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domingo, enero 24, 2010
Las Campanas... y IX y hasta otra ocasión
A lo largo de muchos años, J.W.Dunne repartió instrucciones entre sus amigos y conocidos para que prestasen cierta atención al momento del despertar; y al final de su "Un experimento...", incluyó numerosos de estos ejemplos. He querido seleccionar el siguiente:
.- Sueño: "cuando me desperté, oí con toda claridad: "THE TIMES, sueños de cuatro hombres"
.- Acontecimientos de vigilia:: El sujeto aceptó que este sueño estaba asociado con la lectura del libro de John Buchan "The Gap in the Curtain". Buchan me escribió diciéndome que este libro había sido inspirado por mi "Un Experimento con el tiempo". Es, en resumen, la historia de cuatro hombres que practicaron el experimento "Dunne" hasta que fueron capaces de prever, de manera conjunta, una página del THE TIMES de un año después.
.- Intervalo: alrededor de dos meses.
.- Valor: Bueno. El TIMES tiene más de 100 años de antigüedad y tengo que decir que, en todo ese tiempo, no hubo ninguna entrada en el periódico con "sueños de cuatro hombres' hasta que Buchan escribió su libro.--etc etc".
(¿Dejamos de lado la divertida coincidencia de que el diario del que se habla se llame, precisamente, "The Times", "El Tiempo"?).
Pues sí, lo dejamos de lado y nos vamos a conocer a otros paseantes por el tiempo: el citado
John Bunchan, que por lo que leo acerca de él fué un hombre verdaderamente notable, de quien se dicen muchas cosas, porque resultó un notable escritor, un político respetado por allí por donde pasó; y que "poseyó el don de hacer amigos hasta la muerte"; y de alguien de quien nada encuentro, sino una breve cita que encabeza su cuento "Los ganadores del mañana" en la -me faltan adjetivos para calificarla o siquiera describirla- "Antología de la Literatura fantástica", de Borges, Ocampo y Bioy.
"Holloway Horn, matemático inglés nacido en Brighton en 1901. fué célebre su polémica con J.W.Dunne, en la que demostró:
1) Que la infinita regresión del tiempo es puramente verbal.
2) Que en general es más inseguro utilizar los sueños para profetizar la realidad que utilizar la realidad para profetizar los sueños".
El cuento por el que le conozco habla de Martin Thompson, un jugador y apostador medio arruinado, que se topa con un periódico del día siguiente. "Jueves 29 de julio de 1926", lee
en los márgenes; "Miércoles 28", dice su agenda. Recela al principio, cede enseguida, mira en las páginas de las apuestas de caballos y, por si acaso fuese cierto, apuesta a los "que ganarán",
y obtiene premio tras premio. Solo al final del día, con una pequeña fortuna en sus bolsillos, encuentra en una página el suelto en el que se refiere su propia, inesperada, ineludible, muerte.
Muchos años más tarde, esta idea dió origen a una interesante serie para televisión, que en castellano se titulaba "Edición Anterior, en la que "Gary Hobson", un semiarruinado corredor de bolsa recibe cada día un diario del día siguiente.
Encontré a Dunne leyendo a Borges -habría leido cien veces este nombre entre sus páginas, pero en esta ocasión, hace un año, empecé a seguir esa pista, que tiró de mí en este "El Caso de Las Campanas de la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz" que,ahora, por el momento, abandono. Borges cita a Dunne en varias ocasiones. Pienso si sus reflexiones acerca de las teorías de Dunne -al fin y al cabo, estaban de plena moda siendo Borges un joven lector- pudiera ser que estuvieran detrás de la tramoya que levantó aquel cuento tan especial que es "Pierre Menard, autor del Quijote". Dunne habla de cuatro hombres que escriben un diario que llegará un año después; Horn, de un diario escrito el día de mañana y que por lo tanto describe tal cual el día de hoy; Pierre Menard es aquel francés del siglo XIX que escribió, partiendo de cero, sin haberlos llegado a leer, capítulos íntegros de "El Quijote". En castellano cervantino, claro...
Quedan sonando en el aire las enmudecidas campanas de santa María, con su peso paquidérmico. Y en Vitoria siguen sucediendo cosas: hice un taller de sueños, y...
.- Sueño: "cuando me desperté, oí con toda claridad: "THE TIMES, sueños de cuatro hombres"
.- Acontecimientos de vigilia:: El sujeto aceptó que este sueño estaba asociado con la lectura del libro de John Buchan "The Gap in the Curtain". Buchan me escribió diciéndome que este libro había sido inspirado por mi "Un Experimento con el tiempo". Es, en resumen, la historia de cuatro hombres que practicaron el experimento "Dunne" hasta que fueron capaces de prever, de manera conjunta, una página del THE TIMES de un año después.
.- Intervalo: alrededor de dos meses.
.- Valor: Bueno. El TIMES tiene más de 100 años de antigüedad y tengo que decir que, en todo ese tiempo, no hubo ninguna entrada en el periódico con "sueños de cuatro hombres' hasta que Buchan escribió su libro.--etc etc".
(¿Dejamos de lado la divertida coincidencia de que el diario del que se habla se llame, precisamente, "The Times", "El Tiempo"?).
Pues sí, lo dejamos de lado y nos vamos a conocer a otros paseantes por el tiempo: el citado
John Bunchan, que por lo que leo acerca de él fué un hombre verdaderamente notable, de quien se dicen muchas cosas, porque resultó un notable escritor, un político respetado por allí por donde pasó; y que "poseyó el don de hacer amigos hasta la muerte"; y de alguien de quien nada encuentro, sino una breve cita que encabeza su cuento "Los ganadores del mañana" en la -me faltan adjetivos para calificarla o siquiera describirla- "Antología de la Literatura fantástica", de Borges, Ocampo y Bioy.
"Holloway Horn, matemático inglés nacido en Brighton en 1901. fué célebre su polémica con J.W.Dunne, en la que demostró:
1) Que la infinita regresión del tiempo es puramente verbal.
2) Que en general es más inseguro utilizar los sueños para profetizar la realidad que utilizar la realidad para profetizar los sueños".
El cuento por el que le conozco habla de Martin Thompson, un jugador y apostador medio arruinado, que se topa con un periódico del día siguiente. "Jueves 29 de julio de 1926", lee
en los márgenes; "Miércoles 28", dice su agenda. Recela al principio, cede enseguida, mira en las páginas de las apuestas de caballos y, por si acaso fuese cierto, apuesta a los "que ganarán",
y obtiene premio tras premio. Solo al final del día, con una pequeña fortuna en sus bolsillos, encuentra en una página el suelto en el que se refiere su propia, inesperada, ineludible, muerte.
Muchos años más tarde, esta idea dió origen a una interesante serie para televisión, que en castellano se titulaba "Edición Anterior, en la que "Gary Hobson", un semiarruinado corredor de bolsa recibe cada día un diario del día siguiente.
Encontré a Dunne leyendo a Borges -habría leido cien veces este nombre entre sus páginas, pero en esta ocasión, hace un año, empecé a seguir esa pista, que tiró de mí en este "El Caso de Las Campanas de la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz" que,ahora, por el momento, abandono. Borges cita a Dunne en varias ocasiones. Pienso si sus reflexiones acerca de las teorías de Dunne -al fin y al cabo, estaban de plena moda siendo Borges un joven lector- pudiera ser que estuvieran detrás de la tramoya que levantó aquel cuento tan especial que es "Pierre Menard, autor del Quijote". Dunne habla de cuatro hombres que escriben un diario que llegará un año después; Horn, de un diario escrito el día de mañana y que por lo tanto describe tal cual el día de hoy; Pierre Menard es aquel francés del siglo XIX que escribió, partiendo de cero, sin haberlos llegado a leer, capítulos íntegros de "El Quijote". En castellano cervantino, claro...
Quedan sonando en el aire las enmudecidas campanas de santa María, con su peso paquidérmico. Y en Vitoria siguen sucediendo cosas: hice un taller de sueños, y...
Dunne oye campanas... VIII
J.W. Dunne aceptó finalmente que sus sueños parecían discurrir con igual facilidad hacia el pasado que hacia el futuro; y no solo los suyos, sino los de todos los seres humanos.
¿Por qué, entonces, nadie había recogido algo tan universal?
“¿Qué pasa -con esas ocasiones en las que uno recibe una carta de un amigo de quien no tenía noticias desde hacía mucho, y cae de pronto
en la cuenta de que ha soñado con él esa misma noche?
¿Qué pasa con ese curioso sentimiento que casi todo el mundo ha experimentado en algún momento, de que algo que está ocurriendo ahora ocurrió antes?
¿Qué pasa con esos raros sueños que terminan con un ruido
y un despertar... precedidos en el mismo sueño por una secuencia perfectamente organizada que desemboca en ese accidente repentino?
¿Y qué pasa con...?”
“Es posible que estos acontecimientos sean normales, no anormales?
¿Y si nuestra visión del tiempo como “futuro”, “presente” y “pasado” fueran solo una rara barrera mental, impuesta, activa solamente cuando estamos despiertos?”
“Algo así debe ser”. Por eso...
...porque lo cierto, lo innegable -se decía- es que la mente despierta rechaza de manera rotunda la asociación entre el sueño y acontecimientos posteriores.
Para ella, ¡esta asociación es al revés!,
y tan pronto como la percibe, la rechaza: de inmediato.
El rechazo intelectual es automático e intenso. Incluso cuando,
a través de registros escritos de nuestros sueños, nos enfrentamos
con pruebas irrefutables, echamos mano de cualquier escusa para evitar su reconocimiento. Que si los detalles no coinciden plenamente, que si hay diferencias... cualquier cosa antes de reconocer las muchas
y muy importantes pistas, las semejanzas, las coincidencias, ...”
¿Por qué, entonces, nadie había recogido algo tan universal?
“¿Qué pasa -con esas ocasiones en las que uno recibe una carta de un amigo de quien no tenía noticias desde hacía mucho, y cae de pronto
en la cuenta de que ha soñado con él esa misma noche?
¿Qué pasa con ese curioso sentimiento que casi todo el mundo ha experimentado en algún momento, de que algo que está ocurriendo ahora ocurrió antes?
¿Qué pasa con esos raros sueños que terminan con un ruido
y un despertar... precedidos en el mismo sueño por una secuencia perfectamente organizada que desemboca en ese accidente repentino?
¿Y qué pasa con...?”
“Es posible que estos acontecimientos sean normales, no anormales?
¿Y si nuestra visión del tiempo como “futuro”, “presente” y “pasado” fueran solo una rara barrera mental, impuesta, activa solamente cuando estamos despiertos?”
“Algo así debe ser”. Por eso......porque lo cierto, lo innegable -se decía- es que la mente despierta rechaza de manera rotunda la asociación entre el sueño y acontecimientos posteriores.
Para ella, ¡esta asociación es al revés!,
y tan pronto como la percibe, la rechaza: de inmediato.
El rechazo intelectual es automático e intenso. Incluso cuando,
a través de registros escritos de nuestros sueños, nos enfrentamos
con pruebas irrefutables, echamos mano de cualquier escusa para evitar su reconocimiento. Que si los detalles no coinciden plenamente, que si hay diferencias... cualquier cosa antes de reconocer las muchas
y muy importantes pistas, las semejanzas, las coincidencias, ...”
jueves, enero 21, 2010
Las Campanas: seguimos especulando VII
Volviendo al tema de las campanas y Mr Dunne: La convivencia de una moral estrictamente antianimista y un puñado de experiencias de aparente anticipación del futuro en el activo cerebro de un diseñador de aeronaves llevó al nacimiento de una doctrina que se llamó "serialismo".
Lo que Dunne dijo, fué que:
"Aquellos sueños que iba coleccionando, aquellos sueños que mis conocidos anotaron y relataron, NO eran percepciones (impresiones) de acontecimientos distantes o futuros. Eran los sueños comunes que se componen de imágenes distorsionadas de las experiencias de la vigilia, reunidos según el modo habitual, medio sin sentido, propio de los sueños.
Es decir: si hubieran ocurrido en las noches posteriores a los acontecimientos correspondientes, no habrían mostrado nada que fuera, ni lo más mínimo, infrecuente, y habrían proporcionado tanta información verdadera como falsa, que es muy poca, en relación con las experiencias de la vigilia que hubieran dado lugar a ellas, como ocurre con cualquier sueño ordinario.
Eran los sueños esperables, apropiados y ordinarios; pero habían ocurrido en las noches equivocadas".
Lo que Dunne dijo, fué que:
"Aquellos sueños que iba coleccionando, aquellos sueños que mis conocidos anotaron y relataron, NO eran percepciones (impresiones) de acontecimientos distantes o futuros. Eran los sueños comunes que se componen de imágenes distorsionadas de las experiencias de la vigilia, reunidos según el modo habitual, medio sin sentido, propio de los sueños.
Es decir: si hubieran ocurrido en las noches posteriores a los acontecimientos correspondientes, no habrían mostrado nada que fuera, ni lo más mínimo, infrecuente, y habrían proporcionado tanta información verdadera como falsa, que es muy poca, en relación con las experiencias de la vigilia que hubieran dado lugar a ellas, como ocurre con cualquier sueño ordinario.
Eran los sueños esperables, apropiados y ordinarios; pero habían ocurrido en las noches equivocadas".
domingo, enero 17, 2010
Las campanas... y Rabelais, VI
En el año 1543 apareció en Paris por vez primera el "Libro Tercero de los hechos y dichos heróicos del Gran Pantagruel", doce años después del anterior volumen de la serie. En este "Tiers livre", Panurgo, amigo de Pantagruel, se pregunta si es que haría bien en casarse o si no; y ese es el núcleo del libro todo. Los dos amigos recorren el mundo consultando adivinos representantes de todas las artes adivinatorias entonces en boga, y en uno de los capítulos, prestan atención a la interpretación del futuro por los sueños.
François Rabelais viene a decir entonces lo mismito que cuatrocientos años después dejó dicho J.W.Dunne.
¡Cuanta diferencia, no obstante, en el tono. Donde Dunne ve, al mirar hacia el pasado, feos salvajes supersticiosos, Rabelais ve sabios, fundadores de la moderna cultura medieval. Y, para explicar algo en lo que tal vez no crea (porque la consulta de los sueños para el asunto propuesto por Panurgo resulta, como método de conocimiento, todo un fiasco!), se inventa un símil de andar por casa enternecedor.
Leamos y juzguemos:
"Tomemos otro método de adivinación -respondió Pantagruel-.
Un medio antiguo y verídico es por los sueños. Pues soñando bajo determinadas condiciones -descritas por Hipócrates, Platón, Plotino, Jamblico, Sinesio, Aristóteles, . Jenofonte, Galeno, Plutarco, Artemidoro Daldianende, Teócrito, Plinio, Ateneo y otros...- el alma, a menudo, prevé las cosas futuras.
No es necesario que os lo pruebe con razonamientos: Lo entendereis bien con un ejemplo corriente. Cuando veis que, estando os niños bien limpios, ahitos
y amamantados duermen profundamente, las nodrizas se van a pasear libremente, como autorizadas durante ese tiempo a hacer lo que quieran ,
pues su presencia junto a la cuna parece inútil.
Del mismo modo nuestra alma cuando el cuerpo duerme, y la digestión está totalmente acabada, al no ser ya necesaria aquí hasta el despertar, se pasea
y vuelve a ver su patria, que es el cielo.
Allí participa insignemente de su origen primero y divino, y allí, contemplando esa esfera infinita e intelectual, cuyo centro está, según Hermes Trismegisto, en cada lugar del Universo y la circunferencia en ningún lugar, y para la que todos los tiempos están presentes, anota no solo las cosas sucedidas en este mundo de abajo, sino que también las futuras; y las comunica a su cuerpo.
Cierto es que no las comunica con la misma pureza con la que las vió, obstaculizándolo la fragilidad e impureza de los sentidos corporales:
así como la Luna, al recibir su luz de los rayos del Sol, no nos la comunica tal cual, tan brillante, tan nítida, tan brillante y ardiente como la recibe.
François Rabelais viene a decir entonces lo mismito que cuatrocientos años después dejó dicho J.W.Dunne.
¡Cuanta diferencia, no obstante, en el tono. Donde Dunne ve, al mirar hacia el pasado, feos salvajes supersticiosos, Rabelais ve sabios, fundadores de la moderna cultura medieval. Y, para explicar algo en lo que tal vez no crea (porque la consulta de los sueños para el asunto propuesto por Panurgo resulta, como método de conocimiento, todo un fiasco!), se inventa un símil de andar por casa enternecedor.
Leamos y juzguemos:
"Tomemos otro método de adivinación -respondió Pantagruel-.
Un medio antiguo y verídico es por los sueños. Pues soñando bajo determinadas condiciones -descritas por Hipócrates, Platón, Plotino, Jamblico, Sinesio, Aristóteles, . Jenofonte, Galeno, Plutarco, Artemidoro Daldianende, Teócrito, Plinio, Ateneo y otros...- el alma, a menudo, prevé las cosas futuras.
No es necesario que os lo pruebe con razonamientos: Lo entendereis bien con un ejemplo corriente. Cuando veis que, estando os niños bien limpios, ahitos
y amamantados duermen profundamente, las nodrizas se van a pasear libremente, como autorizadas durante ese tiempo a hacer lo que quieran ,
pues su presencia junto a la cuna parece inútil.
Del mismo modo nuestra alma cuando el cuerpo duerme, y la digestión está totalmente acabada, al no ser ya necesaria aquí hasta el despertar, se pasea
y vuelve a ver su patria, que es el cielo.
Allí participa insignemente de su origen primero y divino, y allí, contemplando esa esfera infinita e intelectual, cuyo centro está, según Hermes Trismegisto, en cada lugar del Universo y la circunferencia en ningún lugar, y para la que todos los tiempos están presentes, anota no solo las cosas sucedidas en este mundo de abajo, sino que también las futuras; y las comunica a su cuerpo.
Cierto es que no las comunica con la misma pureza con la que las vió, obstaculizándolo la fragilidad e impureza de los sentidos corporales:
así como la Luna, al recibir su luz de los rayos del Sol, no nos la comunica tal cual, tan brillante, tan nítida, tan brillante y ardiente como la recibe.
(Tercer libro de Pantagruel, traducción y edición de Alicia Yllera, Edit. Cátedra,
col. Letras Universales, nº408)
viernes, enero 15, 2010
Las campanas y Dunne V
J.W.Dunne, el tipo seguro de sí mismo que venimos conociendo, desestimó lo que él llamaba "la idea del alma" con gran firmeza.
"...no puede haber ninguna duda razonable de que la idea del alma tiene que haber surgido por primera vez en la mente del ser humano primitivo como resultado de la observación de su sueño. En su ignorancia, no podía haber llegado a otra conclusión que no fuese que, en el sueño, abandonaba su cuerpo dormido en un universo y deambuleaba por otro. Se cree que de no ser por esos salvajes, a la humanidad nunca se le habría ocurrido la idea de algo como “el alma”; por eso, no se puede pretender que se tomen en serio los argumentos introducidos más tarde para reforzar una cuestión -la existencia de esa “alma”- ya contaminada en su origen".
(es decir, ¿para qué molestarnos en pensar en asuntos de almas si el propio concepto de "alma se lo inventaron, mal deducido, los salvajes primitivos?)
Sus declaraciones acerca del "hombre primitivo", del "salvaje", están hoy en día, amigos míos ab-so-lu-ta-men-te su-pe-ra-das. El pobre zote, hijo al fin de su tiempo, tomaba todavía a los aborígenes que seguían sobreviviendo desde el paleolítico sin mudanza de usos ni costumbres por "salvajes" y "primitivos"
¡Creencias imperialistas, racistas y contaminadas por el ingenuo optimismo antropocéntrico de la era post-maquinista... ¡Ingenuo varón, nuestro J.W.Dunne, que se creyó que los tiempos desembocaban en Sus tiempos, y que estos eran la Quintaesencia del Verdadero Conocimiento Objetivo!
No sabía él que si hubiese podido mirar tan solo 100 años más tarde, que si su mirada hubiese podido alcanzar hasta nuestros días, hubiese visto las cosas tal y como hoy las consideramos yo y mis amados lectores -que somos, aunque esté feo que lo diga yo, el colmo de la nata del depósito de la decntación del refinamiento de lo más de lo más de lo más de la inteligencia.
Hoy , tan solo 90 años más tarde,sabemos que los contados pobados amazónicos y papúanuevaguinéicos más o menos intactos que quedan, ¡No son poblados de salvajes incultos, no, por Dios!, sino testigos, testimonios, del devenir de la Raza Humana con minúsculas!
Pobre Dunne. Él sí que era un Primitivo, él sí que era Un Salvaje!
¡Hoy en día, somos muchísimo más modernos! ¡Más tolerantes! ¡Y más objetivos! Y, si me apuran, ¡¡muchísimo más más espirituales que ellos en sus tenebrosos años de 1920!!.
En fin, así era aquel buen teniente J.W.Dunne, ¡Que el Clemente, el Misericordioso se apiade de él!.
De todas formas, dió a luz una teoría única que tiene que ver con las campanas de Santa María a las que aludí rato ha, así que seguiré con él un ratito más -mi tolerancia es proverbial (1)
He hurgado en la Web en busca de diseños de aquellos aviones que nos dicen que diseñaba, y no desdeñables imágenes he pillado. Allá van!
miércoles, enero 13, 2010
las campanas... IV Dunne
Dunne era un hombre de comienzos del siglo XX. Diseñaba aviones. ¿Podemos imaginar, alguno de nosotros lo que eso significa, "diseñaba aviones"? No un avión, sino "aviones". Algunos volaban, otros no, y otros simplemente se rompían en pleno vuelo.
SUEÑO de J.W.Dunne, año 1912:
soñé que me encontraba de pié, en un enorme prado, situado en un paisaje que no pude reconocer. Allí aterrizó un aeroplano, que se estrelló a unos sesenta metros de donde yo estaba. Poco después ví a B., que venía hacia mí en la dirección en que había ocurrido el accidente. Le pregunté si los daños habían sido graves. Me respondió: "no, no demasiado", y añadió, "La culpa es de ese espantoso motor; pero ahora tengo que cargar con él" El sueño fué largo, todo él sobre accidentes de aeroplanos, (una forma común de pesadilla que todavía me afecta en la actualidad), y el accidente no fué lo peor que ví. Me despertó el camarero etc etc...a eso de las 8 de la mañana".
COINCIDENCIA: B. se había matado aquella misma mañana al estrellarse en un prado entre las 8 y las 9.
ANALISIS DE DUNNE DE LA COINCIDENCIA: 1) Tener pesadillas sobre accidentes aéreos era corriente para mí por entonces. Así que el nexo sueño-accidente puede muy bien no ser causal, sino accidental. 2) El accidente no se debió al fallo de un motor, sino al desenganche de un mecanismo de desembrague rápido en uno de los cables maestros de sustentación, y a la consiguiente rotura hacia arriba de un ala. B. sabía pues, sin duda, que su ala se había roto. Esto priva de cedibilidad a la idea de que entre B. y yo hubiese un nexo telepático en aquellos momentos. c) B. no pilotaba el avión: era simplemente el pasajero. En mi sueño no aparecía esa otra persona... "
Diseñaba aeroplanos, escrutaba en sus sueños y se defendía como gato panza arriba de mantener cualquier idea que involucrase la existencia de un "alma" en el hombre.
Un caballero del Imperio británico, subsección Descreídos. Todo un tipo.
SUEÑO de J.W.Dunne, año 1912:
soñé que me encontraba de pié, en un enorme prado, situado en un paisaje que no pude reconocer. Allí aterrizó un aeroplano, que se estrelló a unos sesenta metros de donde yo estaba. Poco después ví a B., que venía hacia mí en la dirección en que había ocurrido el accidente. Le pregunté si los daños habían sido graves. Me respondió: "no, no demasiado", y añadió, "La culpa es de ese espantoso motor; pero ahora tengo que cargar con él" El sueño fué largo, todo él sobre accidentes de aeroplanos, (una forma común de pesadilla que todavía me afecta en la actualidad), y el accidente no fué lo peor que ví. Me despertó el camarero etc etc...a eso de las 8 de la mañana".
COINCIDENCIA: B. se había matado aquella misma mañana al estrellarse en un prado entre las 8 y las 9.
ANALISIS DE DUNNE DE LA COINCIDENCIA: 1) Tener pesadillas sobre accidentes aéreos era corriente para mí por entonces. Así que el nexo sueño-accidente puede muy bien no ser causal, sino accidental. 2) El accidente no se debió al fallo de un motor, sino al desenganche de un mecanismo de desembrague rápido en uno de los cables maestros de sustentación, y a la consiguiente rotura hacia arriba de un ala. B. sabía pues, sin duda, que su ala se había roto. Esto priva de cedibilidad a la idea de que entre B. y yo hubiese un nexo telepático en aquellos momentos. c) B. no pilotaba el avión: era simplemente el pasajero. En mi sueño no aparecía esa otra persona... "
Diseñaba aeroplanos, escrutaba en sus sueños y se defendía como gato panza arriba de mantener cualquier idea que involucrase la existencia de un "alma" en el hombre.
Un caballero del Imperio británico, subsección Descreídos. Todo un tipo.
lunes, enero 11, 2010
asociación libre...
"An Experiment with Time, de J.W. Dunne (1927), que trata sobre el carácter eternamente presente y simultáneo del tiempo y la aptitud de los sueños

para sustraerse a la linealidad temporal propia de la consciencia y adquirir carácter
premonitorio. Al principio del relato (final de la película), su destino se nos presenta
como predeterminado por la cámara, que la observa desde arriba, la elige y la entrega a la centrifugadora del tiempo mientras ella lee plácidamente sobre la hierba el libro de
J. W. Dunne"...

(de una crítica cinematográfica, en "Misterioso objeto al mediodia)
para sustraerse a la linealidad temporal propia de la consciencia y adquirir carácter
premonitorio. Al principio del relato (final de la película), su destino se nos presenta
como predeterminado por la cámara, que la observa desde arriba, la elige y la entrega a la centrifugadora del tiempo mientras ella lee plácidamente sobre la hierba el libro de
J. W. Dunne"...
sábado, enero 09, 2010
Las campanas, los sueños... II
Lo que puedo decirle es, en primer lugar, que claro que le creo a usted. En segundo lugar, que, efectivamente, eso no es un "deja vu", una de esas experiencias de "Yo ya he estado aquí" que quien más, quien menos, experimentamos de vez en cuando -en mi caso, esto me sucedía más a menudo "antes", en años más tempranos que los de ahora-.
Por lo demás, incontables son los ejemplos de vivencias semejantes a la que usted me cuenta.
En la Web, enseguida encuentro que:
"Yo, que recuerde, sólo he tenido un sueño premonitorio. Soñé que me encontraba en una mesa de radiografías y un médico, enfermero, no sé, me estaba examinando un tobillo. Bueno, a la mañana siguiente iba con todas las prisas arreglándome, se me enganchó un pie en un roto que había en un edredón que estaba rozando el suelo, y me caí todo lo larga que era xDD. Un tobillo se me puso como una morcilla, así que esa misma mañana me encontré en la misma situación en la que estaba en mi reciente sueño. Imaginaos mi careto..."
J.W.Dunne, allá por 1927, se tomó el fenómeno en serio y mientras recogía testimonios espontáneos de sus amigos, diseñó una serie de experimentos con los que obtuvo un número todavía mayor de testimonios; en su libro "Un experimento con el tiempo" -lo compré hace unos meses, editado por Zenith/Planeta-, da cuenta de unos cuantos, tanto propios como ajenos.
La cosa comenzó con un par de sueños: soñó que su reloj se había detenido a cierta hora, cosa que le ocurrió realmente al día siguiente,;y soñó con una gran catástrofe con 4.000 muertos en vísperas de la erupción del volcán Mont Pelée, que mató a 40.000 personas. Más adelante comenzó a anotar sus sueños al despertarse, y así pudo relacionar con precisión un sueño con un caballo que atravesaba una cerca aparentemente infranqueable con un suceso igual mientras pescaba con su hermano la tarde siguiente.
Todo esto despertó en él su afán de investigador -hay que decir que por aquel entonces se dedicaba a la ingeniería aeronaútica, es decir: inventaba aviones-... (continuará).

(J.W. Dunne en uno de sus aviones)
Por lo demás, incontables son los ejemplos de vivencias semejantes a la que usted me cuenta.
En la Web, enseguida encuentro que:
"Yo, que recuerde, sólo he tenido un sueño premonitorio. Soñé que me encontraba en una mesa de radiografías y un médico, enfermero, no sé, me estaba examinando un tobillo. Bueno, a la mañana siguiente iba con todas las prisas arreglándome, se me enganchó un pie en un roto que había en un edredón que estaba rozando el suelo, y me caí todo lo larga que era xDD. Un tobillo se me puso como una morcilla, así que esa misma mañana me encontré en la misma situación en la que estaba en mi reciente sueño. Imaginaos mi careto..."
J.W.Dunne, allá por 1927, se tomó el fenómeno en serio y mientras recogía testimonios espontáneos de sus amigos, diseñó una serie de experimentos con los que obtuvo un número todavía mayor de testimonios; en su libro "Un experimento con el tiempo" -lo compré hace unos meses, editado por Zenith/Planeta-, da cuenta de unos cuantos, tanto propios como ajenos.
La cosa comenzó con un par de sueños: soñó que su reloj se había detenido a cierta hora, cosa que le ocurrió realmente al día siguiente,;y soñó con una gran catástrofe con 4.000 muertos en vísperas de la erupción del volcán Mont Pelée, que mató a 40.000 personas. Más adelante comenzó a anotar sus sueños al despertarse, y así pudo relacionar con precisión un sueño con un caballo que atravesaba una cerca aparentemente infranqueable con un suceso igual mientras pescaba con su hermano la tarde siguiente.
Todo esto despertó en él su afán de investigador -hay que decir que por aquel entonces se dedicaba a la ingeniería aeronaútica, es decir: inventaba aviones-... (continuará).

(J.W. Dunne en uno de sus aviones)
Las campanas de Santa Maria I
Quiero contarle una curiosa experiencia que viví días atrás. Tenía previsto acudir con mi familia a Vitoria -Gasteiz, para visitar las obras de la Catedral de Santa María. Posiblemente haya oído hablar de ello: desde hace ahora 10 años, están interviniendo en la arquitectura de ese viejo templo. Vargas Llosa y Ken Follet han sido dos visitantes ilustres de esta obra. Por cierto, que la visita nos agradó sobremanera: Bien vale la pena el corto viaje Bilbao-Vitoria.
El día estaba frío y nublado. La visita terminaba en el atrio de la Iglesia, pero tenía un extra. La guía nos hizo salir a la calle y rodear los viejos muros, y nos dirigió a una explanada cubierta por una lona. Antes de traspasar la puerta, dijo que íbamos a ver las campanas.
Me volví hacia mi hijo y le dije: "Vaya! esta noche he soñado que una guía nos llevaba a ver una gran campana, que estaba en el suelo"... y mi hijo se separó de mí y me quedé sin contarle cómo terminaba: Rodeábamos la campana y entonces la guía nos lanzaba una pregunta: "Cuanto calculan ustedes que pesa?"
En fin, entramos a la explanada y vimos las cinco campanas, depositadas allí durante la restauración. La guía nos explicó cómo se fundían in situ, nos habló de las distintas formas canónicas de campanas y nos preguntó: ¿Cuanto calculan ustedes que pesa la mayor de ellas?" Me eché a reir: ¡como en mi sueño!
Las coincidencias no iban más allá. La campana soñada pesaba cincomil kilos, y la vitoriana, mil seiscientos. Pero ¡mi hijo es testigo, soñé lo que iba a sucederme doce horas antes de que sucediese! No fué un "deja vu". ¿Qué cree usted que fué?
¿Qué me puede decir al respecto, señor del Blog?
Feliz año nuevo
El día estaba frío y nublado. La visita terminaba en el atrio de la Iglesia, pero tenía un extra. La guía nos hizo salir a la calle y rodear los viejos muros, y nos dirigió a una explanada cubierta por una lona. Antes de traspasar la puerta, dijo que íbamos a ver las campanas.
Me volví hacia mi hijo y le dije: "Vaya! esta noche he soñado que una guía nos llevaba a ver una gran campana, que estaba en el suelo"... y mi hijo se separó de mí y me quedé sin contarle cómo terminaba: Rodeábamos la campana y entonces la guía nos lanzaba una pregunta: "Cuanto calculan ustedes que pesa?"
En fin, entramos a la explanada y vimos las cinco campanas, depositadas allí durante la restauración. La guía nos explicó cómo se fundían in situ, nos habló de las distintas formas canónicas de campanas y nos preguntó: ¿Cuanto calculan ustedes que pesa la mayor de ellas?" Me eché a reir: ¡como en mi sueño!

Las coincidencias no iban más allá. La campana soñada pesaba cincomil kilos, y la vitoriana, mil seiscientos. Pero ¡mi hijo es testigo, soñé lo que iba a sucederme doce horas antes de que sucediese! No fué un "deja vu". ¿Qué cree usted que fué?
¿Qué me puede decir al respecto, señor del Blog?
Feliz año nuevo
(la campana mayor de Santa María desciende del campanario)
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