viernes, abril 17, 2009

El Palacio de los Sueños

Han pasado unos días desde que escribí acerca de Roger Bastide y su plan de agrupar
los sueños por géneros, por niveles sociales, por razas, por edades...

Desde entonces, lo que es yo, he tenido cantidad de episodios oníricos, muchos de ellos semirecordados. Además he tenido la sensación de que cada uno de ellos era una cuenta
en un rosario que llevo , qué sé yo, meses desgranando.

Me llevé conmigo algunos libros, entre los que "El palacio de los Sueños", de Ismail Kadaré,
en Alianza Bolsillo: Traducción de Ramón Sanchez Lizarralde.

Ambiguamente me metí con él. Leí la introducción, obra del traductor, para situarme,
arranqué ("la mañana era húmeda y ventosa.")... Enseguida me salté veinte páginas, luego ojeé el capítulo cuyo título me resultaba más atractivo, y de allí pasé al final. Ya tenía el diagnóstico: Herencia de "El Proceso" de Kafka, un aire a Saramago, en fin, el esfuerzo no valdrá la pena.

Eso sí: una idea acerca de los sueños verdaderamente interesante, tengo que masticarla; para el Blog... (la guardo para más adelante)

¿Porqué volví sobre "El Palacio de los Sueños? En fin, volví... y dí con un nervio de la acción
que no había advertido. Y luego con otro, y con otro. Y así descubrí la voz de este libro.
Sigue siendo herencia de Kafka. Pero no sólo, no sólo. Es un libro perfectamente autónomo. Obra de todo un escritor.

Quevedo no dice una sola palabra acerca de los sueños en sus "Sueños". Los sueños son la tela sobre la que pinta el resco del Gran Teatro del Mundo y sanseacabó. Roberto Bolaño, por poner un ejemplo, representa exactamente lo opuesto. Los sueños de sus protagonistas aparecen en el texto como parte inseparable de la narración; se abstiene por completo de buscarles una interpretación, pero los incluye con la mayor fidelidad. Nada explican, pero suceden, forman parte de la vida; véase "Los detectives salvajes"

Lo que hace Kadaré con los sueños , hay que leerlo para entenderlo. Y, palabra de converso,
vale la pena.




Y allá por la página 155 asoma el mismo espíritu que inspirara a don Rogelio de la Bastida. Visitando el Archivo del Tabir Saray (que así se llama el Palacio de los sueños), el protagonista
es acompañado por un veterano que le guía y le explica (...y le aturde...). Los sueños de los súbditos del imperio están allí, centenariamente almacenados en cartapacios según criterios precisos. Escuchemos:

"aquí se encuentran los sueños acerca del fin del mundo según los pueblos que tienen inviernos muy ventosos"

"aquí, los sueños vistos en víspera de grandes matanzas"

"proyectos de vida de origen femenino"

"sueños de resurrección de los muertos de origen masculino"

"los sueños de los grandes visires; sueños de los pueblos infieles..."



El libro tiene una portada perfecta, obra de J.W.M.Turner; he escogido asociarlo a un grabado de Piranesi, que, finalmente, me parece menos ajustado que el original, pero asimismo sugerente.

2 comentarios:

María de Herem dijo...

Hace mucho que no sueño Francis... días y días... pero anoche, de madrugada, escribía el siguiente mensaje: Esta mañana amaneció poblada de las telarañas negras de los sueños... Yo no me di cuenta. Mi compañero de piso me lo dijo. Pero cuando entré a la habitación y vi sobre mi parte todas esas telarañas... aluciné. En colores, sí. Di tú, que era para como que sucediera... la noche de magia y el tiempo que hace que esa magia se gesta: 12 años :)

Muchos besos, compañero. Estoy muy en la realidad y poco en la virtualidad. Tú ya sabes .~)

Anónimo dijo...

Muchas gracias, pués.