Anoche -o anteanoche- algo me explicaba yo a mí mismo mientras dormía
que requería del Tres, del Trío, del Triángulo para ser entendido.
El último rebote de aquella explicación -a la que ahora no consigo dotar de la nitidez suficiente como para que aflore en mis recuerdos-me llevaba a ciertas páginas de la novela "Paradiso" ; aquellas en las que José Cemí, el protagonista, y su amigo Fronesis, con quien ha trabado relación al ingresar en la Universidad, entonan un dúo allá por los pasillos de la Facultad ante el aplauso de sus compañeros. El tema:...
¿El tema? Los temas son la educación, la rebelión, los números, la amistad, el Eros floreciente, el hallazgo de la propia identidad, la salvaguarda de las tradiciones familiares, la necesidad vital del ser instruidos, la poesía, el surrealismo, Cuba, el honor...
Pero aquí lo traigo por lo que toca a que, también, el tema es el Simbolismo. Es decir: la relación entre el ser humano, ciertas representaciones y determinadas verdades.
Mucho me peleo -iba a decir "me he peleado"- con la artimaña de mirar los sueños siguiendo un catálogo de símbolos. Por reacción, desdeño toda asignación fija de cierto significado a cierta figura.
Pero, leí muy recientemente -tal vez en Fromm- que las necesidades humanas son , además de universales, extremadamente pocas y extremadamente claras, y que en ese sentido no nos debería extrañar que aparecesen mil veces en mil sueños de individuos sin nada en común, ni cultural, ni siquiera cronológicamente.
El caso de lo sexual es, claro, muy explicativo. Soñar sexualmente, sea de menera explícita, sea a través de imágenes deformadas, es algo de lo que tenemos testimonios allí donde busquemos. Y lo mismo para el pavor, para el hambre, para el descanso, para la vindicación, para la madre y el padre, para la paz del espíritu...
Pero, antes de empezar a subir aquel diálogo, vaya mi Feliz Año Nuevo para tí; evocando a mi hermanito Enrique de Diego- y con él a los demás hermanitos-, te lo deseo con palabras de Sabina -y Chavela Vargas animando "¡que aún queda el último jalón!"
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,que todas las lunas sean lunas de miel.