componiendo en torno a lo que él llamaba “La bóveda de la campana”, que la hay sólo en ciertas cabezas, y Bouso era uno de ellos.

Quedó bien la operación, cada hueso en cada sitio y todos cimentados en la citada bóveda de la campana; un solo huesecillo quedó dando vueltas y terminó saliendo entre estornudos de rapé tiempo después…
Pues bien, a lo nuestro: ¿Qué pinta esto en un Tractatus sobre Los sueños? Pues que lla presencia o no en la propia anatomía craneal de esa “Bóveda de campana”, se diagnostica por lo soñado. “LOS QUE, SOÑANDO DORMIDOS ESCUCHAN CORRER EL VIENTO, LA TIENEN”.

Si el cráneo de la foto adjunta la tiene o no, está en estudio…

miércoles, mayo 07, 2008

historia de un Tesoro : un inédito de Alvaro Cunqueiro

Meses atrás, me contaron que se encontraran con un Tesoro.
Ya se sabe cómo es que son los tesoros.
Los tesoros yacen y son por tiempo largo inaccesibles.
No es raro que dispongan de un guardián,
y si el tesoro está en Galicia el guardián suele ser un moro.
Y el moro está bien entretenido
con su labor encomendada y todo el tiempo para sí,
sin pasiones ni prisas,
mirando enflorecerlos manzanos de la tierra de Miranda, por ejemplo.
Y el tesoro deriva con el mundo, y no es raro que se enmohezca
con la noble podredumbre de los años.
Lo sabemos por él, por don Álvaro Cunqueiro .


En fin, o bien el moro estaba despistado
O bien no había moro, y hubo quien supo mirar y lo encontró.
Se componía de unas gafas –las gafas suyas- y una cuartilla, que era así:
Tenía los bordes como quemados. Estaba toda ella escrita
apaisadamente, en idioma gallego.
Los insectos xilófagos habían devorado muchas letras
dejando dibujadas las ramificaciones de sus galerías.
Leídos los fragmentos aún legibles aparecía un sueño como un cuento.

Era el último inédito. El último de entre sus escritos
en alejarse de él. Jamás don Álvaro se quiso deshacer
de aquel relato que escribiera de mozo.
Desde entonces he venido sabiendo que sus actuales detentadores tratan el tesoro
con el debido mimo. De ninguna manera lo vocean ni impúdicamente lo exhiben.
Pocos afortunados, como yo mismo, lo han visto; y, aún esos, en copia fotostática.
(Y nos damos por contentos: pocas gentes han visto en esta vida
el retrato mismo de un tesoro…).

Pero hay tesoros que, en su natura, son dinámicos actos
(Namkaï Norbu nos cuenta en un docto lugar de su volumen
El cómo halló un Tesoro que es una danza sin música:
Terma, se llaman estos tesoros en el País de las Nieves.),
Y éste es tesoro para ser dicho y leído, por ser el relato de un sueño;
Así que sopesaron el difundir lo que allí se narraba,
en su gallegoy también en la lengua de Castilla. Leí yo el texto,
pero mi gallego solo alcanza lo puramente tentativo.
Mi amiga P*l*r P*z, cuyo nombre camuflo
por extremar las muestras de respeto, lo ha ido traduciendo,
paso a paso y en medio de una nube de consultas
(y me dice que hay palabras que no son, que no hay de ellas traza en la Historia, que se le brotaran a Cunqueiro; que el mundo del lenguaje tiene, a veces, estas cosas…
Muchas gracias, Pilar).

Y después, habiendo alcanzado acuerdos con otros sabios
en mesa presidida por don Qu*c* C*d*v*l (O Carreirán, mismamente)
me atreví a pedir permiso para editarlo en mi Blog.
Y esto generó una nueva
polémica que versaba sobre si,
este Blog sería para el tesoro posada adecuada, que un tesoro es temperamental,
tiene derechos antiguos y rematadamente preferentes
y no es cuestión, en absoluto, de tratarlo como a cosa cualquiera
(de hecho, si no se sienten en su casa, se desvanecen del nuevo alojamiento
Y se vuelven al moro y a los mohos).

Han sido intensos meses de debates, y, habiéndose echado mano
de cuantos recursos ponen a nuestra disposición
los más refinados artefactos de la escolástica,
Salió que sí. Y aquí lo tienen. Tan vivo y tan sí mismo. Varado en estas páginas.
Ójala que le gusten.

Si no es así, me temo que reventará mi disco duro
y, ya desatascado, vuelva el Tesoro a buscar aquellas gafas
y se vayan del brazo, rumbo al asombro y la sonrisa.

martes, mayo 06, 2008

Un Tesoro: Cunqueiro inédito

Do roupeiro á praia con xoguetes


(.........................) vella tía Ramona. Toñín estaba como apampanantado. Nas puntas (……………………………….) do lavabo. Non habia dúbida. Voltaba a ser cativo, a ter rizos louros, a (………………………………………… ) sober das almucélas púxose os calcetís. Levantou a colcha da cuna, i-entr´ela (.......................................) camiseta i-o calzonillo de ponto ingrés. Ispiunos. Foi a lavarse o lavabo, pero non se (.................................................) na xarra e mollouse, coma de costume, a ponta do fociño, que se puxo colorada. (..................................................) Púxose a brusa, abotonando todolos matadores e pechando o corchete do cuello. Sacou o (................................................) amodiño. Voltouse a rir. Estaba contente. Era outra vez cativo . Cecais volvera a (..............................................) na eirexa, a adepresar o silabairo. Cecais non . Podería ser que fose ainda moi (.................................................)
que fose, estaba contente, i-os demais señan contos. Tocou o chifre, volveu a rirse, deu unha cabriola (................................................... ) e dirixiuse a porta cos zocos na man. Tivo que poñerse derriba d-eles `para chegar (...........................................) sempre cos zocos na man asomouse o pasillo. Non habia ninguén. Volveu o cuarto e calzou os (..............................................) nin desacougamento ningún botou a andar pol-a casa adiante. Agarrándose coas duas mans o (................................................) baixando as escadeiras e chegou o pirmeiro piso. O final, onde o balcón, a sala pequena da costura. (..........................................) armairo dos xoguetes. A porta estaba aberta. Entrou. Acabucárase. Non era a sala da costura, era ( ...................................................) ou millor unha praia i-o fondo o mar. Había muitos nenos com´el de paseio, i-eran de muitos (......................................... ) azúes, chocolate, roxos-roxos e roxos soio... Ollouse as mans. El era branco. Sorriu. Tocou o (.............................................) A praia era com´unha ponte d´area, pois os dous lados habia mar, muito mar (............................................) nin unha casa, nin terra que non fose area.


(.......................................) Toñín ollouno, e dubidou un anaquiño si sería aquel paiaso que lle regalara Felipón que si lle apertaban no ventre tocaba os pratillos. Mesmo o semellaba. Agora pasou unha pícara. ¡Mo vello si non era a boneca da prima Carmela que pechaba os ollos e dicía papai e mamai!

Toñín rascouse a cachola ¿Estaría durmindo? Non. E para mais, iste que pasou agora foi o mesmo Felipón, soio que barnizado de chocolate. E aquel barquiño que está alá, frente a duas penas verdes, e o seu barco de xoguete, que lle comprara seu pai cando foi os baños a Cruña !O mesmo!...Ten na proa o nome: Toñín (......................................) caben n-el sete rapaces como Toñín ou mais. Ten unha chimeneia grande coma a dunha casa (...............................................) Dende as penas o barco hai unha táboa. Toñin pasouna i-entrou no vapor. (.................................................) unha cociña, tres camas, un comedor, un motor coma o d-un automóvil. Todo (………………………………)
Sacou o chifre e soprou con todal-as forzas. Catro nenos i-unha nena que (..........................) de chocolate. Avanzaron i-entraron no barco. Un d-eles era Felipón. A rapaza era Curuca, a boneca de prima Carmela.




Del armario a la playa con juguetes


(…………………..) vieja tía Ramona. Toñín estaba como embobado. En las puntas (……………………………….. ) No había ninguna duda. Volvía a ser niño, a tener rizos rubios, a (…………………………………………..) sobre las mantas se puso los calcetines. Levantó la colcha de la cuna y entre ella ( ……………………………………………...) la camiseta y el pequeño calzón de punto inglés. Se los quitó. Fue a lavarse al lavabo pero no se (………………………………………) en la jarra y se mojó, como de costumbre, la punta de la nariz que se puso colorada (………………………………………..) Se puso la blusa, abotonando todos los matadores y cerrando el corchete del cuello. Sacó el
(……..………………….) despacito. Volvió a reirse. Estaba contento. Era niño otra vez. Quizá volvería a (……………………………………………. ) de la iglesia, a aprender el silabario. Quizá no. Podría ser que fuese todavía muy ( ………………………………… ) que fuese, estaba contento y lo demás eran cuentos. Tocó el silbato, rió de nuevo, hizo una cabriola (……………………………………. ) la manta y se dirigió a la puerta con los zuecos en la mano. Tuvo que subirse a ellos para llegar (…………………………….)
muy despacio, siempre con los zuecos en la mano se asomó al pasillo. No había nadie .Volvió al cuarto y se calzó los (…………………………………) , sin la menor inquietud echó a andar por la casa. Agarrándose con las dos manos al (…………………….......)
bajando las escaleras y llegó al primer piso. Al final, donde estaba el balcón, la sala pequeña de costura (………………………………) el armario de los juguetes. La puerta estaba abierta. Entró. Se había equivocado. No era la sala de costura. Era (……………
…………..) o mejor una playa y al fondo el mar. Había muchos niños como él de paseo. Y eran de muchos colores (……………………………………..) azules, chocolate, rojos-rojos y solo rojos… Se miró las manos. Él era blanco. Sonrió. Tocó el (…………………
…………) La playa era como un puente de arena pues había mar, mucho mar, a ambos lados (………………………………………. ) ni una casa, ni tierra que no fuese arena.

(…………….. ) Toñín lo miró y se quedó dudando un momento si sería aquel payaso que le había regalado Felipón , que si le apretaban el vientre tocaba los platillos. Se le parecía muchísimo. Ahora pasó una niña. Mo vello si no era la muñeca de la prima Carmela que cerraba los ojos y decía papá y mamá!
Toñín se rascó la cabeza ¿Estaría dormido? No. Y además el que pasó ahora fue el mismo Felipón, solo que barnizado de chocolate. Y aquel barquito que está allá, frente a dos rocas verdes, es su barco de juguete, el que le compró su padre cuando fue a los baños a Coruña. El mismo! Tiene en la proa el nombre: Toñín ( …………………..
………….) en él caben siete niños como Toñín o más. Tiene una chimenea grande como la de una casa. Desde las rocas hasta el barco hay una tabla. Toñín pasó sobre ella y entró en el vapor (………………………………………….. ) una cocina, tres camas, un comedor, un motor como el de un automóvil. Todo ( ………………………………….)
Sacó el silbato y sopló con todas sus fuerzas. Cuatro niños y una niña que (………
…………………………….. ) de chocolate. Avanzaron y entraron en el barco. Uno de ellos era Felipón. La chica era Curuca, la muñeca de la prima Carmela.



miércoles, diciembre 12, 2007

ACTUACION EN BILBAO DE QUICO CADAVAL: No siendo Don Alvaro Cunqueiro, es el mejor género que nos queda"

Pilar Paz me pasa la información siguiente:

"Mini gira del Carreirán (Durango-Bergara-Bilbao). Estará en Bilbao el 21 de Diciembre, viernes, en Topaleku (no conozco el sitio, creo que cerca de Zabalburu). Hora , de momento sin concretar, ya avisaré. Adjunto un par de críticas de sus últimas contadas. Cuenta historias "reales y por lo tanto inverosímiles" , historias complicadísimas con aplastante sencillez. No sé qué contará . Habrá humor, seguro. Y dependiendo del repertorio, humor negro, un punto gamberro, ternura. No te lo pierdas. Y llévate a tu chica, que también apreciará las virtudes terapéuticas de las contadas de Quico".

"El Carreirán" resulta ser Quico Cadaval, a quien tengo citado en este Blog como co-autor de la versión teatral del "Si el Viejo Simbad volviese a las islas" sobre inmortal novela de don Alvaro Cunqueiro.
Si la Pilar avisa, vale la pena atenderle.

Incluyo una glosa de una de las actuaciones de este fulano, a quien conozco sólo a través de una grabación en el viejo VHS en la que contaba la historia de cierto Vikingo "muy bueno, muy querido entre os suyos: mataba, violaba, bebía,expoliaba monasterios... muy bueno, muy bueno.

Quico Cadaval. / A. DE TORRE

"Como era previsible, la enésima visita de Quico Cadaval a Segovia provocó un lleno en el salón de actos de Caja Segovia, repleto de adictos a las viejas historias con las que recorre mundo este narrador gallego, uno de los padres del boom de oralidad que vive España con proliferación de certámenes y festivales. En este 25 aniversario que está celebrando la Tertulia de los Martes, Cadaval fue el representante de los cuentistas que tradicionalmente protagonizan la última sesión literaria antes de cada Navidad, dedicada no a la palabra escrita sino a la redicha y en ocasiones teatralizada. Ha sido un broche canalla a la celebración, un homenaje a la locuacidad urdido con relatos de taberna con olor a océano. Cadaval liga unas historias con otras sin permitirse una sola pausa. Los cuentos asoman la cabeza hasta adquirir protagonismo y entonces se mezclan los personajes de una y otra vertiente, se relacionan los misterios y se entrelazan las leyendas.Su poder de atracción reside tanto en esta forma vertiginosa de ir dejando caer las anécdotas, en cascada, como en el propio asunto de las mismas. El repertorio no varió demasiado respecto a otras actuaciones de Cadaval en estas tierras, y así refundó el complejo de Ulises como la querencia a regresar al hogar lo más tarde posible y reinterpretó el complejo de Edipo contado con aplastante sencillez.«Dicen que es uno de los mejores narradores del mundo, aunque yo me lo creo del todo», ironizó Ignacio Sanz en la presentación. Lo que resulta evidente es que sí está en el grupo de quienes más funciones contrata (como los toreros en lo alto del escalafón) y que es uno de los
profesionales que más interés concita. El octubre literario que ha propiciado la Tertulia se ha cerrado con un certero reconocimiento a los autores que escriben en el aire, a los herederos de la tradición oral como vehículo para trasmitir conocimientos, resucitar recuerdos y entretener."


(Y, aprovechando estos paquetes blogueros, meto algo prodigioso: con solo pulsar abajo accédese a una entrevista televisiva de don Älvaro, en el mejor de los blancoynegros, larga de hora y pico, y se le vé y se le oye en toda su presencia, y así odremos tener figura entera de aquel de quien, sin nunca haberle visto ni escuchado, andamos enamorados. ¡No me digais que no es la repanocha!)

http://lepisma.liblit.com/2007/09/16/alvaro-cunqueiro-en-a-fondo/

y ya, de la misma, incluyo una foto, que es de la Rondalla Los Románticos, de Mondoñedo, presidida -en la foto, encirculado- por nuestro buen autor

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lunes, octubre 15, 2007

soy oscuro como el Sol y claro como la Noche...


















Sinbad

Señorías, el nombre con el que Dios me deja andar por el mundo es el de Sinbad marinero



Comerciante 2
¿El qué navegó a lomos de una ballena?

Sinbad
El mismo


Comerciante 1
Es para nosotros un honor. Nosotros somos menos famosos, comerciantes del Gingiz
que vamos a por un flete de rosas al Farfistán.

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Comerciante 2
¡Invite a su criado a beber una copa !

Sinbad
Criado no, que es mi vigía, y no bebe vino,
que aunque ciego,
es ciego muy observador de cada letra del Libro

Comerciante 1
¿Un ciego de vigía?



Sinbad

A los que navegamos guiados por los sueños, nos hace falta alguien que vea en lo oscuro.



Comerciante

¡Solo un gran almirante da esos pasos... !






(Quico Cadaval y Alvaro Cunqueiro: Si el viejo Sinbad volviese a las islas...
Ilustración de Pablo Picasso)

viernes, junio 22, 2007

EXPLICACION



“… el jinete que marchaba delante era Dios mismo, camino de la batalla.

Se le reconocía porque el caballo de Dios galopa con los ojos cerrados”

(De la “Crónica de la derrota de las naciones” de don Alvaro Cunqueiro)

lunes, marzo 19, 2007

¿y si el viejo sinbad volviese a las islas?


Mi amiga Pilar Paz

Pilar Paz, galega de Durango, me hace llegar un texto de Quico Cadaval; un obra de teatro escrita sobre una novela de Álvaro Cunqueiro titulada “si el viejo Sinbad volviese a las islas”. Está editada por la Consellería de Cultura, Comunicación Social E Turismo de la Xuna de Galicia, y se imprimió en mi ciudad, en la Estella Navarra; la web a consultar es la de Editorial HIRU, S.L., en Hondarribia.
Todos los nombres antecitados tienen su punto y su miga: recomiendo al lector que los atesore y no los descuide. Cualquier día la fortuna le arrima a Pilar, a Quico, al viejo Sinbad, a Durango, a Hondarribia, a Estella…
A don Älvaro, el lector ya le conoce. Desde que falleció, se le conoce por su sobrenombre, a saber, Universo o Mundo.
Ni he empezado a espelucharlo a ver qué trae y ya se me ha abierto por aquí:

Demonio elegante-Sinbad: ¡Piensa que yo soy un demonio enamorado! ¡Sueño contigo!
Dama Flor de Durazno-Alba: ¿Soñais los demonios?
Dem. ¡Ay, si te lo dijese!
Dam: ¡No me calles nada!
Dem: Mira, si solo soñamos siete veces con algo, esto nunca se cumple; pero si pasamos de siete y llegamos a doce, entonces todo pasa como fue soñado.
Dam: ¡Yo soy la casta esposa de Tu Fu! Una conversación o un baile, eso no corona a un marido!
Dem: ¡Si sueño doce veces que me meto en tu cama, caiste!
Dam: Pon una vela encendida entre ti y tu sueño!. ¡es lo que hace la gente educada!
Dem: Con nosotros no rige.

(Sinbad comprueba que la alforja de sus sueños está vacía).

jueves, enero 11, 2007

DE LAS MANZANAS

DIALOGOS SOÑÍSTICOS,


*.-Sabe usted, se discute mucho lo de la manzana que Eva le ofrece a Adan en el paraíso.
=.- ¿Qué me dice?
*.-Pues que parece ser que el fruto del árbol prohibido no era manzana, sino una fruta de hueso. En la época en la que fueron redactados los primeros capítulos del Génesis, no se conocían las manzanas en el Oriente Próximo.
=¿Y eso, si no es molestia, qué tiene que ver con los Sueños?
*.- Pues que soñar con manzanas, que es prueba del deseo sexual, con las mayores urgencias, según los intérpretes alejandrinos y bizantinos de sueños, no sería cosa de los descendientes de Abraham retornando a la tierra prometida, quienes soñarían con ciruelas, por ejemplo.
= .- ¿Y por qué ciruelas, ahora que las menciona?
*.- Pues digo ciruelas porque los melocotones aparecieron mucho más tarde y procedentes de China, pasando por los huertos del rey Janiska y de los persas. Y de ahí ese nombre de Albérchigos, es decir, alpérsicos, de las Persias. Pero volviendo a las manzanas, eso sí: soñar con ellas, tanto hombre como mujer, se tomaba como prueba de un despierto apetito carnal
=.- ¿Cómo extensión de la escena del Paraíso y nuestros primeros padres?
*.- Con toda seguridad. Con tanta que nos permite apercibir una de las leyes eternas de los interpretadores de sueños: buscar un antecedente universalmente conocido y atribuir su significado a aquellos sueños en los que aparece. Y las manzanas se ponen eróticas muy a menudo. ¿Recuerdas qué fruta debía conceder Paris a la más seductora de las tres diosas desnudas que intentaban ser la por él elegida?
=.- No
*.- Pues lea y entérese. Pero déjeme continuar un poco más: oler manzanas al atardecer era un preparativo para felices noches. La manzana no tenía la culpa. El que se ponía a oler un par de manzanas, teniendo cada una en su mano, a la anochecida, recostado sobre muelles almohadones, y de paso pensaba en Pepita, en la calidad y abundancia de los posibles encuentros carnales, se preparaba psicológicamente y no corporalmente; afinaba su apetito, lo aumentaba rememorando si ya había habido primeras partes, e imaginando si era la ocasión nueva con moza hasta ahora nunca usada. Llegaría una hora en la que estaría, el que olía la manzana, impaciente e incontinente, deseando echarse sobre la Pepita, pero por lo soñado e imaginado, que no por lo olido.
=.- Oiga, y ¿de donde saca usted todas estas cosas tan…?
*.- Pues lo acabo de fusilar de un artículo titulado “El comedor de pepitas de manzana”, del libro, publicado por Tusquets “La Bella y el Dragón, De amores, sabores y fornicios” de…
=.- Espérese, espérese, déjeme que piense, a ver si atino..
*De todas formas, y mientras lo piensa, voy a mirar en distintas fuentes, a ver qué valor dan al símbolo Manzana en su sistema de interpretación. Veamos…1) símbolos de fertilidad, prosperidad, pero también “una dimensión bíblica que puede sugerir amor prohibido, deseos reprimidos y tentaciones dulces”. 2) Comerlas dulces, alegría o placer, especialmente para las mujeres y las jóvenes. Ácidas, disputa. 3) Comer manzanas significa envidia, rivalidad o celos entre los miembros de la familia. Soñar un manzano lleno de frutos es señal de amistad y numerosas compañías. 4) La manzana, el higo y la granada simbolizan sexualidad. 5) Smboliza la totalidad, los placeres terrenales, el conocimiento y la necesidad de escoger. Y si la comemos madura y sabrosa, es que escogemos goces materiales; si verde,..
=.-¡Ya, ya: Don Álvaro Cunqueiro!
*Así es. Y estas versiones, aquí y allí en Internet.

viernes, noviembre 17, 2006

SOÑANDO POR OFICIO

DEL OUTRO LADO DAS MONTAÑAS

Alguen dixo que había cidades para soñar
Del outro lado das montañas
No dijo si estaban suspendidas en el aire, sumergidas en las lagunas
O perdidas en el corazón del bosque.

Los que allá fueron nada encontraron,
Ni altas torres ni jardines
Ni mujeres hilando en el atrio,
Nin un rapaz aprendendo a tocar a gaita.

Sólo yo traje algo para seguir soñando
Algo visto y no visto en la niebla de la mañana,
Algo que era una flor o un mirlo de oro
O un pe descalzo de muller,

Un sueño de otro que se ponía a dormir en mí,
Echado en mis ojos,
Pidiéndome que lo soñase más allá de las montañas,
Onde no hai cidades pra soñar.

E agora ando soñando por oficio, y no sé
Si soy yo quien sueño, o es que por mí sueñan
Campos, miradas azules, palomas que juegan con un neno
O una mano pequeña y fría que me acaricia el corazón
De Don Alvaro Cunqueiro´con un apaño.