lunes, noviembre 10, 2008

Kung Fu Tseu

En una biografía de Confucio escrita por Richard Wilhelm y editada haca mil años por Alianza has dos episodios en los que se deja ver la importancia que aquel gran educador les daba como guías y como diagnósticos de su integralidad. Ahí van:


“El gran maestro, en una época triste, exteriorizó esta queja: “Voy para abajo (en otra versión: ¡qué decadencia!) Hace mucho que no he visto en sueños al príncipe de Tschou!” (El Príncipe fué uno de los Gobernantes de los tiempos antiguos de los que aprendió para refundir su propio sistema: el más joven, el más modesto y a quien más trató Confucio de parecerse.)
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"Al comenzar el verano del año 479 concluyó la vida terrenal del maestro. Algunos sueños
que había tenido y en los cuales se veía a sí mismo sentado en el templo entre pilastras rojas,
le prepararon para el acontecimiento. Dícese que una mañana se levantó temprano y arrastrando su bastón, estuvo paseando por el patio arriba y abajo. Al mismo tiempo cantaba:

“El Monte Taishan se derrumba,
la viga se rompe,
Y el sabio termina su vida”.


Luego se sentó silencioso en su habitación. Preguntado por Tsï Kung acerca del sentido de su canción, refirió su sueño. Luego agregó:
“No surge ningún rey sabio. ¿Quién habría de escucharme? ¡Tengo que morir!”

Después se acostó en la cama, y tras una enfermedad que duró siete días, murió.

Está enterrado en el cementerio familiar de K¨üfou.
(Fotografía: El Monte Taischan).

La Rueda del Mundo: Nataraj baila así.

E$stoy sorprendido por la irrupción de Rumí en los comentarios a la entrada anterior (para ver, pulsar sobre el título "Dos Preguntas": aparecen a pié de página). Rumí fué, por muchos años, mi guía en los asuntos del Amor: "No conozco otro amor que no sea el de Rumí", llegué a escribir: de puro joven, ingenuo e inflamado, digo yo...) No le invité a este Blog por no ver cómo asociarle con los sueños, y hete aquí que aparece, y revestido de humor. Vaya sorpresa.

Y voy a Zaragoza, a trabajar para el entrañable grupo de Formación, invitado por Carlos Cervera. (Carlos estudia los sueños. Quiero decir que, de verdad, estudia el mundo de los sueños. Por muy marginal que sea la última curiosidad que yo encuentro de este asunto, Carlos lo había explorado. Gracias a él he conseguido bibliografía y fotocopias de textos que, de otra manera, seguiría ignorando del todo.). Carlos me prestó su casa, y allí me anduve rebuscando en su biblioteca con qué cloroformizarme y encontré el "Medianoche en Serampor", de Mircea Eliade, en Anagrama: -agotado, inencontrable, pequeñito, fascinante-. Son dos cuentos; recordaba a la perfección el primero (protagonizado, en la India erudita y practicante, por un joven estudiante del hinduismo que quiere acercarse a los conocimientos del Tantra) ;y nada el segundo, con lo que a por éste que me fuí.

En la página 100, el mismo protagonista, ya mayor, encuentra entre los manuscritos de una biblioteca en Bucarest la teoría y técnica de los Sueños Lúcidos, del trasladar la plena conciencia tanto a lo vigil como a lo onírico. (¡Mira tú qué claro -me dije-, y qué hodamente expuesto; y escrito cuarenta años antes que Castaneda, cincuenta antes de Jodorowsky y 60 antes del desmbarco del Super-Sueño-Lúcido en los estantes del Supermercado Espiritual Global -al lado justo de la sección "Mandalas y Chakras-").

Vuelto a casa, el sabor del "Serampor" me hizo echar mano a "Los Mitos y símbolos de la India", de Heinrich Zimmer -gloria bendita de la buena, editado en Siruela-. Y ya le iba a pedir que me contara otra vez las historias de "La Doncella más Hermosa de las Tres Ciudades", de Rahu, el Rostro de Gloria, de Narada y de Markandeya, cuando, como suelo, abrí el libro por el final.
Allí, una parábola judía. Zimmer (1890 - 1943) nos dice que "cuando la leí por primera vez, me di cuenta de que había estado viviendo y actuando de acuerdo con ella durante 10 años, desde que empezó a revelárseme el tesoro milenario y espiritual de los mitos y los símbolos hindúes a través de mis estudiosde los sagrados mandala indios, juntamente con mi investigación sobre los Tantra y los Purana".

El cuento es este
parábola judía
Se trata de una anécdota que se cuenta del rabí Eisik, hijo del rabí Jekel, que vivía en el ghetto de Cracovia, capital de Polonia. Había permanecido firme en su fe a lo largo de los años de aflicción, y era un piadoso siervo del Señor su Dios.
Una noche, mientras dormía, el piadoso y fiel rabí Eisik tuvo un sueño; el sueño le ordenaba que se dirigiese a Praga, la lejana capital bohemia, donde descubriría un tesoro oculto, enterrado bajo el principal puente que conducía al castillo de los reyes bohemios. El rabino se sorprendió, pero dejó el viaje para más tarde. Sin embargo, se repitió el sueño otras dos veces. Tras la tercera llamada, lió los bártulos valerosamente y se puso en camino.

Al llegar a Praga, el rabí Eisik se encontró con que había centinelas en el puente, y que lo custodiaba día y noche; así que no se atrevió a cavar. Se limitó a ir cada mañana a merodear
por el lugar hasta el anochecer, mirando el puente, observando a los centinelas y estudiando discretamente la albañilería y el suelo. Por último, el capitán de la guardia, extrañado ante la persistencia de este anciano, se acercó a él y le preguntó cortésmente si había perdido algo, o quizá esperaba la llegada de alguien.
El rabí Eisik le contó con sencillez y confianza el sueño que había tenido. El oficial se echó hacia atrás con una carcajada.-¡Mi pobre amigo!, ¿de verdad? -dijo el capitán-. ¿Y has gastado tu calzado viniendo hasta aquí por un sueño? ¿Quién en sus cabales creería en un sueño?
Pues te voy a decir una cosa: si yo creyera en los sueños, ahora mismo estaría haciendo exactamente al revés. Habría hecho la misma peregrinación que tú, sólo que en dirección contraria, aunque sin duda con el mismo resultado. Deja que te cuente mi sueño.(Era un oficial amable a pesar de sus fieros bigotes, y el rabino sintió simpatía por él).

-He soñado -dijo el oficial de la guardia, bohemio, cristiano- que una voz me hablaba de Cracovia, y me ordenaba que fuese allí y buscase un gran tesoro que había en casa de un rabino judío llamado Eisik, hijo de Jekel; que encontraría el tesoro enterrado en un sucio rincón detrás de la estufa. ¡Eisik, hijo de Jekel! -volvió a reir el capitán con los ojos chispeantes-. Imagínate: ¡ir a Cracovia... y ponerme a derribar las paredes de todas las casas del ghetto: porque la mitad de los hombres se llamarían sin duda Eisik y la otra mitad Jekel! ¡Eisik, hijo de Jekel, nada menos! -y siguió riéndose de esta broma maravillosa.

El modesto rabino escuchó con atención; luego, tras una profunda inclinación, y dar las gracias a su desconocido amigo, emprendió a toda prisa el largo regreso a su casa, cavó en el rincón abandonado de la estufa, y encontró un tesoro que puso fin a su miseria. Y con una parte del dinero, erigió una casa de oración que aún hoy lleva su nombre.

Así, pues, termina Zimmer, no está lejos el tesoro que pone fin a nuestra miseria y nuestros agobios. No hay que buscarlo en ninguna región lejana; está enterrado en nuestra propia casa, o sea, en nuestro propio ser. Se halla detrás de la estufa, detrás del centro que da calor y vida a la estructura de nuestra existencia, en lo más recóndito de nuestro corazón... con tal que podamos cavar. Pero lo cierto es que sólo después de un viaje fiel a una región distante, a un país extranjero, a una tierra extraña, se nos puede revelar el significado de la voz interior que debe guiar nuestra empresa. Y junto con este hecho persistente y singular hay otro, a saber: que quien nos revela el significado de nuestro mensaje interior ha de ser un desconocido, de otro credo y de una raza extranjera. (Lo copio/pego desde http://natrafo.blogspot.com/ , Blog sereno que incluye youtubes musicales de Javier Ruibal,
lo que ya es mucho)

Muchos conocíamos este cuento en varias versiones: Bernardo Atxaga jugó una vez a multiplicarlas y creó unas cuantas de elas; Borges la titula "Historia de dos que soñaron";
Paolo Coelho la desarrolló hasta hacerla novelita; pero sobre yo todo la conocía en la versión de Rumí. Hay allí un derviche donde aquí un rabí, e Ispahan donde aquí es Praga. Allí musulmanes donde aquí judíos. Por lo demás, es el mismo cuento.


Así que Zimmer cuenta -sin citarlo- un cuento de Rumí.

Así que sin buscarlos me han llegado repetidamente Rumí, la filosofía práctica del Yoga, la busca del conocimiento que transforma, la identidad entre judíos, cristianos y musulmanes, la providencia que cabalga en los sueños... ¿Casualidades? ¿Causalidades?


Una tercera opción: son mantras, incesantemente repetidos por la humanidad entera en cada lengua y en cada alma, tanto que aunque inaudibles al oido resultan ineludibles; lanzados al viento desde las cumbres más altas donde los viajeros depositan lajas de piedra, banderolas, restos de basura, por las laderas donde los repiten las órdenes de los pastores, hasta las ciudades, los campos y las playas, donde sus armónicos resuenan con cada parto, con cada abuso, con cada mimo, con cada cancioncilla, con cada pérdida de fé: Om Nama Shivaya, Bishmillah Ar-Rahman Ar-Rahim , Cristo ten piedad.


miércoles, noviembre 05, 2008

Dos Preguntas



¿De qué va este Blog?
Va de dos preguntas


La una, ¿"quién soy Yo"?
¿Qué es "Yo"?, la segunda.


La primera pregunta responde -qué atrevida!-
a que no puedo parar
de intentar
hacerme,
y acertar.


La segunda, a la sed
de esa sed de la que dice la jota
"y dame un poco de sed /que m´estoy muriendo di´agua"
de conocer y de ser
que, siendo solo lo que sea que ya soy,
espero que se sacie.

Así leo lo que los otros, Heráclito o Gaussen, dicen: como si ellos estuviesen regidos por estas dos mismas preguntas.
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Cuando -por ejemplo- me encuentro en mí tres o cuatro voluntades superpuestas y simultáneas, como en las "Rebelión a Bordo",
me siento como si hubiese conseguido una carambola a tres bandas:
sí, algo que me describe a "mí" y algo que me permite asomarme a "eso" que es así.
Pero como si supiese que son "chiripas", suerte pura, atisbos con el rabillo del ojo que, vistos de frente aparecen como fragmentos sin sentido de cualquier cosa, de nada en absoluto.
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"Una fortaleza almenada, una alma azulada, perfección espiritual" , nos contaron en "Las criaturas". Roberto Bolaño (por cortesía de Lourdes) también tiene algo que contar.


"Volví en sueños al pais de la infancia. En el cielo
había una espada azul. Una gran espada azul sobrevolando
los tejados marrones y rojos de Quilpué.
Entré caminando, con las manos en los bolsillos, y busqué
las viejas películas: el riachuelo, el caballo, la plaza
cubierta de hojas, el porche de mi casa. No vi
a nadie. Hasta el Duque había desaparecido.
de alguna manera intuí que el pueblo había entrado
en una suerte de operación geométrica sin fin. La espada
se reproducía en el cielo, mas siempre era una e indivisible".
(Busco Quilpué, y encuentro esta imagen. Ni los tejados rojos quedan ya; la espada que ahora es blanca, allí sigue.)





lunes, noviembre 03, 2008

El albergue de las criaturas



Dí hace algún tiempo con una capilla virtual que se titula "El albergue de las criaturas", y me carteé un poco con alguien que contestaba desde allí, y todavía no se ha cortado ese contacto. Pero el lugar está cerrado. Y da pistas de una -o varias- historias de amor y desencuentros...


En sus años de estar abierto, recibió más de medio millón de visitas; y proporciona cantidad de enlaces que vale la pena rastrear.


Incluyo aquí la entrada suya que me puso sobre su pista, como homenaje, como agradecimiento y porque, en sí, es una reflexión que vale la pena leer. La ilustración acompañaba al texto.
Este era el estilo -en parte erudito, totalmente individual- del Blog


durmiendo un sueño confiado entre unos brazos?

Octubre 2, 2006, 12:33 pm Archivado en: .K.A.O.T.I.C.A.-∑-., Mágico & Místico & Esotérico, Sueños & Pesadillas

Entre los naskapi, indios cazadores del Canada, el alma es una sombra, una chispa o una llamita que sale por la boca. Para los bantú del Kasai, el alma se separa del cuerpo durante el sueño; los sueños que son las reseñas de sus viajes les habrán sido comunicados por los muertos con los cuales han conversado..
Cuando a mí me mostraron mi alma me encontraba en las almenas de una fortaleza. Y la fortaleza es el símbolo del refugio interior del hombre, el lugar privilegiado entre el alma y ”la divinidad” o lo Absoluto. La fortaleza era blanco azulada, mi alma también lo era, sólo que más etérea. Las fortalezas, los castillos son un símbolo de protección. Amanecer en esas almenas … Y la fortaleza blanca, el castillo blanco es un símbolo del cumplimiento de un destino perfectamente realizado, de la perfección espiritual.
El sueño como dijo Fréderic Gaussen es también el símbolo de la aventura individual.
Alojado tan profundamente en la intimidad de la conciencia que escapa de su propio creador. El sueño se nos aparece como la expresión más secreta y más impúdica de nosotros mismos.
La interpretación del sueño, como el descifrante del símbolo, no responden solamente a una curiosidad de la mente. Elevan a un grado superior las relaciones entre el inconsciente y el consciente y mejoran sus redes de comunicación.
Aunque sólo fuera en ese sentido y en el plano del psiquismo más normal, el análisis onírico o simbólico es una de las vías de la integración de la personalidad. Un hombre más lúcido y equilibrado tiende a sustituir al hombre cuarteado entre sus deseos, sus aspiraciones, y sus dudas y que no se comprende a si mismo.
Y como dijo Heráclito… En estado de vigilia el mundo es uno y común pero cuando se cae en el sueño, cada uno se dirige al suyo propio.

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domingo, noviembre 02, 2008

Rebelion a bordo 2


En este sueño, por lo visto, tenía que extraviarme.

Algo me lo venía diciendo... por eso, al ir ascendiendo el monte, me fijaba bien en la ruta,
echando la vista atrás a menudo. Por lo demás, conocía sobradamente aquel paraje;
desde la infancia. Habría subido allí más de veinte veces. El día era claro. Y estaba en compañía de amigos.

Al coronar ( se tuerce tras un espolón rocoso de unos metros de alto y se llega a una pequeña pradera de altura adornada por algunas otras rocas), sentí la inminencia de eso, de que iba
a quedarme solo y aislado en un momento. Y algo, una forma ligera de conciencia,
decidió por mí -pero, estoy seguro, totalmente de acuerdo “conmigo”-, que no, que no tenía ningun deseo de quedarme solo. Y me hizo mirar hacia el camino, el tan conocido camino
por donde había venido, y a mis acompañantes, y me dije confiado que perderme
era algo que no me iba a ocurrir.

Y entonces, llegada de mi mismísima máquina de generar imágenes oníricas, llegó una tormenta. Con nieve. ¿ Con insuficiente nieve, acaso? Pues con más nieve!. Y como pensé
por un segundo que la nieve solo cambiaba el aspecto del paraje pero no me impedía orientarme, llegó una niebla furiosa; y por pensar en mis acompañantes, la nieve se los tragó; y por si fuera poco, una ventisca desmesurada creó en un momento farallones de nieve allí donde los había de roca, y ya entonces admití que no tenía salida: estaba extraviado y solo.




Así que, en cierta forma, me eché, en mi sueño, a reir... y me refugié en la oscura gruta que, oportunamente, había yo habilitado a tal efecto.

Después, nada sucedió de extraño. Encontraba leña y lumbre, encendía una fogata que daba calor sin deslumbrarme, descansaba allí adentro largo rato, y pasado el lapsus necesario, me incorporaba y me disponía a irme, y al hacerlo metía ruido y mis compañeros, que estaban -sorpresa- durmiendo en camas al fondo de la misma gruta se enfadaban conmigo por ruidoso y desconsiderado.

He aquí un sueño de la misma tribu que el que referí en "Rebelión a bordo". *Sé que algo va a suceder .* Continúo haciendo lo que estaba haciendo, con ese "saber" incrustado en mi mente. *Opto por cambiar el final. *Algo también opta solo que por lo contrario . *Viendo la jugada, me admiro y me sonrío, y sigo el juego.

¿Cuantas instancias funcionando simultáneamente puedo ver en estos quehaceres? A ver: Una que tiene una fuerza de fondo: la que decide que voy a extraviarme -y en el otro sueño, que voy a salir indemne-. Otra que interviene con una intención reactiva -no me perderé, me atraparán-. Otra que observa la actividad y se encarga de retenerla. Es suficiente: con estas tres, ya me vale para obtener la sensación de estratos mentales. De las tres, la última me parece la que menos conciencia tiene de su propia actividad, y sin embargo, es la que abarca la situación con un ángulo mayor.

Antes de largarme, recordé que había levantado la pira sobre un taburete viejo de madera que, palpando, había encontrado. Lo hice allí por no manchar el suelo de la cueva (!!!) y para evitar que la humedad del piso hiciese que la fogata tirase mal. El taburetillo debía ser de muy buena madera, porque el fuego apenas le había afectado. Algún trocito ardía, pero en general aguantaba perfectamente.

Soy un taburete de madera. Me encuentro en una gruta que es un refugio en la montaña /Soy una montaña familiar. Tengo 360º de panorámica. Soy Montejurra. Tengo en mi cumbre una gruta que puede muy bien acoger -sin frío, sin apenas humedad- a quien busque cobijo./ Soy un taburete. Llevo aquí largo tiempo. Mi madera está como nueva: tablas de un dedo de grosor, pulidos los bordes; no destaco; cumplo con creces mi función: quien se siente sobre mí puede estar tranquilo, que le daré cómodo y seguro asiento. / Me han tomado en la oscuridad, han puesto sobre mí ramas y les han dado fuego; y se han ido a dormir. / Aquí estoy, bajo la lena ignición. El calor es mucho, pero así es la cosa. Zonas de mi cuerpo ascienden tanto de temperatura que entran en combustión. Mi madera se incendia extremadamente despacio: primero se calienta, luego cede sus jugos, luego se tuesta; finalmente, el exremo exterior de una astilla enra en llama azul./ Se va a ir, pero me mira, barre las ascuas que quedan, me limpia, me mira: Aguanto. Estoy bonito, con mis quemaduras zonales y mis tostaduras. ¿Sigo vsliendo para lo mío? Sí: pequeño, robusto, compacto. Todavía seguiré aquí. Espero que me conserven...

jueves, octubre 30, 2008

ESTE 29 DE OCTUBRE

29 de Octubre. Mi madre, Aurora Ana Maria del Puy Montoya Jimenez falleció hace un año.
Estos 365 días han mostrado que su familia llegamos a su muerte tan extenuados como ella.
Sólo ahora me sucede llegar por la noche a casa y sorprenderme pensando en llamar a Pamplona , saludarle, contarle; escucharle .

Apenas recuerdo haberle visto en sueños: un par de veces; o en ensueños, otro par: en cada caso, le veía en sus últimas fases: andando por el pasillo, encorvada, sin rumbo, sin ritmo, sin expresión. Todavía no me viene su imagen más vivaz; por lo que me cuentan los demás, sé que llegará...


29 de Octubre de 2008; el amigo Goyo ha pasado por el quirófano para que le extirpen un riñón. No es que se sintiese mal, sino que un cólico oportuno llevó
a hacerle una revisión a fondo, que descubrió algo en el órgano, que...
Ahora está en la UCI y con dolores.


29 de Octubre de 1949. En Paris, rodeado de discípulos, muere un hombre enigmático. Mira a los ojos de algunos de ellos y dice sus últimas palabras en su francés macarrónico:

"je vous laisse dans de beaux draps!", "¡en menuda embarcada os dejo!"
Era Monsieur Gurdjieff, Georges Ivanovitch de nombre, El Heraldo del Bien que Vendrá. Aunque yo nací cuatro años después de su muerte, es, tal vez, la persona a quien más crédito he concedido, la que más ha influido en mi determinación de vida.



Enciendo tres velas: una, para tí, mamá: siempre preferías luz a oscuridad. Tal vez todavía estés por ahí, reponiéndote de tanta paliza. Por si necesitas una candela; esta, no te faltará.

Una para tí, Goyo: así soborno a las potencias celestes e infernales para que contribuyan con sus artes a cuidarte, a velarte, a reponerte y a resarcirte por este riñón de menos.

Una para tí, G., maestro feroz, sin piedad... para con la idiotez. Que sepas que me propongo seguir ahondando en esa "embarcada" en la que dejaste al mundo tras tu tránsito: al fin y al cabo, todavía no he logrado entender -lo que se dice
e-n-t-e-n-d-e-r - ni siquiera adonde se supone que me estoy dirigiendo... Con toda mi gratitud.

Y un par de cantares de Machado, no por conocidos menos pertinentes:

Ayer soñe que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía…
Después soñé que soñaba.

Anoche soñé que oía
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!!

lunes, octubre 27, 2008

Me contaron


A veces encabezo uno de estos articuletes del Blog con “...me contaron...”, y ya luego sigo endosando un relato de algo que me tocó escuchar, a menudo, de primera mano; tras veces, de segunda o de tercera. Hay sueños escuchados en sesión -y editados con el necesario beneplácito del interesado-, otros pillados en la calle al pasar, o en la radio... Hoy presento uno que me contó el mismísimo Don Alvaro Cunqueiro, muy concretamente en la página 51 de la recopilación de “Fábulas y Leyendas de la Mar” que Don Néstor Luján entregó a Tusquets editores para que con ello hiciesen el número74 de su colección “Marginales.”

Que a menudo ha soñado, nos dice, con el momento en que San Gonzalo muere y su alma sube al cielo acompañada “del corderillo”.. Y aquí hay que irse para atrás, a buscar la historia de San Gonzalo y la del corderillo, y entonces nos toparemos con un mozo muy de orden que publicó, su primer escrito bajo el pseudónimo de Alvaro Labrada, una hagiografía peculir de este santo, “español, nacido en Portugal”, que, a fuerza de rezos, desbarató una razzia de los piratas vikings en sus tierras de Galicia; y más tarde, se retiró a la tranquilidad de la vida eremítica empleando sus asuetos en construir puentes sobre los ríos a beneficio de los lugareños. Llegó a obispo de San Martin de Mondoñedo.

Pues bien: su fama de mañoso constructor llegó en cierta ocasión hasta el fondo de las aguas, de donde surgió una figura singular. Era

un anciano, de celestes ojos, hábito corto, descalzo de pié y pierna. Algas, percebes, mejillones,llevaba adheridos al hábito, como si fuese roca de bajío
“Soy el abad de Guidán, señor obispo. Bajo las olas tengo iglesias, monjes y un rebaño de ovejas. Con un Sudeste se cayó la espadaña de la iglesia y se levantó el tejado. ¡Quería que me prestases un albañil!”
y un albañil, al que tenía trabajando junto con los canteros en San Martín, se fue con el monje y a los pocos días regresó.

.- ¿qué viste?

.- Pues, señor, una iglesia pequeña y una huerta grande, con manzanos tabardillos. La espadaña quedó buena. Me dió el abad este corderillo rasalbillo para que me lo coma por Pascua Florida.

.- ¡Te lo compro por dos monedas de León! .- dijo el obispo. Y desde entonces, el cordero siguió a Gonzalo a todas partes”.

Y es con ese corderillo -que, por cosas de las santidades de su dueño se quedó para siempre en eso, en corderillo- con el que soñaba Cunqueiro. Y, aunque le acompañase a menudo en sus dormires, ermina confesándonos que, algunas veces, incurrió en el sacrílego pensamiento de qué tan rico hubiese resultado un corderillo submarino asado...
En sus sueños, San Gonzalo le salía a menudo bajo formas protectoras: de madre, de guardia, de San José... Aquí le vemos en noble figura canina.

domingo, octubre 26, 2008

Un hombre, una célula

Era un sala sin límites precisos, una especie de espacio interior, pero igual de vasto que si fuese el exterior. Estaba junto a mí un amigo, varón, de mi misma edad, aunque a mí me parecía algo mayor. Vestíamos túnicas, pero por vestir algo...
No había sonido de voces; así pues, nuestra conversación era telepática,

y se apoyaba en las mutuas miradas.. La cose era que yo sabía de pronto que yo,
una persona, era una célula de cierto cuerpo; y que mis congéneres era igualmente células. Los miles de millones de células que forman cualquier cuerpo; por ejemplo,
el mío.
Y de golpe, todo encajaba. ¡Por eso nacíamos y moríamos: morir dejaba lugar a células nuevas, y nacer era requisito para esa renovación. ¡Por eso amar y odiar

eran constantes! Porque era necesarios,porque amar llevaba a la conservación de las estructuras y las funciones del cuerpo que constituimos, y odiar movía a destruir,
a suplantar... ¡Por eso la historia humana se repite idéntica a sí misma una
y otra vez! y, al mismo tiempo, reflejaba las leves pero determinantes variaciones, mutaciones que tanto cambio, tanta renovación celular, necesariamente, provocaba.


¿Los humanos somos células?, me preguntaba, y veía a mis piés una columna de hormigas que me respondían con su presencia: nosotras también, solo que somos células especializadas, como vosotros, como los conejos, las acacias y las cacatúas... ¿No te habías percatado?
¿Y los pájaros? ¿Y los peces? Ah¡, que aquellos habitan zonas de tejidos esponjosos,
y que estos viven en el, digamos, plasma sangíneo... en el agua, concretamente...
Las asociacones de ideas se disparaban: “ah, por eso hay quien dice que somos máquinas de transformación!, ah, ¡por eso nos alimentamos incesantemente!, ah, ¿eso era lo de que “todos somos hermanos”... y, ¿lo del “cuerpo místico”, y lo de “yo soy dios”, y lo del “todo y el uno”, y...

Me iba excitando, y me tentaba charlar y charlar sobre ello. Miraba a mi amigo, que paseaba tranquilo a mi lado y que, al percibir que iba a mirarle, también fijaba sus ojos en los míos, y mudamente, divertido, se daba por enterado de mis pensares y me venía a decir “¿De veras que no lo sabías?”, y antes de que yo pudiera responderle que no, que en absoluto, que todo eso era una revelación súbita, mudaba el gesto y me hacía saber, mudamente, que “en el fondo, siempre lo has sabido”, sin dejarme lugar para otra cosa que para asentir; sorprendido, es cierto, pero... asentir; sí, sí, siempre lo supe

jueves, octubre 23, 2008

Rebelión a bordo

... me contaron



" me sucedió que un sueño mío llegaba a un momento en que la situación se ponía complicada para mí. Estaba en una especie de vestuarios, extensos, alicatados con baldosas blancas por el suelo y por las paredes, y quienes habían sido mis acompañantes, dos mozos y un barbudo fuerte y adulto, decidían perseguirme.

En aquel momento, mi sueño no debía de ser muy profundo. Lo digo porque me desperté y me levanté pocos minutos después, y también porque, cierta forma de conciencia me acompañaba.

El caso es que yo empezaba a notar la amenaza y aceleraba mi paso. Pero mis calzados resbalaban en aquella superficie y no conseguía despegarme de mis perseguidores.

Algo en mí decidió el rumbo del juego: si me persiguen y yo me resbalo, es justo que me alcancen", me dije; y, sin dejar de intentar escapar, me dispuse a ser inevitablemente atrapado.

Pero no era ese, por lo visto, el tema que el sueño arrastraba. Al mismo tiempo que yo me resignaba a ser cogido, mis perseguidores empezaron a resbalarse tal y como yo, y la distancia entre nosotros no se reducía.

Me dí cuenta, soñando, de lo curioso de la situación, pero me dije que sería cuestión de tiempo, que seguro que yo me resbalaría, que ya faltaba poco... y giré una esquina para seguir corriendo

...y desemboqué en una nueva sala ¡llena de reproducciones mías corriendo de un lado a otro! Así que, con esa confusión, mis perseguidores se extraviaban inmediatamente, no podían seguirme.


Me desperté riéndome.




¡cuantas veces soñamos que nos da alcance quien no queremos! Pero es la primera vez, que yo recuerde, que mi sueño se rebela contra mí y me dice que no, que lo que hoy me toca aprender es que, de esta, salgo ileso!"

martes, octubre 21, 2008

Un sueño

Estando el fin de semana trabajando con y para un grupo en la calle del León de Madrid, sonó aquel poema de Miguel Martí i Pol que sonaba en el disco de Veneno y decía:


“No pido mucho
poder hablar sin cambiar la voz
caminar sin muletas
hacer el amor sin que haya que pedir permiso
escribir en un papel sin rayas.
O bien, si parece demasiado
escribir sin tener que cambiar la voz /caminar sin rayas/
hablar sin que haya que pedir permiso/ hacer el amor sin muletas.
O bien si parece demasiado/ hacer el amor sin que haya que cambiar la voz/
escribir sin muletas/ caminar sin que haya que pedir permiso /hablar sin rayas.
O bien si parece demasiado…


Y entonces una cosa trajo a otra, y Pepe recordó que, en los tiempos de aquel disco sin par,
hubo un experimento castanediano zamorano del que se dijo quen contó con el apoyo de
Agustín García Calvo, Miguel Angel dió la idea de lanzar un guiño desde aquí a aquel grupo
y me dió por buscar unas líneas en el Sermón de Ser y no Ser. ..


Y ahora, lo cuento de atrás adelante.


Agustín García Calvo escribió en 1972 un poema en 2.016 versos, en un ritmo “bastante parejo
al de las antiguas recitaciones teatrales, algo así como un senario yámbico prolongado
en medio pié.”


“Amarga y seca la soledad, en tanto al menos
que se siente como falta y no ha aprendido uno
a irse alimentando de ella y a saborearla
como mosto del lagar...
.......................................Y sin embargo
era soledad seguramente el verdadero
alimento de tu corazón.”




Así comienza, y es muy didáctico, y muy lírico, y ahonda en la pena y en una forma de
empatía que -seguro que García Calvo está en total desacuerdo – remite a César Vallejo.
El poeta se aleja de sus semejantes para mejor pensar y los evoca a ellos, a todos.
Para acercarnos al hombre se acerca a uno, un chaval nacido en la sierra de Albojacar que se llama Rafaliyo,
pero, ¿quien es ese, sino un hombre que trabaja en las minas de carbón de
Santa Berta, en Bélgica, al que llama el capataz “Garsiá”;
y este, es el mismo que uno con un buen empleo en la PanAm, piloto de aeronaves, Garski llamado; quien es a su vez un viejecillo que trabaja de sepulturero en Sachagorod, Ucrania, el mismo Garkiñ de siempre, y así sigue esa identidad,
que este es no otro que Gary, mozo de piscina en un motel de la ruta de Detroit,
y Ga-Razid, una maternal madama en un burdel de la islita de Kupaimen,
y Miss Gatzkyl, secretaria de dirección de la Mining Corporation de Frederiksburg,
y Gradia, niña que será degollada en honor a la luna, y...
y así extiende su piedad sobre todos los que estamos y nos iguala y nos distingue
y nos habla de soledad y de sensibilidad.



Y entre esos ejemplos, desde el verso 252, cuenta que ese

es el mismo que otro día visteis en la gruta
de Haim-Quibet, barrancos de tomillo y greda,
dos leguas del mar Muerto: era el mediodía:
se han retrasado aquella vez los recaderos
que de tanto en tanto le traían las limosnas
de los poblados: cruda al fin se la ha comido
una cría de cigüeña que cayó asfixiada
el día antes; ha caido en una siesta
pegajosa, ardiente; está soñando con su madre,
blanquísima y desnuda, y joven como hermana
pequeña; en el huerto está sacando agua; él mismo
se acerca y le toma los pechos por detrás, calientes,
macizos; vuélvese ella y dulcemente: “Gárbil,
¿qué haces?” dice, pero sonríe, y de su mano
tómale la verga y la lleva a buen camino; en esto
de terror despierta trasmojándose en su espasmo
Gárbil el huído y grita: el grito por los barrancos
se pierde, y por la tarde...



Lo llaman Deseo Incestuoso. Es, mil veces soñado, un sueño que es como son los sueños:
es lo que es, y no cabe atribuirle ni culpa ni inocencia; pero cómo no sentir con una pizca de congoja el susto, el disgusto, el desconcierto del pobre fugitivo...

Bueno, para rematar, dos enlaces. El primero, lleva a una actuación en vivo de Kiko y
Raimundo interpretando una canción -otra, que no he encontrado el "no pido mucho- de aquel VENENO.
http://es.youtube.com/watch?v=_p7qkVOSQuE&feature=related


El segundo, lleva a una lectura del Sermón en la voz de su autor.
http://es.youtube.com/watch?v=AQGOhUkye14 versos 1290 a 1346.
Es, me parece, algo precioso. Y, además, permite que los legos como yo nos hagamos
una idea sonora de qué es eso del “yámbico prolongado en medio pié”. Y esta nos es
una ventaja pequeña: García Calvo da gran importancia al ritmo del lenguaje, y a eso,
conozco pocos que le den importancia. Yo creo que sus lecciones, vale la pena aprenderlas.

Y además, ...¡Vaya voz gasta el señor! Eso debe ser lo que se dice
“una de las más importantes voces de nuestra poesía”...

viernes, octubre 17, 2008

Reedición de una Sesión Clínica -Cualquiera- de Trabajo con Sueños en base a las Herramientas de la Psicoterapia Gestáltica... (O Así).



(Un sencillo y abigarrado salón en el nº 3 de la Calle del León sirve de Consultorio a un Eficaz pero Modesto Terapeuta Gestaltista.
Mobiliario: Dos sillas vacías, una silla caliente, un sillón estilo Federico III para el terapeuta; esculturas griegas, esculturas romanas, esculturas japonesas. Presiden el habitáculo una foto de S. Freud, un busto de F. Perls y una estatua ecuestre a tamaño natural de Claudio Naranjo. Empieza la sesión):

Paciente: B´nass tardess
Terapeuta: B´nass


P: Heme aquí.
T: ¿Qué se le ofrece?

P: Hoy vengo sin nada nuevo para contar
T: Ni puñetera falta que hace.


P: Entonces, de qué vamos a hablar hoy?
T: Eso mismo m´estaba yo preguntando.


P: Bueno, la semana ha sido como todas
T: ¿Cómo cuales de todas? Porque, déjame recordarte que desde que vienes a terapia, ninguna semana se ha parecido siquiera a cualquier otra.


P: Parecerse, parecerse, se parecen todas. Lo que no son es iguales.
T: A ver, a ver… ¿qué te parece si empezamos de nuevo? ¿Cómo estás ahora?


P: Pero, ¿ahora-ahora? ¿ahora mismo?
T: Ahora, ahora, aquí, ahora… ya sabes… ahora… ¿Cómo te encuentras, en qué estás, qué sientes, en qué te andas pues?


P: Ahora estoy bien.
T: A ver, un esfuercito para tu terapeuta… procura primero percibir y después comunicarme una percepción actual acerca de ti que no sea valorativa. No “bien”, no “mal”, no “regular”, ni tampoco “mejor”, ni “peor”, nada de eso: algo como “interesado”, “excitado”, “inquieto”, “agitado”… A ver, otra vez, ¿cómo te encuentras?

P: Pues bien, bastante bien, ya lo he dicho antes. ¿o es que tengo que sentirme mal todo el tiempo? ¿tengo que sentirme mal, ah?
T: Y, por seguir con lo que te estoy proponiendo, ¿es un “bien, bastante bien”, qué sé yo, ¿impaciente?, ¿relajado?, ¿Cómo después de una comilona?

P: Es que he comido pronto.T: ¿y?P: Pues eso, que no puede ser de comilona
T: Bien, muy bien. ¿RECUERDAS ALGÚN SUEÑO O ASÍ?

(Pausa en la trascripción de la sesión.Como puede observarse, el terapeuta (qué más dará que se trate de mí mismo) maniobra astutamente, y antes de agredir a su estimado cliente, le dirige hacia la gran pregunta clave: ¿Recuerdas algún sueño? ¿o así?Volvamos al santasantorrum)



P: ¿de esta noche o de cuando?
T: De cuando sea, de cuando sea…

P: De esta noche pasada, no recuerdo ninguno.
T: ¿algún sueño repetido? ¿algún sueño infantil? ¿algo?

P: Infantil, tampoco me acuerdo de ninguno. Yo es que de los diecinueve para atrás, me acuerdo de poco y como con niebla.
T: Algún fragmento, algún trocito, ¿algo?

P: Y eso, ¿pa qué?
T: ¿El qué?

P: Lo de los sueños.
T: Te pone nervioso el tema?

P: No, pero como vine por lo de la pareja, que estoy tan mal con lo de la separación, no veo claro lo de acordarme de los sueños…
T: Ya sabes, que lo que yo te propongo es que revisemos qué hiciste tú, inadvertidamente, para que las cosas os fueran así, para que no las vayas a repetir en tu vida actual ni en el futuro

P: Pero es que, como ya conté, la que se separó fue ella…
T: en fin, que sí, pero ¿recuerdas algún sueño de tu vida, toda entera, sí o no?

P: Recordar, así como recordar, con detalles y tal, no, no recuerdo, pero me acuerdo algo de un perro. Lo que pasa es que…
T: ¿,,,qué?

P: Que no sé si era sueño mío o que me lo contaron…

(Pausa en la transcripción de la sesión. El sujeto parece desbordado, sin que quede claro qué es lo que le desborda. El terapeuta, necesitado de agarrarse a una tabla ardiente de salvación, sopesa, en discreto silencio, el proponer a su paciente que comience a prestar atención a su soñar. ¿Qué busca? El dice que incrementar el campo del darse cuenta del despistado a quien tiene delante; el público en general tiene la impresión de que busca aliviarse la faena echando balones fuera. El paciente comienza a impacientarse…)


T… ¿te parece?

P: francamente, no, no me parece.
T: ¿Qué es eso que no te parece?

P: Que llevo tres meses y medio durmiendo fatal y me dice que me despierte para anotar cosas de mis sueños, y no le veo la lógica
T: La lógica, mi dulce corderillo, es lo que aplicaste intensamente en tu relación con XXX, y ya ves de qué te sirvió…

P: eso me ha sonado como si me hubiese llamado Tonto
T: ¿Y? ¿Cómo te hace sentir el que te llamen tonto?

P: Me siento como si fuese tonto, fatal. XXX sabía hacerme sentir así siempre que quería.
T: Vaya, ahora sí que has conectado con algo preciso y actual. A eso me refería yo antes, algo no-cualitativo, no juzgador, no “bueno, malo”, sino algo expresado desde la emoción, desde la sensación. ¿Ves? Y además has traído al presente la cadena de sentirte mal que creasteis entre tu mujer y tú, ella como exigidora y tú como asentidor. ¿Ves? Y todo gracias a los sueños. ¡Los sueños, en terapia, son la puerta del Inconciente, la cabina de peaje de la autopista al subconsciente! ¡Los sueños funcionan así, no por la vía apolínea del justo medir, sino por la dionisíaca de la súbita liberación del instinto! ¡Que lo sepas! Anda, anda, alma de cántaro, vete a casa y reza cien avemarías: tu fé te ha salvado. Para la próxima sesión, me traerás escrito todo lo que averigües sobre tus sueños de esta semana.


P: ¿Y si no recuerdo nada? ¿Y qué hago con lo de llamar a mi cuñado? ¿Y si ella no vuelve? ¿Adonde va, terapeuta mío? ¡Vuelva! ¡Vuelva! ¿Qué me ha dicho que tengo que hacer?

(Hacen mutis).

Un simple cambio palabras...



*.- esto... observo cierta proliferación de chicas-equinos en las últimas ilustraciones

+.- ¡Hombre, mesié lobservater! ¿coman tale vú? A ver, sí, también yo lo he observado.


* sí: una cara "cebrada", una "cebrachica" yacente, la "chicayegua", ¿Hay algún mensaje inherente?.

+.- No. qué va. Casualidad. Pura casualidad. O bien... si seguimos al Freud recién citado el "Gradiva" hace cuatro blogentradas, será una causalidad...


Encontré la foto de la Chicacebre yacente buscando "unamujer cabalgando un rinoceronte" para un sueño anterior, y me gustó. Parecía sacada de la "semaine de bonté" de Max Ernest; me traía los aromas del surrealismo: era inquietante sin que pudiese decir porqué. Y la subí; casi podría decir que confeccioné el texto como ilustración a la foto. Y después recuperé de flickr la cara "acebrada" y le dí a la chica cebra compañía. Y después...


después me dirijí espontáneamente hacia La diosa Blanca, a buscar cierta entrada que hablaba de la Yegua Nocturna...--aunque, ahora que lo pienso, inadvertidamente fuí a buscar eso: un texto que reflejase mi inquietud ante aquella imagen...--

y una cosa trajo la otra: pillé el texto, y busqué imágenes para la palabra original inglesa night-mare, y allí escogí otra foto...en todo semejante...


*.- ¿nada que ver con metáforas sexuales? Chica-yegua-grupa-montar...

+.- Nada, nada.


*.- ¿Y por qué entonces son siempre chicas, mujeres, y no varones lo que está escogiendo?

+.- ¡ahh!, buena objeción. ¿Puede esperarme un momento, que voy a emprender una búsqueda?

¿sí? Enseguida vuelvo. Le dejo con un poco de música. ¿Qué tal "caballo viejo"?



...minutos.minutos.minutos.minutos.minutos.minutos. minutos.minutos.minutos.....


+.- Oiga, ¿sabe? las imágenes de chicos-caballo no tienen ni la mitad de gracia. ¡Lo que encuentro son centauros! Es decir, torso y cara humanos, el resto equino. En tanto que las chicas de la s imágenes que comentamos son cuerpo femenino y cabeza equin; y esto , no sé porqué, me suena mucho más sugerente. Le voy a obsequiar con unos ejemplos:








Bien, ¿qué me dice? A mí solo me inquieta la imagen central, la de la chica; las otras más bien me hacen gracia... Y es que, incluso Graves, que escribió un libro decisivo acerca de "qué comen los centauros" que avivó la erudición acerca de Qué bebían en Eleusis y Qué era exactamente el Soma... y otras hierbas, deja a los centauros labores más terrenas y reserva a esa Diosa Yegua el llevar la locura, el conocimiento y la inquietud.

*.- Bueno, acepto. ¿Le sigue interesando el tema de Los Seños, o va a seguir dando paseos cada vez más lejos hasta que se difumine del todo?

+.- Sabe, eso mismo me pregunto yo; pero ando corto de tiempo y... Espere: Me voy a permitir reponer un viejo-viejo artículo. Será solo por esta vez, pero lo releí hace poco y me hizo reir.


miércoles, octubre 15, 2008

La Yegua Nocturna: La pesadilla como visita de la Diosa

La Yegua Nocturna (night-mare) o Pesadilla es uno de los aspectos más crueles de la Diosa blanca.

Sus nidos, cuando se los encuentra en los sueños, alojados en las grietas de las rocas o en las

ramas de enormes tejos huecos, están hechos con ramitas cuidadosamente elegidas,

forrados con pelos de caballo blanco y plumas de aves proféticas y llenos con mandíbulas

y entrañas de poetas. El profeta Job dijo de ella: “Habitaba y permanecía en la roca. Sus crías

chupaban también sangre”.




...el poeta reconocerá a la Yegua Nocturna, (a la Pesadilla), por las siguientes señas:

Aparecerá como una pequeña yegua briosa, de no más de trece palmos de altura, de la raza conocida por los mármoles de Elgin:

de color crema, patas bien formadas, cabeza larga, ojos azulados, crin y cola ondeantes.

Tendrá nueve potrancas muy parecidas a ella, salvo que sus cascos tienen la forma ordinaria, en tanto que los de ella se dividen en cinco dedos como los del corcel de Julio Cesar...

Como Gwion dice de ella en un pasaje de su Canción de los Caballos -incluida por error
en la Câd Goddeu, versos 206-209- y destinado a la boca de la Diosa Blanca misma:


Bello es el caballo amarillo,
pero cien veces mejor,
es el mío de color crema
veloz como una gaviota.




Su velocidad cuando echa atrás las orejas es en verdad maravillosa; ningún pura sangre del mundo puede correr parejas con ella durante mucho tiempo, prueba de lo cual es la lamentable condición en que se solía encontrar al amanecer a los caballos en que habían cabalgado las brujas en los establos de los que habían sido robados para la orgía de medianoche: sudando copiosamente, jadeando como fuelles, con los ijares sangrantes y espuma en los labios, casi despeados.


Que el poeta se dirija a ella como Rhiannon, “La Gran Reina”
... saludándola con un respeto afectuoso:
ella responderá con amable complacencia
y lo llevará a dar una vuelta alrededor de sus nidos.

lunes, octubre 13, 2008

Casualidad causalidad: ¡Y vuelta a empezar!

...Abrí mi ejemplar de “La Diosa Blanca” de Robert Graves y encontré lo que estaba buscando: Unas frases acerca de “los nidos de la yegua nocturna” que hicieron mella en mí desde la primera vez que las leí, treina años atrás y que quería traer al Blog.. Allí estaban, en la página 30; y aquello otro... donde , donde... a ver si con el índice... aquí, en la 542.
Copié ambos párafos -en breve los subiré al Blog- y, tras dar un paseo por páginas abiertas al azar, me entraron deseos de visitar la “Postdata de 1960”, ya en las páginas finales, para recordar los términos precisos con los que el poeta describe su peculiar estado mental en el momento en que “fué poseido” por el material poético-histórico-mitológico que abordó en esta obra sin iguaL .
Y allí me fui y leí:


“En 1944, en la aldea de Galmpton del Devonshire, trabajaba contra el tiempo en una novela histórica acerca de los Argonautas...
“...no soy místico; eludo la participación en la hechicería, el espiritismo, el yoga, la buenaventura...”




“Ahora bien: yo tenía en mi cuarto de trabajo varios pequeños objetos de bronce del Africa occidental - comprados a un comerciante de Londres- para pesar el oro en polvo, la mayoría en forma de animales, entre ellos UN JOROBADO QUE TOCABA LA FLAUTA.


- Tambien tenía una cajita de bronce con tapa, hecha (según me dijo el comerciante) para guardar el polvo de oro. Yo tenía al jorobado sentado en la caja. Diez años después me enteré de que el jorobado era un heraldo al servicio de la reina madre de algún Estado de Akán; que cada una de las reinas madre de Acán pretenden ser la reencarnación de la triple diosa luna Ngame. El dibujo de la caja en que estaba sentado significa a su vez “”Nadie más grande en el Universo que la triple Diosa Ngame!”


“Muy bien, anotemos la coincidencia. Niéguese toda conexión enre el heraldo jiboso colocado sobre la caja y yo, que de pronto me sentí obseso por la Diosa Blanca europea. Yo ignoraba por completo que la caja celebrara a la diosa Ngame...”
“Descartad como una coincidencia, si así os place...”
“Descartadlo también como una coincidencia, si así os place...
“...series de más que coincidencias se dan tan frecuentemente en mi vida que, si se me prohibe llamarlas “frecuentaciones sobrenaturales”, permítaseme que las llame “costumbres”.



En fin: Un jorobado que toca la flauta sopló al oído de Graves para que, por casualidad, hablase de la gran diosa y de los estados que ni son causalidad ni, de ninguna manera, casualidad. Algún eco de aquella flauta, tañida en otro continente, por otro jorobado de nombre Kokopelli despertó en mí el impulso de revolver los términos causalidad y casualidad para decir, según mi costumbre, que me atengo a las verdades contradictorias con mucho más amor que a las verdades de un solo enunciado. Y alguna intranquilidad me movió para, lejos de mis facultades de memoria, como perro que huele el agua invisible, seguir el rastro hasta las páginas donde, posiblemente, aprendí en su día de jorobados flautistas, de estados de no-azar, de compromisos poéticos, de la diosa blanca.

¿Casualidades? ¿Sí? ¿o simples causalidades?


Como postdata para la serie “casualidad/causalidad”, me parece una chulada.


(Problema: Históricamente, ¿existe conexión africano-norteamericana como para dar en ambos continentes una figura tan poco previsible como un JOROBADO FLAUTISTA?
¿Alguien ha visto -qué sé yo, tal vez en Deiá exista un museo Graves...- Esa figurita que, sopla soplando, aturdió al poeta? ¿Se asemejará a Kokopelli?
En http://lotuspharia.freeyellow.com/id80.html aparecen unas cuantas reflexiones atingentes al tema de Ngame y su jorobado y Graves y la Diosa...)

sábado, octubre 11, 2008

Ni rêve ni rêveur

Partí pues caviloso, los pies amoratados

el ánimo abatido, transido de dolores

y así me dirigí a los rojos verdores

que pueblan las cañadas de pretéritos prados.


Luego me di la vuelta, renaciendo al viraje

que aunque no quise nunca, obtuve para mí;

y volví a verla allí, diciéndome que sí,

que quería adentrarse conmigo en el follaje.


La luz, la luz tan solo permanecía quieta

en aquel carrusel de lentas agonías.

No logré descifrar las azucenas frías

ni aflojar el cordel que ataba mi chaqueta.
Un sinfín de reflejos reflejaba el espejo
y todos reflejaban mi cintura de viejo.
(Jorge Luis Forges: "Ni sueño, ni nada." El tigre de los oros, Enecé Editores.)





Casualidad causalidad postdata

"...en la vida mental hay mucha menor libertad y arbitrariedad de las que estamos habituados a suponer, y acaso no las haya en absoluto. Lo que calificamos de casualidad en el mundo exterior, se resuelve, como es sabido, en leyes; y también lo que calificamos de arbitrariedad mental se basa en leyes, que por ahora solo intuimos oscuramente"

S. Freud: El delirio y los sueños en Gradiva de W. Jensen. Trad. Leon Mamés. Edit Grijalbo.

jueves, octubre 09, 2008

Así fué aquel sueño

Una cuartilla se desliza ajustadamente

por la ranura precisa allí dispuesta;

vagones de turistas veteranos

se acurrucan huyendo de la arena;


los pulmones se muestran a la vista

y son un solo submarino asmático.

Y surge, de entre el caos vagabundo

una comunidad joven y franca

viviendo en la floresta brasileña.


Y allí que traen a su sacerdota,

con raciones de cafés alucinógenos.

joven, linda, bulliciosa,

toda vestida de blanco,

dura, sin contemplaciones


"La hemos traído", me dicen al oído,

"montada a lomos de rinoceronte".


(Nicolás Guillén: "Sensemayá el rinoceronte".)

el despertar


  • Un sueño dentro de un sueño.

    Una vez un hombre tuvo un sueño dentro de un sueño.
  • Al darse cuenta que estaba soñando comenzó a preguntarle a cada uno de quienes encontraba: “¿Te das cuenta que esto es solo un sueño?”
  • Nadie se daba cuenta; los personajes del sueño se encogían de hombros o ignoraban al hombre/soñador y seguían con sus asuntos.
  • Cada vez más desesperado de que su sentido de la realidad fuese negado, al fin el hombre encontró una anciana- arquetípicamente marchita- que le dijo: “¡Oh, pero claro!”, cuando le hizo su pregunta.
  • El soñador sintió un gran alivio de inmediato. El hombre y la anciana permanecieron juntos un buen rato, conversando de manera cálida y desprevenida, como si amigos íntimos fuesen. En cierto punto, la anciana miró serenamente al hombre y le dijo: “En un instante despertarás de tu sueño físico. Cuando lo hagas, estarás en otro sueño, éste de la vida terrenal. Con la excepción de poca gente, como yo, nadie que conozcas en la vida terrenal tampoco sabrá que es sólo un sueño. Buena suerte y que tengas un buen día.”

  • No sé de quién es, aunque creo que es un poco de todos. Todos soñamos….incluso durmiendo, jejeje.
  • J. J.Gracias.
  • Este sueño lo he tomado del Blog "Eneagrama, los nueve rostros del alma", que expone aspectos de la psicología de los eneatipos realizados por un grupo de usuarios de los programas SAT para Educadores de Claudio naranjo.
  • La dirección es: http://www.centrader.net/eneagrama/category/cuentos/



  • -->

martes, octubre 07, 2008

causalidad casualidad 4





Querido Egoalter:

La conexión fué como sigue: Pesando en preparar una entrada pal Blos acerca de hierbas de las que se dice que modulan la intensidad de la experiencia onírica -Es decir, hierbas-bromuro, que la inhiben, como la cannabis, y hierbas yohimbina, que la exaltan, como la calea zacatechi- pasé frente a una grow shop y recordé la sorpresa que me produjo en su día saber que en tales establecimientos se llegó a ofrecer, de manera no ilegal, extracto de salvia divinorum, la SkaPastora de Gordon Wasson, hierba con fama ambigua. Ahí está la Salvia.
Y Kokopelli me vino sin relación alguna con el mundo de los sueños, aunque algo tiene, algo tiene... Resulta que le encontré hace un par de años buscando grabados de petroglifos para ilustrar funciones educacionales... en fin, algo así, y eso educacional vuelve a mí una vez más y por eso me acordé... supongo!. En cuanto a él, es una figura masculina, jorobada, erecta, que toca su flauta. Se la vé en yacimientos hopis, navajos, asenazis... Por lo visto, viajó mucho y dejó largo recuerdo... Ahí te dejo unos cuantos.


¿Has visto los comentarios? algunos muy fálicos, ¿no? Kokopelli, falo enhiesto... ¿casualidad o ..?


Dos noches de sueños. Esta pasada, la ría de Bilbao dejaba ver, en una mañana fría y brumosa, los cogotes y las formas de cuantos cocodrilos alberga. Un verdadero montón, a todas estas. Los vahos mañaneros cubrían la superficie del río, a hilachas. La marea descendía. Y yo, vestido, me metía, solo, en el agua, y me dejaba llevar. No me llegaba a mojar: mi chamarra me aislaba lo suficiente. Y el viaje era agradable y manejable. Sólo al final cobraba cierta conciencia de riesgo, entre la corriente y los bichos, pero entonces el río se abría en bahía y me dejaba suavemente en una playa que era mi pueblo.
-era mi pueblo, pero los rusos eran ahora la potencia prevalente: rusos los jefes, rusos los usos y las costumbres. Todo un tanto viejo, polvoriento; pero, al cabo, asumible.

La anterior: un camino para llegar a un punto necesario se enfanga sin previo aviso. De los que me preceden, uno mete la pata en un charco oculto, con gran escándalo de caida y salpicadura. Dos pasos más adelante, es mi padre el que , de pronto, al pisar en el suelo herboso, se hunde completamente, como si hubiese pisado la tapa de una enorme lata enterrada: la tapa, saltó y cayó sobre el agujero que ahora le había tragado. todos lo ven pero solo yo meto las manos en el barro, presa de angustia: y allí están, las manos de mi padre, que se agarran a la s mías, y sorprendido por lo fácil que está siendo, jalo de él y le saco sano y salvo.


Atesoré el sueño por un detalle: el tacto de aquellas manos, la presión de nuestro contacto...
aquellas eran las manos de mi padre de hoy día, y no podrían ser otras. Fué un sueño que soñé con las manos.

En cuanto a todo lo demás que me cuenta en su carta, lo agradezco; créame que saberme así considerado me hace bien. Me cuidaré.

lunes, octubre 06, 2008

casualidad, causalidad 3






Bilbao, lunes: Mi querido alterego:


Esta vez escojo enviarle una carta en vez de aceptar otro diálogo.


Antes que nada, una pregunta: ¿Donde está la conexión entre los dos artículos anteriores y el motivo de este Blog -es decir, los sueños?

Y, ya después de antes que nada, le cuento que la lectura de esas dos piezas me ha sumido en la melancolía.


Recuerdo bien el momento en que, siendo un mocete, de 15, 16, 17 años, hallé a través de libros y charlas con seres notables, pistas que me señalaban una nueva dimensión en la realidad.

Recuerdo lo que supuso para mí como aglutinador de identidad el mirar el mundo desde ángulos previamente inéditos y que, además, seguían siendo inéditos para casi todos los demás y, desde luego, para mis mayores.

De entre las numerosas pistas aquellas las había -bien me acuerdo- que sugerían que las casualidades no eran sino causalidades cuyas causas últimas, por sernos ignotas, habíamos de esforzarnos en conocer. "Como si un hombre, al conectar por la mañana una afeitadora, inaugurase una presa en el lago Ontario". Los fortuitos encuentros entre Oliveira y La Maga en el Paris de Rayuela, los de Breton y Nadja, que nos mostraban los boquetes que presenta la solo aparentemente tupida red de la realidad...
Todavía 40 años después, les sigo la trazada a algunas. Perdí el interés en otras: algunas dieron todo de sí hace ya tiempo, y otras conducían a lugares estériles.

El caso es que, pasado un tiempo suficiente, aquel ramillete de pistas fué alcanzando un status más público. Lo escondido llegó incluso a estar de moda. Aquello sólo mío daba cada vez menos uva y era cada vez menos "solo mío".

Mi propósito de vida incluye el autoconocimiento, y el conocimiento es un fruto que madura trabajando, y trabajando hube de llegar a revisar algunos de aquellos primigenios indicios y a mirarlos incluso desde el reverso del espejo, del otro lado, a mirar no ya los indicios sino mi propia actividad mirándolos. Así dejé de cultivar aquello para cultivar lo que ahora me va tocando, y volví a encontrarme en posesión de material "solomío" y de puntos de apoyo inéditos.

Este movimiento actual, es consecuencia de un compromiso de vida, y me proporciona una satisfacción y es la etapa que me toca correr. Aquel inicial apareció como fruto del impulso inicial, sin objetivo ni propósito, y proporcionó fuerzas, impulso, entusiasmo y deleite.
Cuando ambas experiencias me hacen escuchar sus voces, la música que me regalan es buena, loca, triste; chispeante, insolente, ingenua, descarada, laboriosa, prudente, resignada, amorosa...
Cuando pienso en usted, mi alterego, mon frére, así, así, así es como me siento.

Cuídese, cuídeseme. Y no se duerma en la autoindulgencia: ¿Donde están quedando los sueños entre tanta lírica, pues?




domingo, octubre 05, 2008

¿Causalidad, casualidad?, 2





*.- Bueno, ha estado bien. Bien. Muy Bonito.
+.- ¡Hombre, ha venido! ¡qué bien! ¿De veras le ha parecido bien?

*.- Sí, sí, me ha parecido muy bien; es más, requetebien. Ha hecho usted los deberes estupendamente. Y, por el tono de su exposición, se ha sacado usted una espina... de no sé donde.
+.- Afirmativo: venía incubando esta línea de reflexión desde hace tiempo; pero, ¿sabe?, la forma definitiva la he parido sobre la marcha. ¿Le ha gustado lo de la intersección de conjuntos?
*.-¡Mucho, mucho!!! Ahora bien...
+.- ¿¿¿¿ ???

*.- No sé, le veo atacando vigorosamente a quienes sostienen la creencia de que, de una u otra forma, el universo "conspira" a su servicio... Pero parece como si usted sostuviese, también vigorosamente, la teoría de que el universo "no conspira en absoluto" al servicio de quienquiera que sea. Lo cual no está mal en sí, pero, dígame: qué sale usted ganando con eso?
+.- ¿con qué?

*.- Con defender vigorosamente su creencia frente a los vigorosos (jesús, qué racha de vigores!)defensores de la otra.
+.- A ver: a mí me sirve...
*.- ¿probaría a decir "yo me sirvo de ello"?
+.- "Yo me sirvo de ello " para dirigir mi atención hacia la realidad del mundo tal cual es, y no hacia aderezos mágicos, producto de mi propia mente, porque cuando miro a estos últimos, no es la realidad lo que veo, sino ... mi propia mente, mi propia visión de lo real. Y claro, cuando veo mi propia visión, ello me confirma en que mi visión es correcta; y, en fin, me pierdo la ocasión de mirar en derechura hacia la realidad y así interactuar y aprender de ella y con ella.

*.- Oquei. Pero veo que está deseando decirme algo más

+.- Sí, que me está usted llevando solo a un plano y yo jugaba por lo menos a dos. Otro aspecto es el puramente léxico, a saber: que me niego a extirpar del idioma castellano el vocablo "casualidad". Si es cierto que las casualidades no existen, habrá que proceder a eliminar tal término de los diccionarios y aún del uso hablado. En el María Moliner, abreviando, lo refiere a "coincidencias que, ni son intencionadas, ni obedecen a alguna ley, una costumbre o cualquier otra causa que los haga necesarios o previsibles". Me niego a retirar "casualidad" del vocabulario para que "causalidad" reine en solitario. ¡No con mi permiso, en todo caso!

*.- Ahí estoy totalmente de acuerdo. Sin fisuras. "No creo en las casualidades" abre un inquietante campo de exterminio semántico que es preciso acotar de inmediato. Aunque, al fin y al cabo, también se dice "no creo en las Hadas" y el término Hadas ahí sigue, para solaz de tenderetes de mercadillo medieval...

+.- En cuanto a lo de que mi exposición es, al fin y al cabo, tan una creencia como la allí señalada como creencia errónea, pues qué le voy a decir: tiene razón, tiene razón. Y si le digo que a pesar de todo mi punto de vista es más objetivo, se me va usted a sonreir. Y si le digo que es bueno pelar las supersticiones de uno mismo, se va a sonreir usted y me va a soltar algo como "bien, bien, ya tenemos una menos, ya solo nos quedan seiscientasochentaitantasmil, y ¿qué decía usted que creía que era, qué sé yo, la mente, o el tiempo, o los remedios de salud? Y si...

*.- Qué bien me conoce usted.

+.- Y yo le diré que hay cuando menos una posible ventaja en adoptar mi punto de vista, que es que siega de cuajo el campo para las posibles interpretaciones tergiversadas a que da lugar la creencia de que el Universo conspira a favor de uno... y si no, véase unos artículos atrás el lío que promueve el Dios Tiene un Plan, y cada está prefigurado en ese plan y al mismo tiempo lo define, lo conforma...

*.-Bueno. Por hoy, lo dejamos. Sepa que me ha parecido, de veras, un esfuerzo interesante. Y, por cierto: tengo, a mi vez, algo que contarle.

+.- ¿Qué?

..............................

viernes, octubre 03, 2008

¿Casualidad? ¿Causalidad? .- vol 1


+.- ¡¿¡¿¡¿Hola?!?!?! ¿¿Hay alguien ahí??? ¡Necesito que acuda mi Otro Yo Habitual
*.-
+.- ¿¿¡¿Hola!! ¡¡Por favor!! Necesito... o Preciso... o Anhelo... una presencia para escuchar y, eventualmente, debatir lo que voy a decir! ¿No? ¿No está usted por ahí? ¿Voy a tener que hacer esto Yo Solo???? ¡Bueno, yo empiezo, y si eso, se sube usted al carro cuando quiera, ¿vale?

Resulta que el Jueves 2 de Octubre, me dirijo a comprar el diario, y, desdeñando el Público, mi actual periódico de cabecera, compro El Pais, que los jueves trae suplemento de informática y... en fin: abro las páginas centrales y leo: un articulito del New York Times hablando acerca de la Salvia Divinorum.
¡Coño!, me digo, ¡ayer mismo estuve yo pensando en la Salvia Divinorum!

Paso página y en "Descifrando los mensajes escondidos en el arte rupestre", leo de cierto señor volcado en la búsqueda de representaciones de cierto flautista jorobado llamado Kokopelli. Toma ya!, me digo, ¡no hace ni quice días que estuve pensando en Kokopelli!"

Y por un breve instante toco la Magia con mis manos y estoy a un tris de decir: ¿Casualidad? ¡De qué va a ser casualidad que yo haya pensado justo ayer en la dichosa plantita y que hoy mismo publiquen esto! ¡Y encima, lo de Kokopelli; ¿cuantas veces al año pienso yo en Kokopelli... y justo van y hablan de él hoy, que igual en El Pais ni lo habían citado en los últimos veinte años?" Yo no creo en las casualidades; creo que "las cosas pasan por algo"... Esto es más que casualidad, esto es "por algo", esto es Causalidad.

...Pero todo eso dura muy poco. Porque me sucede frecuentemente encontrarme ante otros que, con ahinco, exhiben ante mí concordancias espacio-temporales de este pelo y mantienen
con gran fé que "no creen en casualidades", que "todo es por algo, que nada es porque sí"
y que, de uno u otro modo, el universo conspira para enviarles así señales significativas.
Y de pronto ví que tenía una ocasión perfecta para exponer la siguiente
REFLEXION ACERCA DE LAS CASUALIDADES.

Dispuesto a indagar, vuelvo al Pais, abro la siguiente página y leo: Allí se habla de Plácido Domingo y Julian Schnabel en el Metropilitan; Julianne Moore, Fernando Meirelles, José Saramago, Festival de Montreal, Peter Gelb, museo de cera, Ópera de Los Ángeles... Cambio de página: Gandhi, Jesúas, el Dalai Lama, Benedict Carey, Jrffrey Gettleman, kambas, kikuyus, luos, luhyas, Monte Kenia, Lehman Brothers...
Y me interrogo: ¿En cuantas de estas referencias he pensado durante, digamos, el último mes?

Me respondo: En Ninguna. (o mejor dicho, seguro que en algunas: en el Dalai, Dalai, en Jesús y en Gandhi, que le citaba Albert Pla, pero me son demasiado familiares para mí, no dejan un rastro reconocible).
Sigo buscando por otras páginas?Otras¿Nikolai Yashkin, cigarrillos rusos, Gennadi G. Onishchenko?,... Nada.
¿Y, en los propios artículos de la planta y del flautista rupestre ? A ver: hablan de Christopher Lenzini, de Oaxaca, Tejas, LSD, John Mendelson, Ekkehart Malotki, San Diego, Robert Bednarik, kachinas, hopis, Ellen Dissanayake... Nada.

Así pues, hablando en serio:
¿Cuantos, a bulto, temas, nombres, datos habría en El Pais de ese jueves? ¿2.ooo? ¿3.000?
¿Cuantos de esos datos anticipé yo?: Respuesta: 2.
(Ahora bien: uno de los casos se da por bueno por haber pensado en ello el día anterior. El otro, se da por bueno no tanto por proximidad en fechas (pasamos de 1 día a "unos 15"),
sino por lo excéntrico e inhabitual del tema representado. Así que atendiendo a "día anterior", anticipé uno. Atendiendo a "hace poco, tema rarito", otro.
Digamos que anticipé dos items. Diré entonces, en justicia, que en justicia, que fallé 2.498.
Así que, ¿% de conexión lograda gracias a mis poderes de presciencia? Digamos que 1/2.500= 0.04; ó, 2/2.500= 0.08%.

Ahora bien: ¿cuantos nombres, temas y referencias habrán pasado por mi mente -por mi salvaje mente inquieta, libre de divagar, de asociar mecánicamente- en el día de ayer? ¿Podrían ser contados? (Tal vez ni siquiera sean tantísimos. Tal vez sean unos cuantos, muy numerosos, repetidos mil veces los unos, excepcionalmente otros).
¿Y en los últimos quince días?
Así que, si represento con el círculo gris los , digamos, Bits de mis pensares, y con el naranja los Bits del Pais, la ínfima franja fucsia del área de intersección de entreambos representaría esos dos eventos que tanto llaman mi atención.
Pues bien: Para nombrar este área se ha reservado en castellano el vocablo "Coincidencia", y para nombrar el caótico orden que rige tales eventos, la palabra "Casualidad".



viernes, septiembre 26, 2008

"qué grata la mortaja del desierto, qué delicioso el aire de la mina,
cómo cantan los lodos desplazándose
qué oscura y clara máquina varada".

Venimos juntos, difuntos y olvidados
entonando sin ritmo ni armonía,
adelantando el cuello para verte,
sin más fin que la imagen que nos prestas si sueñas
que nos deja ser vistos otra vez.

Y tú respiras, te acurrucas, roncas, te sonríes
y disponemos del arte de ser formas dinámicas
y no queremos ni asustarte ni impacientarte
sólo que sigas durmiendo.

Esta noche iba a ser imposible salir a tiempo
porque ella, que siempre fué pronta,
se tropezaba así con su torpeza, no podía
recordar que hay que vestirse
para ir a la calle. Y así, despistada,
tomaba la mamá mucho más tiempo
que si lista estuviese a la primera.

Y tú estabas tranquilo y sonreías
aunque pusieses morros y dijeses
"¡que vamos a perder el tren!"

La nostalgia del mundo
-lo verás-
es incurable.

Lupercio Leonardo de Argensola: "Toma hilachas y hazlas verso". Edic. Iquelo.

Una observacion personal.

Se viene diciendo desde hace 50 años mucho acerca de Sueños Rem y sueños No-Rem; en la wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Sueño hay información bien interesante y, hasta donde sé, bien reciente acerca de esos aspectos del sueño.

Voy a probar una clasificación personal: Al despertarme tengo en ocasiones la sensación de venir de lugares muy cercanos, "en la superficie misma" del océano onírico. Otras veces me parece haber ascendido de otras profundidades, mucho mayores. Sueños "de superficie" y sueños "de profundidad".

Además de la sensación de hondura, observo una clara diferencia entre ambas situaciones, que tiene que ver con lo que he oído llamar "el habla subvocálica". Se sabe que los múscuros de la laringe modulan palabras acompañando al proceso de pensar incluso cuando no decimos nada.
(En http://www.20minutos.es/noticia/162666/l/ se cuenta de un experimento bien interesante.).
Suelo notar que estoy modulando verbalmente cuando me despierto durante un sueño "de superficie". Y no noto tal cosa cuando me despierto y asciendo desde un sueño "de profundidad".

Asimismo noto que los sueños "de superficie" siguen guiones congruentes con las formas cotidianas de mi normalidad: hechos, ciudades, reacciones... de alguna manera son parecidos a los vagabundeos de mi mente vigil (con imágenes y con más libertad, pero se parecen). Los "de profundidad" son más esos sueños libres, salvajes, delirantes!.

Como si participasen diferentes -qué sé yo- estructuras nerviosas en la génesis de estos dos estilos de soñar.